miércoles, 18 de octubre de 2017

Mis vacaciones chic cutres


1


Estuve este verano en el Hotel HC*** Mollet Barcelona y no quedé muy contenta. Tal vez era que andaba por el ambiente el tema de la independencia catalana y el personal te miraba como si fueras una invasora al notarte acento madrileño. Yo no estuve cómoda. 

La habitación era pequeña,pero le habían metido tres camas. Era un todo camas, como decía mi marido. Las camas no dejaban espacio. Estabas como encajonada. El cuarto de baño era minúsculo. Casi parecía un cubículo de un aseo público. Todo pequeño. Encima los sanitarios se veían viejos. Mirabas el wáter y te pasaban las ganas de mear. 

Del desayuno mejor ni os hablo. La fruta estaba tan madura que parecía salida del banco de alimentos para pobres. Mucha fruta madura y unas jarras de leche. La bollería enseguida se terminaba. Cuando yo bajé al buffet ya no había. Mi marido había conseguido unos bollos industriales que se veían poco frescos. 

Quisimos ir al gimnasio, pero, como quedaba lejos ya no fuimos. La chica de recepción nos dijo que era un gimnasio muy completo. Lo sería. Yo estaba tan desilusionada con el trato recibido y con las deficiencias del hotel que no me apetecía hacer ejercicio en el maravilloso gimnasio que decían tener. 

No os recomiendo este hotel. No me gustaron nada los empleados. Se nota que están muy politizados y no te tratan como a una clienta bien recibida sino como a una invasora. Yo ya le dije a mi marido que vaya buscando trabajos fuera de Cataluña para su empresa. A mí no me apetece alojarme en hoteles donde te miran con esa cara de estirados avaros. 

Lo único que puedo decir bueno del Hotel HC*** Mollet Barcelona es que lo tienen limpio, sobre todo las estancias comunes. En el servicio de la habitación no se emplean mucho con la limpieza. Yo misma tuve que limpiar la ducha porque no la habían dejado perfecta.




2


Estuve con mi suegra, mi marido y las niñas en los Apartamentos B&B Buenavista Lanzarote Country que no son más que una casa de campo de Lanzarote en mitad de una finca de viñedos lanzaroteños. Mi suegra no se encontró muy cómoda porque no le gustaba la cocina. Yo creo que se sentía extraña por la decoración de la casa, una decoración minimalista que conservaba muebles que estaban para el cubo de la basura. Lo mismo puedo decir de unas puertas verdes despintadas que teníamos en las habitaciones de nuestro pequeño apartamento. Una cosa es poner un mueble rústico bien conservado y otra cosa es poner un mueble viejo y unas puertas que bien pudieron haber pintado como Dios manda. 

Las ventanas en algunas zonas son inexistentes. Como hace buen tiempo, parece que el arquitecto que hizo la remodelación de la casa pensó que a los huéspedes nos gusta vivir sin ventanas que nos den intimidad al cerrarlas. 

Mi suegra no cocinó mucho pese a que en la casa había una cocina a disposición de los huéspedes. Mi suegra quería una cocina para ella sola y allí tenía que compartirla con otra señora que cocinaba mucho. Lo mejor era que cada mañana se servía un desayuno completo en la habitación, a base de productos de gastronomía de proximidad, como su propio yogur con leche de cabra ecológica que probé una vez y nunca más, mermeladas con fruta casera y huevos de las gallinas de los dueños de la casa. 

No os recomiendo ni os dejo de recomendar estos Apartamentos B&B Buenavista Lanzarote Country. Mis hijas lo pasaron bien mirando las gallinas y algún bicho más de la granja y paseando por los alrededores. Había bastantes niños alojados porque la otra familia que estaba por allí tenía una familia numerosa de esas que no crees que existen. Me dijo la abuela que eran seis niños pequeños y dos más grandes, es decir, ocho hijos.


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