Perfumes para nosotras

Perfumes para nosotras
Un olor distinto para cada momento

lunes, 30 de abril de 2018

Mis vacaciones más exóticas



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Llaman a Tailandia el país de las mil sonrisas y bien merece ese nombre porque su gente es de lo más amable que te puedas imaginar. No les importa que les quites fotos, al contrario. Te dicen que los fotografíes y te piden que los grabes en tus vídeos. Mi marido lo hacía. Yo no hago esas cosas. Creo que cada persona tiene derecho a su propia imagen y si se quieren grabar en un vídeo que lo hagan ellos mismos.

Yo creo que la gente es tan feliz porque son budistas. Las personas que practican la religión budista las ves muy felices. Te vienen ganas de hacerte budista y de dejar de ser atea.

Nos gustó mucho la isla de Phuket, la isla más conocida de Tailandia por parte los turistas. En Talilandia abunda el turismo de mochileros porque es un país muy barato. Se puede encontrar alojamiento para dormir en plan mochilero por 10 dólares. Lo que no aguantaba en Tailancia era la comida. Si vas a este país asiático, prepárate para comer comida picante en todos los restaurantes y también en las casas particulares si te invitan a comer. Nosotros fuimos a cenar a la casa de un proveedor de la empresa de mi marido y encontré la cena mucho más picante que la comida del hotel.

No sale caro comer en Tailandia. Por unos 4 dólares comes un menú del día en plan bien. Si quieres una cena elegante en un hotel, el precio sube a doce dólares.

No nos perdimos las playas de Tailandia. Las playas de Koalak son como un paraíso en el planeta Tierra. Os las recomiendo. Yo me sentí como en casa porque estaban llenas de turistas alemanes y nórdicos. Como decía mi santo, era como veranear en Mallorca, peor con un paisaje distinto.

No sólo hicimos turismo de sol y playa en Tailandia. Nos acercamos al Parque Nacional de Khao Soc para conocer el bosque tropical lluvioso del sur de Tailandia. Había tiendas de campaña flotando sobre el lago. Mi marido quería pasar allí una noche, pero no me apunté a la experiencia. Nos enseñaron la tienda de campaña con su cuarto de baño y todas sus comodidades. Aquello no era para mí. Me ponía de los nervios sólo pensar que se podía hundir en las frías aguas y acabar mi existencia en las profundidades de un lago de Tailandia.

Os recomiendo visitar Tailandia, un país con bonitas playas al sur y un norte montañoso igual de interesante que los arenales dignos de un paraíso. Es un país de más contrastes de los que yo esperaba encontrar. También me sorprendió que tuviera buenas carreteras. Es un país donde es relativamente fácil moverse. No hace falta alquilar un coche si te atreves a ir apretujada en el transporte público. Mi marido no quería subir al autobús, pero yo quería vivir la experiencia de ir apretada entre tailandienses en un bus como si fuera una de ellos.




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Uno de los grandes símbolos del comunismo es la Plaza Roja de Moscú. Yo tenía muchas ganas de conocerla in situ. Cuando la conocí me llevé una gran decepción. No esperaba encontrar un centro comercial en el sitio donde la gente gritó en su día en contra de los Zares y del capitalismo.

Pues sí, en la mismísima Plaza Roja de Moscú hay un centro comercial donde puedes comprar de todo. encuentras las marcas más caras. Es un centro comercial muy frecuentado por los turistas extranjero. Yo también hice mis compras en este centro comercial. Resultaba muy práctico porque no tenía mucho tiempo libre para desplazarme por Moscú y encima hacía un frío horrible.

Mi marido quedó sacando fotos de un exterior de grandes moles de estilo soviético. Le gusta mucho la arquitectura rara. Yo no estaba para contemplar tanta arquitectura. Me moría de frío.

Lo que no se puede negar es que la Plaza Roja de Moscú es una obra de arte. Es tal cual la ves en las fotografías de los libros de Historia, pero con ciertas modernidades incorporadas como el centro comercial del que os hablé. Puedes visitar el Kremlin, el Mausoleo de Lenin, las catedrales de San Basilio y de Kazán, el Museo Estatal de Historia de Rusia o las Galerías GUM, es decir, el centro comercial. Queda como un pegote, pero tiene de todo lo caro.

Muchas de sus tiendas se dedican a la venta de marcas de lujo occidentales. El comunismo ha pasado a la historia. Te das cuenta mirando los productos que exponen en las distintas tiendas. Aunque no compres nada, la visita al edificio es obligada, tanto por su imponente fachada de 242 metros de largo como por sus majestuosos interiores que conocieron tiempos precedentes cuando los visitantes eran otros muy distintos. Su construcción se remonta a 1890. Antes de la llegada del Comunismo a Rusia ya estaba construido este edificio que hoy en día alberga el centro comercial más famoso de Rusia.


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http://diariodeunamissculta.blogspot.com/




domingo, 22 de abril de 2018

La casa de la millonaria Peggy en Venecia




Tuvimos la mala suerte de visitar el Museo Peggy Guggenheim de Venecia un día de lluvia y no pudimos disfrutar su estupendo jardín lleno de estatuas de escultores famosos. Por eso no descartamos volver pronto para ver el jardín con calma. Los interiores fue lo que pudimos disfrutar cuando estuvimos por allí. 

El museo tiene obras italianas bellísimas, pero lo que más les gustó a mis hijas fueros las explicaciones del guía sobre la vida y milagros de Museo Peggy. Les encantan las vidas que se salen de lo normal. A mí me pasa igual: las personas que tienen unas vidas llamativas siempre me parecen más interesantes que las personas que se limitan a pasar por el mundo sin hacer ruido. 

Mucha gente que visitaba el museo cuando fuimos nosotros lo hacía para conocer donde había vivido esta peculiar mujer. Los cuadros son bastante del montón. Mi marido decía que había cuadros que no los querrían en otros museos porque no tenían la calidad requerida para colgarse en las paredes de un museo. Me parecieron todos bonitos. Yo no sé de calidades sino de belleza. 

Lo que debería mejorar es la entrada. Yo la hubiera limitado a un número de visitas determinado. Había mucha gente paseando por las salas. Esto te dificultaba ver las pinturas con calma. Había personas que no salían de delante de las pinturas de Picasso. Era el pintor más conocido de la colección de pintura moderna que se expone en este palacio italiano. 

Os recomiendo visitar este Museo Peggy Guggenheim de Venecia aunque sólo sea para conocer la casa donde vivió Peggy. a mí me gusta ver las casas que fueron hogares. Un museo en un edificio construido para museo tiene menos gracia y menos interés para el visitante. 

También os recomiendo comprar la audioguía. Te ayuda mucho a entender las pinturas y te evitas un guía que va a su aire. Nosotros teníamos guía. Mi cuñada, que también visitó este museo compró la audioguía y disfrutó mucho más la visita.

sábado, 21 de abril de 2018

Ciudades con bellos jardines




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Para mí Motril es la ciudad de los bellos jardines. Me encanta su Parque de los Pueblos de América. Mi marido, en cambio, dice que es la ciudad de las playas bonitas. No le fata razón. Lo malo es que las playas de Motril están siempre que vamos hasta los topes. Casi tienes que pelearte por un sitio para la toalla. 

Mi suegra nunca sale de la playa. Yo creo que es para que no le quiten el sitio de su silla-hamaca. Mientras ella se dora al sol del Mediterráneo, servidora va de museos. Mis hijas necesitan cultura de la buena. las llevo siempre al Museo de la Historia y al Museo de Prehistórico de la Caña de Azúcar. Por la zona hubo una gran producción de azúcar desde tiempos inmemoriales. Por eso se explica la existencia de museos sobre el azúcar, un condimento que hoy en día no tiene buena prensa. 

Los museos son muy modernos. Por ejemplo, La Casa Garcés, del siglo XVII, que alberga el Museo de Historia de Motril (MHIMO), es un lugar donde las distintas etapas de la ciudad son contadas con la ayuda de las nuevas tecnologías. Esto hace el museo más atractivo para todos, sobre todo para los niños. A mis hijas les pones delante una pantalla y quedan tontas mirando. Personajes históricos, como la madre de Boabdil, dan la bienvenida al visitante, antes de adentrarse en un interesante recorrido por el tiempo en las distintas pinturas que cuelgan de las paredes. 

En Motril hay muchas iglesias y también hay monumentos civiles que merecen la pena ser visitados. Pero, algunas veces, hay que pasar de tanto templo y de tanto monumento y disfrutar de lo mejor de Motril: sus playas. Os recomiendo la Playa del Poniente, una playa urbana con una ocupación media alta. Si te gustan las playas urbanas, la Playa del Poniente será perfecta para ti. Motril bien merece una visita. Por eso os recomiendo pasaros por esta ciudad de la provincia de Granada.




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Cuando entré en la Casa Malvasía de Logroño me sentí como entrando en la casa de mis bisabuelos. La diferencia con la casa de mis antepasados es que esta casa está situada en la zona de tapas de Logroño tiene todas las comodidades habidas y por haber. No echas de menos tu casa a no ser que no te guste una decoración de paredes de piedra descubierta y vigas de madera en los techos. Ese es mi caso, pero, para unos días hasta puedo decir que me agrada. Está bien cambiar de decoración. Los hoteles y casas rurales me permiten hacerlo sin ser millonaria. 

Mi suegra también quedó encantada con la casa. Venía con nosotros porque estábamos haciendo una etapa mini del Camino de Santiago. Por eso la casa fue un alojamiento perfecto para nosotros. A mi suegra le encanta hacernos comidas. La Casa Malvasía es una casa con balcón, situada a 300 metros de la calle Laurel. La encontramos rápido. Esta casa está a 100 metros de la concatedral de Santa María de la Redonda. Mi suegra pudo ir a misa sin necesidad de coger un bus. 

La gran ventaja de este alojamiento para mí fue que tenía una buena conexión a la Red de Redes. Hay WiFi gratuita en todas las instalaciones de este alojamiento perfecto para una familia extensa. 

Mi suegra tuvo todo lo que necesitaba para hacer desayunos, comidas, meriendas y cenas. El departamento incluye cocina con lavavajillas, horno, microondas, hervidor de agua y cafetera. No nos faltó de nada. Este alojamiento proporciona toallas y ropa de cama en abundancia. 

Os lo recomiendo. Como os decía, nos vino muy bien para hacer un alto en el Camino de Santiago. Hablando del famoso Camino, la Asociación Española de Amigos del Camino de Santiago se encuentra a 200 metros de la Casa Malvasía. Mi suegra se pasó por su sede para decirles que andábamos por allí. Yo aproveché para acercarme con las niñas hasta el Museo de La Rioja está a 300 metros.




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Me gusta mucho San Sebastián. Es una ciudad muy señorial. No me extraña que en tiempos del Rey Alfonso XIII la Casa Real de entonces veraneara en esta bella ciudad del País Vasco. Nosotros nos alojamos la última vez que estuvimos por allí en el Legazpi Doce Rooms. Te queda como a siete minutos de caminata de la playa y no es un hotel nada caro. Tampoco pueden cobrar mucho teniendo sólo dos estrellas. 

Esto no quiere decir que sea una pensión. Es un hotel con todas sus letras. Tiene unas habitaciones que nada tienen que envidiar a las habitaciones de los hoteles de tres o cuatro estrellas. A mis hijas les hacían mucha gracia los pequeños cuadros que decoraban la pared de nuestro cuarto. Eran como cajitas de color blanco. Un toque original en una decoración que no era rompedora, pero tampoco era tan tradicional como te imaginabas cuando veías la fachada del edificio. 

Menos moderno me pareció el cuarto de baño. Tenía sanitarios nuevos, pero, quitando la ducha, los demás eran muy pasados de moda. Encima los azulejos blancos cla´sicos tampoco ayudaban a darle un aire de modernidad a un cuarto de baño que, eso sí, estaba muy limpio. Nos cambiaban las toallas todos los días. 

Os recomiendo el Legazpi Doce Rooms. Un hotel perfecto para hacer turismo por San Sebastián. El Legazpi Doce Rooms se encuentra en San Sebastián, a 200 metros del teatro Victoria Eugenia y a 300 metros del Kursaal. Te viene perfecto para hacer turismo cultural. 

Nosotros tuvimos lo que queríamos: una habitación amplia, con conexión wi fi gratis, parking y encima era una habitación de no fumadores y se le notaba. Nos dieron una habitación en la que sabías por el olor a limpio que allí no había dormido anteriormente ninguna persona con el hábito de fumar. Yo quedé encantada con el trato recibido en este hotel.




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Nos alojamos en el Madrid House mi marido y yo porque mi santo quería vivir la experiencia de dormir en un hotel con decoración gay. La decoración era muy gay, con paredes pintadas de colores rosa, azul juguete y toques de amarillo, pero el hotel no dejaba de ser una pensión con alguna comodidad añadida. 

La gran desventaja de este hotel para mí fue su limpieza. Tuve que limpiar yo misma la habitación a fondo. Del cuarto de baño se ocupó mi santo. Después de una limpieza minuciosa tratamos de conciliar el sueño en dos camas gemelas bien pegadas. Hacía tiempo que no dormíamos en la misma cama. Intentamos meternos los dos en una de aquellas camitas, pero fue imposible: eran camas tamaño niño en lo que al ancho se refiere. 

La conexión a Internet es gratis. Alguna ventaja tenía que tener este hotel de Chueca bien pintadito. Otra ventaja es su ubicación. En cinco minutos de caminata te pones en la Puerta del Sol. Pude ir de tiendas sin necesidad de recurrir al transporte público. Una gran ventaja para mí. Si quieres adentrarte más en el barrio, te recomiendo ir andando hasta la Plaza de Chueca. Es una zona muy alternativa en la capital de España. Seguro que te gusta si te va lo que se sale de los cánones habituales. 

Lo que no os recomiendo es este hotel. La limpieza es bastante deficiente. Debe ser que ahorran en señoras de la limpieza. Un grave error. Lo que sí hacen las camareras de piso es llenarte el minibar hasta los topes. Deben querer que los clientes se emborrachen sin límites. 

No pienso volver a este hotel. La decoración está muy bien. Es una pena que la limpieza no esté a la altura de la decoración. También deberían poner muebles nuevos. Las camas eran más viejas que las de la casa de mis abuelos. Parecían que las habían comprado en una mueblería de segunda mano.


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https://www.youtube.com/watch?v=l-zxACbT3MU



domingo, 15 de abril de 2018

Mis vacaciones al aire libre



Campello o El Campello, de las dos maneras lo he visto escrito, es un municipio de Alicante que está a unos 13 kilómetros de Alicante ciudad. Yo estuve por allí de vacaciones. Lo pasamos bien. Mis hijas disfrutaron mucho el Museo al Aire Libre de esta localidad muy turística de la comunidad de Valencia. 

No sólo hay museos y fiestas, también hay playas que merecen mucho la pena. Es una pena que estén siempre hasta los topes de gente. En la Playa de la Albufera tuvimos casi que hacer cola para encontrar un hueco para las toallas. Encima mi suegra venía con sus sillitas de playa. Empezó llevando sólo una, pero ahora se empeña en arrastrar dos sillas, una para ella y otra para su hijo, mi querido marido. No hay nada en el mundo mejor que una madre. Te cuida hasta cuando eres padre de familia. 

Me gusta Campello. Nosotros anduvimos mucho por la zona del puerto y el antiguo barrio de pescadores, la Platja del Carrer La Mar, regenerada con fina arena dorada para que se pueda disfrutar más en verano, discurre paralela al paseo marítimo peatonal que, unido al paseo del puerto, constituyen el centro de ocio y animación de esta bella localidad alicantina. Hay muchos bares, muchos restaurantes, tiendas donde puedes comprar cosas bonitas. 

Lo más característico de Campello es una torre, la Torre Illeta. Nosotros no fuimos a verla porque había que pedir un permiso y yo lo quiero todo fácil. Los trámites administrativos no son para mí. Soy muy capitalista en mi vida privada: pago y entro. si esperaban que iba a pasarme por la Oficina de Turismo a hacer no sé qué, podían esperar sentados. Mi marido quería hacer todos los trámites. Me negué. Ellos se perdieron mi bonita presencia. A mí me sobran torres en el mundo mundial para ver. 

Pese a alguna desventaja, como la de la torre famosa, os recomiendo visitar Campello. Sólo por sus playas, vale la pena ir.


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lunes, 9 de abril de 2018

Mis vacaciones en la tierra de Tintín



Durante mi visita a Flandes me di cuenta de que en Bélgica hay cientos de variedades de cerveza y todas gozan de su ritual de degustación. Hay maestros en este arte, porque es una arte servir una cerveza que sorprenda al cliente. Mi marido aprendió mucho sobre cervezas en Flandes. Las mejores fueron las que probamos en la fábrica InBev de Lovaina.

No sólo probamos cervezas. También saboreamos deliciosos chocolates en el Museo d Chocolate de Brujas. Te enseñan a elaborar bombones. Yo tomé mis notas para hacerlos en casa. Todavía no me he puesto manos a la obra. Lo dejo para estas vacaciones de verano que se nos acercan tras la Semana Santa temprana de este año.

En Flandes se come muy bien, sobre todo si tienes dinero para ir a uno de esos restaurantes con estrellas Michelin que hay a lo largo y ancho de esta mitad de Bélgica. Los flamencos tienen el récord de restaurantes con estrellas Michelin.

Por eso me llamó la atención que la gente de Flandes fuera tan dada a comer en la calle. Todo el mundo se para en los puestos callejeros y compran patatas fritas. Se ponen de patatas fritas hasta las cejas. Mi marido compró ostras y vino para dar la nota. Son puestos que te venden comida variada.

También hay muchos mercadillos de antigüedades. Yo compré cositas antiguas para mi suegra. Le encantaron. A mí me encantaron los precios. Era todo viejo y barato.

De todas las ciudades de Flandes que visitamos, me quedo con Amberes, la cuna de diseñadores de moda importantes. Pero no sólo visitamos ciudades en plan turistas de callejear. Nos empapamos de arte en museos como el Museo MAS. En su terraza tomamos un café delicioso.

A mi marido le gustaron mucho las plazas de estilo flamenco en Brujas, Gante y Malinas. Las tres son ciudades de cuento. Parece que se ha parado el tiempo en sus calles y en las fachadas de sus casas. En Bruselas hay muchos edificios de Art Nouveau. Lo que más gustó a mis niñas fueron los murales sobre Tintín y otros personajes de cómic que encuentras en los lugares más insospechados. Se nota que Flandes es la tierra de Tintín. Justo por eso os recomiendo visitarla.


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miércoles, 4 de abril de 2018

Vacaciones de enamorados casados

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Mis vacaciones románticas en la Isla de Cozumel fueron inolvidables. Mi marido eligió esta isla situada frente a la península del Yucatán para celebrar nuestro aniversario de bodas. No pudo haber elegido mejor. Tuve playas dignas de un paraíso para relajarme y mercadillo y tiendas para darme mayor alegría que los arenales de la isla de Cozumel.

En esta isla no hay sólo sol y playa. Puedes hacer turismo arqueológico como hicimos nosotros. Nos fuimos a ver las ruinas de Cozumel. No había muchos turistas cuando estuvimos por allí entre las piedras de la época precolombina. La Isla de Cozumel siempre tuvo su importancia. Se nota que es la segunda isla más poblada de México.

Fuimos a la Playa Mía, al parque acuático. Eché de menos a mis hijas. Les encantan los parques acuáticos. Mi marido me decía que me olvidara de las niñas y que disfrutara el parque. No podía. Soy madre las 24 horas.

También fuimos a la Playa Palancar a hacer buceo. Yo poco buceé. Soy de las que bajo dos metros y me mareo. Mi marido, en cambio, bajó al fondo del mar sin asustarse. Yo lo esperaba tomando el sol en el arenal. En esta playa hay mucha gente haciendo deportes acuáticos.

Lo pasamos bien. Yo quería ir a Cancún, pero os aseguro que no eché de menos la ciudad de los recién casados. Fue un acierto ir a descubrir la Isla de Cozumel. No descartamos volver, pero con las niñas. Mis hijas nos hicieron infinitas preguntas sobre las ruinas. Les encanta el arte, lo antiguo. Es el motivo que seguramente nos lleve a volver a ir a esta isla, la tercera en superficie del país mexicano. Está en el Caribe. El clima es fantástico.

La Isla de Cozumel es muy recomendable para los amantes del buceo. Pero no sólo va la gente a practicar deporte. Cada día van más recién casados para vivir sus lunas de miel en playas desiertas.




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Vilanova de la Geltrú era el sitio de vacaciones de verano de mi marido cuando era un niño y decidían las vacaciones sus padres. Por eso le gusta regresar a este bonito pueblo catalán todos los años conmigo y con las niñas. El año pasado nos alojamos en el Hotel Cesar en Vilanova i la Geltrú, un tres estrellas que está muy bien para pasar unos días con la familia de casa.

Nos dieron una habitación con vistas al jardín. Casi lo preferí porque las que daban a la playa eran mucho más ruidosas. Me hice amiga de una señora que dormía en una habitación con vistas al mar y me decía que era horrible. No podían dormir ni de día ni de noche. La insonorización en este hotel llevado por la misma familia desde el siglo XIX no es nada buena. El hotel es como la casa de tu suegra en el campo. No me extraña que sea el hotel preferido de la madre de mi marido. En el Hotel Cesar en Vilanova i la Geltrú se alojaban cuando mi santo era un niño.

La habitación estaba decorada con gusto casero. Una cama más pequeña que grande con colcha blanca a juego con la tela del canapé. El televisor, colocado en una pared como los de los bares de barrio, era chiquitito. Ni lo encendimos. Teníamos una cama auxiliar para las niñas, un pequeño escritorio y poco más.

Pero me pareció el desayuno. Había bollos de supermercado colocados sin ningún arte y fiambres al lado de los zumos de cartón. Lo que me gustó fue el café. Hacían un café rico. Menos mano tenían con las infusiones. Pedí una tila y me sabía a manzanilla.

Pese a alguna desventaja, os recomiendo el Hotel Cesar en Vilanova i la Geltrú. Está a dos minutos de la playa. Es un hotel muy práctico para unas vacaciones de sol y playa con niños de corta edad. Es fantástico no tener que coger ningún coche para ir a la playa.


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