La cultura de la delgadez sigue plenamente instaurada en nuestra sociedad occidental. Delgadez es sinónimo de belleza y también de salud cuando no es una flacura extrema. Miramos a nuestro alrededor y vemos modelos delgadas y delgados en las distintas campañas publicitarias que nos animan a consumir. Las muñecas son Barbies perfectas en una talla 38 que parece 36. Las protagonistas de las películas y series destacan por tener los kilos en línea. Hasta la vecina que se las da de guapa va por la calle marcando cintura.
En una sociedad así no sorprende que haya personas que se apunten al consumo de fármacos que producen efectos adelgazantes en el cuerpo humano. Los medicamentos para bajar de peso conocidos como agonistas del receptor GLP-1 actúan suprimiendo las señales de hambre. Es tomarlos y no querer comer.
Pero ¿son negativos para nuestra salud a medio plazo? Da la impresión que tienen bondades porque los médicos los recetan para tratar algunos tipos de trastornos alimentarios como, por ejemplo, el trastorno por atracón. Los prospectos, en cambio, no anuncian bondades: vómitos, diarreas, estreñimientos, náuseas, dolor de estómago... son algunos de los efectos secundarios.
No cabe duda de que para presumir hay que sufrir. Lo decían nuestras abuelas. Aunque sufrir dolores y problemas de salud importantes por una delgadez digna de top model creo que no vale la pena. Casi es mejor ser una gordita o un gordito feliz.
Tomar medicamentos para adelgazar puede ponerte entre el 15 y el 20% de los pacientes que sufren los efectos secundarios indicados. ¿Vas a correr el riesgo?
Incluso hay estudios que relacionan estos fármacos con la depresión. Los tomas para adelgazar y acabas deprimida. ¿Es eso realmente cierto? Los agonistas GLP-1 no han demostrado causar depresión según las revisiones de la FDA y la Agencia Europea de Medicamentos. En cambio, hay estudios de psicología que dicen que los pacientes con AR GLP-1 mostraron un riesgo 195 % mayor de depresión mayor y un aumento del 108 % en el riesgo de ansiedad.
Te animo a mantener una dieta sana combinada con ejercicio. Dejémonos de medicinas que son remedios peores que la enfermedad. Y, sobre todo, dejémonos de automedicaciones que no estén pautadas por un facultativo experto en la materia. Nuestra salud es una cosa seria porque solo tenemos un cuerpo para toda la vida. Hay que cuidarlo.
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MARÍA REY
ECONOMISTA
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