Anabel ha celebrado
que tiene 40 abriles
con una fiesta a lo grande
y al lado su marido
más la niña que más quiere
cantando por bulerías.
Atrás queda el mal trago
del ingreso de Almita.
Para delante sonríe
a Anabel la gran vida.
Cuarenta años son nada.
Sigue joven y bonita.
La vejez aún no la ronda.
El dinero la persigue.
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