Se les rompió el amor al poco tiempo
de empezar a usarlo y a disfrutarlo.
Tuvieron solo tiempo para un baby,
las navidades juntos y esto se acaba.
Atrás queda una boda en Sotogrande
con la familia muy emocionada:
Isabel Preysler, hijos, nietos
y la gente de la novia
con vestidos caros.
Álvaro Castillejo no podía
llevar una vida tan sedentaria.
Es un sobrino Preysler que juega al polo,
sonríe mucho siempre
y no aguanta.
Cristina quería atarlo corto
en una vida de derechas
con un salario.
No funcionó. Se dejan. No pasa nada.
Un día su niño entenderá
que el amor se acaba,
pero queda el mutuo acuerdo,
el recuerdo nostálgico
y las ganas de volver a intentarlo
cuando el amor regrese en una flecha
que lanza un Cupido enamorado.
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