Se casó Leopoldina
enamorada en Lisboa.
Su novio es empresario
y la quiere con locura.
Leopoldina llegó
con su vestidito blanco
del brazo de su padrino
levantando los aplausos.
Llevaba el pelo en moño,
los labios algo pintados,
un suave maquillaje
que su emoción borraba.
Salió con su ya marido
del brazo casi arrastrado
levantando más aplausos
de los regios invitados.

