Doña Letizia sorprende
con la cabeza sin canas
y un traje de Varela,
su diseñador de antaño.
Pasó por la peluquera
para ponerse un tinte
de los que arrastra el agua
en unos pocos lavados.
El resultado fue obvio:
una melena brillante
en color castaño claro
digno de una adolescente
con la juventud en racha.
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