martes, 25 de julio de 2017

Mis vacaciones en Granada


 


Una de las escapadas más románticas que viví con mi chico fue la que hicimos durante una semanita entera en el Hotel Alhambra de Granada, un hotel de lujo y palacio inspirado en la propia Alhambra, fiel representante de la tradición renovada y de la alta hostelería europea. Cultura, placer, elegancia y aristocracia, pero mucha "aristocracia" de Estados Unidos. Los turistas que estaban cuando fuimos nosotros eran casi todos norteamericanos. 

A mí me habían hablado maravillas de este hotel mis amigas. Por eso lo elegimos para celebrar un aniversario de matrimonio. Yo aproveché para hacer un curso de coctelería en la escuela que tienen en el hotel. Tienen una escuela de coctelería y de hostelería. Hay que aprovechar el tiempo para ir haciendo currículum profesional. A mí me gusta unir el placer y el trabajo en mis vacaciones, incluso en las más románticas. 

Este hotel cuenta con 108 confortables junior suites y habitaciones dobles, todas exteriores, y cada una de ellas con un especial encanto por su maravillosa decoración y sus excelentes vistas. Se te va la depresión asomándote a la ventana. Inolvidables vistas a la romántica ciudad de Granada o a los rincones del bosque romántico de La Alhambra. Nuestra habitación tenía vistas sobre toda la ciudad. 

Os recomiendo este hotel Es sencillamente ideal. Nuestra habitación tenía climatización Individual, WIFI, TV de plasma 32", TV de cable, minibar, caja de seguridad y teléfono en baño. el teléfono en el cuarto de baño le sobraba. Cuando se ponen a poner lujosa una habitación se les va la mano en chorradas. 

Mi marido quería coger una suite, pero me pareció excesivo. La habitación era grande y yo no necesito una suite para ser feliz. Me llega con una habitación amplia y con un cuarto de baño también grande. Tuve las dos cosas. También me gustó que los suelos fueran de baldosas grandes. Odio la moqueta y la madera tampoco me hace mucha gracia en los suelos. 

La única desventaja que le encuentro es el precio. Es un hotel carísimo. Sólo por el parking nos clavaron 19 euros al día. Metimos el coche dos días y los otros días le buscamos un parking público más barato.




Mis vacaciones en El Hierro


 


El Parador de El Hierro es un parador único para pasar unas vacaciones tranquilas de sol y playa a la sombra de las montañas canarias. Yo no estaba muy convencida cuando mi chico hizo la reserva. El Hierro es la isla menos poblada de Las Canarias y temía que faltaran comodidades. 

No fue el caso. El Parador de El Hierro tiene todo lo que necesitas para ser feliz durante unos días, incluida una playa de aguas tranquilas cerca de la puerta del establecimiento hotelero. También me gustó el edificio del parador. Es como un chalé grande, con paredes caleadas de blanco, balcones de madera, tejado rojo y unas chimeneas blancas que le dan un toque pintoresco. 

Nuestra habitación era grande, confortable, decorada con el mismo estilo colonial que tenían el resto de las estancias del parador. Me sentí casi como en una casa de campo de un familiar. Sólo le hubiera hecho algún retoque a la habitación. Por ejemplo, quitarle una cortinilla que tenía a modo de cabecero. La miré y la vi limpia, pero acabé por quitarla. Las cortinas me gustan las justas. 

El cuarto de baño era más del montón, menos colonial. Lo encontré algo pequeño. Mi chico decía que le recordaba un aseo público. Debe conocer aseos públicos mejores que los que conozco yo. A mí me recordaba el baño de un pisito de soltero. 

Lo mejor fue la comida. Mis niñas se pusieron hasta las cejas con el caldo de queso herreño. Era como una crema calentita. La mayor decía que eran natillas. Tiene mucha imaginación. También estaban muy buenos los alfonsiños con bugardos, las quenefas de viejas con salsa de lapas y los erizos de mar. Nunca había comido unos erizos tan sabrosos como los que sirven en el restaurante del Parador de El Hierro. 

Os lo recomiendo. El parador de El Hierro tiene una piscina muy linda en su cuidado jardín. Mi chico decía que eran más bonitas las montañas verdosas que estaban en la parte trasera del parador. Eran espectaculares.



Mis vacaciones en un Parador español


 


El Parador de Mójacar es perfecto para pasar unas vacaciones de sol y playa porque está justo al lado del Mediterráneo. Es un parador moderno, acogedor, mucho más de mi gusto que los paradores ubicados en castillos y casas viejas. 

No es un parador lujoso. Mi chico decía que nuestra habitación había sido decorada con los muebles más baratos de Ikea. No le faltaba razón. Teníamos una cama de matrimonio igualita a una que tienen en las tiendas de Ikea por unos cien euros. Casi temí que se nos rompiera con el peso de los dos. Mis hijas tuvieron una camita auxiliar para ellas que me pareció más resistente que la nuestra. 

La habitación era grande. No tuvimos problemas de espacio, cosa muy importante para mí. También tuvimos una terracita con vistas al mar y a un jardín de palmeras muy mono. El parador es tranquilo. Nosotros nos alojamos unos días en los que estaba medio vacío. Me llamó la atención porque nos lo había recomendado mi cuñada y nos dijo que estaba hasta los topes cuando estuvo ella por allí. 

La conexión wi fi es gratuita. Funcionaba bien. También funcionaba bien el televisor de plasma que había sujeto a una pared. 

Os recomiendo este parador por su ubicación. Es perfecto para pasar unos días por las playas de la Almería más turística con la familia. También es perfecto para saborear ricos arroces y pescados en su restaurante. 

Nosotros no fuimos por vacaciones de sol y playa sino por vacaciones de trabajo. Tenía que asistir a una reunión de trabajo que se celebraba en el edificio de convenciones del parador y aproveché para llevar a mi familia a disfrutar del sol almeriense. El edificio de convenciones está muy bien. Mejor que las instalaciones para hospedarte. Las habitaciones, por ejemplo, necesitan una reforma. Aunque sólo les cambiaran el mobiliario ganarían mucho de cara a los turistas un poco exigentes.


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Casas que me hacen soñar



Mis vacaciones en Carmona


 


El Parador de Carmona queda a 30 kilómetros de Sevilla. Yo pude ir de compras a la capital hispalense mientras mi marido asistía a una reunión de empresa en uno de los salones que tiene el parador. Sus salas de convenciones son muy funcionales. Por eso tienen tanto éxito. 

Me gustó el contraste entre la decoración funcional de las salas de convenciones con la decoración árabe de sus habitaciones y estancias comunes. El parador es un alcázar árabe del siglo XIV. Hay mucho arte árabe en el parador de Carmona. No debes perderte su fuente mudéjar, el salón Capulín y la terraza. Tampoco debes perderte las bonitas vistas sobre la Vega del Río Corbones. El parador tiene unas vistas fabulosas. 

A nosotros nos dieron una habitación grande, luminosa, con un balcón muy mono y una decoración bastante clásica. Estuvimos cómodos. Yo estoy como en mi casa siempre que tengo una habitación grande. Soy una mujer que necesita espacio, sobre todo cuando viajo con mi chico y mis hijas. La habitación del Parador de Carmona era tan grande que me sentí dentro como en un piso sin tabicar. 

Os recomiendo este parador. Es un parador cómodo, con una piscina bastante buena, alejada del edificio del parador, cosa que yo agradecí porque casi no me llegaban a la habitación los ruidos de los críos en la piscina. Mis hijas la disfrutaron más que yo. Tuvieron más tiempo libre que su madre para nadar. Tan bien lo pasaron que no querían marchar porque habían hecho muchos amiguitos y amiguitas. 

De la comida no tengo queja. La cartuja de perdiz hizo las delicias de mi esposo. Yo me puse hasta las cejas de espinacas. Estaban tan ricas como las que prepara mi madre. Mis hijas no opinaban lo mismo. Es imposible para ellas comer algo de verdura sin protestar. Todos los niños hacen lo mismo. Comerán verduras cuando sean mayores y se apunten a dietas de adelgazamiento.


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lunes, 26 de junio de 2017

Mis vacaciones en Nueva York y en Madrid




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El Paramount Hotel en Nueva York no te deja indiferente con sus interiores decorados como si de un lujoso trasatlántico se tratase. Fue decorado y renovado hace años por un artista que se llama Starck. El lobby del hotel simboliza el puente del barco con una larga escalera que cuesta subir con tacones. 

Pese a ser tan moderno no es un hotel en el que me haya sentido cómoda. Me dieron una habitación muy ruidosa. Se oían los ruidos del tráfico y también los ruidos procedentes de las otras habitaciones. Mi habitación era de las más luminosas. Tenían otras habitaciones con luz de pub que no me gustaban nada. Menos mal que pude elegir. 

Los suelos de la habitación eran de madera que recordaba la madera de las cubiertas de los barcos, nada de tarimas modernas. Me gustó que las paredes estuvieran pintadas de color blanco. Lo que no me gustó nada fue que me dejaran flores en la habitación y en el cuarto de baño. Le tuve que decir a la chica de recepción que no quería rosas ni rojas ni blancas ni de ningún color. Detesto las flores en las habitaciones donde duermo. 

El cuarto de baño no era gran cosa. Muy oscuro. No sabías si estaba limpio o estaba por limpiar. Lo limpié yo misma porque por allí la limpieza no brillaba. Las limpiadoras hacían una limpieza muy de andar por encima. 

Pese a todo os recomiendo este hotel. tiene una ubicación céntrica. Es perfecto para los turistas porque tienes los museos más importantes de la Gran Manzana alrededor del Paramount Hotel en Nueva York. Esto te evita desplazamientos en transporte público. A mí no me gusta mucho desplazarme por Nueva York en transporte público. Los taxistas neoyorquino te cobran como si fueras una marquesa cuando ven que eres europea. 

El Paramount Hotel en Nueva York tendría que ir pensando en una nueva remodelación. Yo le cambiaría los salones comunes por algo más moderno, más clarito. Por ejemplo, la cafetería te metía ne una depresión con sus colores café con leche oscuro.





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Me dijo el otro día la dependienta que la Heladería Los Alpes es la heladería más antigua de Madrid. No me extraña que se mantenga tanto tiempo con las puertas abiertas porque sus helados son deliciosos. Yo no puedo pasar por delante de su escaparate sin entrar por unos sorbetes de limón. Son los sorbetes más refrescantes que te puedes tomar en todo Madrid, lo cual viene como un oasis para el estómago estos días de calor extrema. 

Pese a ser tan buenos, sus helados no son muy caros. Andan en los precios normales tirando para abajo en la capital de España. Por un cucurucho grandecito de dos sabores me cobraron 3 euros. Compré tres, uno para mí y oros dos para las niñas y me gasté nueve euros. Vivir cuesta dinero. 

No sólo tienen helados, también puedes saborear sus deliciosos chocolates. A mi madre le encanta el chocolate que hacen en esta Heladería Los Alpes y los churros. Te ponen una porras que te quitan el hambre para todo el día. 

Mi madre habla siempre con el fundador del local. Es un señor mayor que te cuenta con todo lujo de detalles como fundó su heladería hace más de cincuenta años. Es un lujo hablar con un hombre tan exitoso. Hoy día es muy difícil encontrar un local que lleve tantos años abierto al público con éxito. 

Os recomiendo la Heladería Los Alpes. Siempre que voy encuentro helados de nuevos sabores. Creo que ahí radica su éxito: en la innovación. Al saber que vas a encontrar algo nuevo, vuelves. También vuelves porque sabes que compras helados hechos artesanalmente, mucho más sanos que los helados que te venden en bares y supermercados. En todo caso, no se debe abusar de su consumo. 




domingo, 25 de junio de 2017

Mis vcacaciones en Gran Canaria



Siempre me llama la atención lo limpia que está la Playa de las Canteras, Las Palmas de Gran Canaria pese a los muchos turistas que la frecuentan todos los días de temporada de sol y playa. Su limpieza se explica por el buen hacer de los servicios de limpieza. Los turistas no son muy cuidadosos, sobre todo los extranjeros. 

Yo suelo ir a esta playa cuando estoy por la zona. Me gusta por su arena fina, por sus aguas cristalinas y porque no es nada peligrosa para los niños. Tiene siempre un montón de socorristas, baños públicos, duchas y muchos chiringuitos por los alrededores. Realmente no hacen mucha falta los bares, porque hay vendedores ambulantes que te traen de todo a pie de toalla. Yo siempre les compro patatas fritas para las niñas y para mi chico. Les encantan las patatas fritas de paquete. Me gusta ayudar a la gente que necesita el dinero. 

Mi chico se apuntó hace un par de años a una escuela de surf que hay en una zona de la Playa de las Canteras, Las Palmas de Gran Canaria que yo llamo la zona de los surferos. Este año quiere hacer otro curso. Es muy persistente, pero acabará convenciéndose de que el surf no es lo suyo. Yo creo que se apunta porque me encantan los surferos. Me parece muy sexy saltar las olas en una tabla. 

Os recomiendo la Playa de las Canteras, Las Palmas de Gran Canaria tanto de día como de noche. Hay locales muy interesantes en la zona de El Puerto. Nosotros siempre vamos a los que tienen música en vivo. También hay restaurantes en los que se come muy bien. Es una pena que los precios sean bastante elevados. Se nota que estamos en una zona donde abundan los turistas y la gente de los negocios se aprovecha. Hacen su agosto a cuanta de los turistas españoles y extranjeros.


lunes, 19 de junio de 2017

Mis vacaciones en la casa de Hernán Cortés


Cuando me dijeron que Hernán Cortés se había alojado en el Parador de Zafra (Badajoz), hice una reserva para una semana entera. Quería saber qué se sentía durmiendo en una habitación que pudo guardar los sueños en su día de uno de los más famosos conquistadores de América. Mi chico se apuntó encantado para mi plan y para allá nos fuimos solos, sin las niñas. 

El parador es un castillo del siglo XV. Es un castillo-palacio construido sobre los restos de un alcázar árabe. La gente siempre fue muy apañada. Pillas los restos de una construcción árabe tras una guerra y empiezas a hacer un castillo para la familia. El parador hoy en día está muy bien. Tiene una fachada muy cuidada y lo mismo puedo decir de los interiores. 

Lo que no me gustó fue la decoración. Parecía que estabas en una iglesia. Nuestra habitación tenía una cama con un cabecero que recordaba la fachada barroca de la Catedral de Santiago de Compostela. Me vinieron ganas de rezar. Mi chico decía lo mismo. Mirabas para el techo y veías un artesonado o lo que fuera aquella madera trabajada que te hacía soñar con los ángeles. Era tremendo. 

Ni siquiera los sillones de color rojo se sacaban del aire religioso. Me recordaban los hábitos rojos de los curas cuando dicen algunas misas. Hernán Cortés debía ser un hombre muy religioso. mataría indios, pero rezaba. 

En todo caso, os recomiendo el Parador de Zafra (Badajoz). Vale la pena pasar por allí unos días en este parador porque es un edificio muy inspirador. También vale la pena por la comida de su restaurante. No sirvieron una caldereta de cordero que nos chupamos los dedos. Mi marido casi se aficiona a las migas extremeñas. Es un hombre muy de gastronomías locales. Cuando llegamos a casa se empeñó en hacer el solomillo ibérico al queso de los Ibores que comimos en el Parador de Zafra (Badajoz). Ni que decir que no le salió ni la mitad de rico.

viernes, 16 de junio de 2017

Mis vacaciones con amigos desconocidos


Muchas veces vas de viaje o haces unas vacaciones en una ciudad donde no conoces a nadie. A mí esto no me importa mucho porque me encanta ir sola a todos los sitios. Soy de las que van al cine sola o a comer sola sin arrugarse. Mi chico, en cambio, no es tan extrovertido. Por eso le ha venido genial Hiplan, una aplicación de ocio relacional, con actividades para personas que las quieran hacer en común. Por ejemplo, si quieres ir a ver una película en Barcelona, buscas personas interesadas en ir a ver esa película en compañía. 

Es lo que hace mi marido, pero a mí no me gusta nada. De los hombres no puedes fiarte. Van a cenar con una desconocida una noche y por la mañana te piden el divorcio. Por eso le tengo prohibido quedar con desconocidas. O quedamos los dos con un grupo de desconocidos o no queda ninguno. Mi chico me decía que podía ir de copas con otro chico, pero ni hablar. No vaya a ser que el de la compañía sea homosexual y me lo vuelva de la otra acera. Una tiene que estar en todo. 

Nosotros no sólo hemos buscado gente para ir a un concierto. También la hemos buscado para ir a ver una exposición. La última vez buscamos a una familia con niños pequeños para que mis hijas conocieran niños de su edad interesados en el arte. Estábamos cansados de oír a la mayor decir que sus compañeros no iban con sus padres de exposiciones. Queríamos que viera que hay papás y mamás que llevan a sus niñas y niños a ver cuadros. 

Os recomiendo Hiplan. Esta aplicación es gratuita de momento. El día que deje de serlo seguro que pierde clientela. A la gente le va lo que es gratis. Se financian con una comisión que clavan en lo que se compra en Hiplan, por ejemplo tickets para algunas actividades y entradas para eventos.

viernes, 9 de junio de 2017

Mis vcacaciones Art Decó en Nueva York




Conocí el Waldorf Astoria Hotel en Nueva York hace años durante una visita a la Gran Manzana con mis padres. Mi madre me llevó a verlo en una excursión organizada. Me dije que un día me iba a alojar en aquel maravilloso hotel con un hall central con columnas, dorados y terciopelos. Lo conseguí hace cosa de un mes. 

Nos dieron una habitación grande muy de palacio, decorada en tonos crema. Me gustó la cama. Eran enorme y muy cómoda. Los suelos no fueron tan de mi agrado porque eran de moqueta y a mí la moqueta siempre me dio sensación de suciedad, aunque aquella moqueta estaba impoluta. Teníamos wi fi gratis, lo más importante para mí. El televisor era de plasma y enorme. Había un armario que me quedó pequeño y un escritorio que podía haber sido más grande. Soy una mujer que necesita espacio para trabajar y más espacio necesito si tengo que compartir despacho con mi chico. 

El cuarto de baño también estaba impoluto. Nos dejaron suficientes geles y champúes y suficientes toallas. 

Las habitaciones no son iguales. Yo me quedé con una de las más modernas. Mi chico, en cambio, quería una en color azul que me parecía triste. A mis hijas les daba igual. Ellas son unas niñas que tanto le da alojarse en un hotel del centro de Nueva York o en un camping. Son muy apañadas. 

Os recomiendo el Waldorf Astoria Hotel en Nueva York para hacer turismo por la Gran Manzana. Es un hotel que te queda a un paso de todos los sitios de interés. A mí me gusta mucho lo luminoso que es. hasta la habitación decorada en tonos azules era tremendamente luminosa. Los salones comunes son preciosos. Nosotros no nos quedamos a comer. Ni siquiera desayunamos en el hotel. Como no nos entraban los desayunos ni las comidas en el precio, preferimos ir a comer fuera. Mi chico decía que nos salía más barato.


domingo, 4 de junio de 2017

Trabajando de maniquí viviente en Nueva York


 Había emigrado de Sada a Nueva York porque mi hermana me había prometido un trabajo mejor pagado.

 -Buscan modelos.
 -Eso soy yo.
 -Valorarán tu experiencia como top model de bikinis en la playa de Sada.
 Metí todos mis bikinis en la maleta y me fui para la Gran Manzana. De poco me sirvieron: en Nueva York nevaba. No regresé a Sada porque mi hermana me había conseguido un trabajo de maniquí viviente en una tienda del Bronx. Sólo tenía que sentarme en el escaparate y dejar que la población negra me mirara.

 -What a lovely surprise! -exclamó una abuela negra.

 La sorpresa se la llevó ella cuando Mrs Harrison no aceptó venderme. Yo era humana, no una mascota.

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sábado, 3 de junio de 2017

Letizia vestida de sor Letizia


Letizia se ha sentido

sor Letizia por un día

y enfundó un vestido

de corte monjil sencillo.


No iba a unos rezos,

pero tal lo parecía.


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viernes, 2 de junio de 2017

Mis vacaciones de duquesita




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La pastelería La Duquesita tiene unos pasteles artesanos deliciosos y, lo que es más importante para mí, tiene las medallas de chocolate que les encantan a mis hijas. Siempre les compro un montón cuando me paso por este local de Madrid que tiene sus puertas abiertas desde 1914.

Me gustan mucho sus pasteles artesanos. Tienen azúcar, por supuesto, pero parece que son más sanos que la bollería industrial que te ponen en los hoteles para desayunar y también que la bollería industrial que compran mis hijas si les dejo. Son pasteles recién horneados con recetas propias. La única desventaja que le encuentro es el precio: son carísimos. Por lo que te cobran por un bollo compras seis en otras pastelerías.

El local de la Pastelería La Duquesita tiene la misma decoración antigua que tuvo en sus inicios. Bueno, en aquellos lejanos años de principios del siglo XX la decoración de La Duquesita era moderno, pero lo que entonces estaba de moda hoy no lo está. Aún así me gusta. Cada vez que voy a tomar el té con pastas me siento como una aristócrata de otros tiempos.

Os recomiendo esta pastelería madrileña por la calidad de sus productos. Los pasteles artesanos son deliciosos y las medallas de chocolate en pocos sitios las encuentras a vender hoy día. A mí me gusta comprarlas para las niñas porque son un dulce que siempre me compraba mi madre cuando era pequeña. A ellas les gustan más que me gustaban a mí.




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Estuve con mi chico unos días en el Best Western Hotel Trafalgar, Madrid, un hotel céntrico que no está nada modernizado. Tiene una decoración de los años setenta que te quita las ganas de dormir. La cama también es de la época de la serie Cuéntame: grande, de matrimonio y con un colchón de muelles que amenaza con sacar un muelle de dentro si te mueves mucho.

Mi chico se desesperaba con el televisor. Es tan futbolero que quería ver su partido de fútbol en aquel aparato de los años setenta. Lo dejo por imposible porque las imágenes eran malas y el sonido era peor.

Yo me desesperaba en el cuarto de baño. Todos los sanitarios eran marca Roca y más antiguos que los de los lavabos públicos de la última estación de tren de la última aldea perdida en este país nuestro. No os quiero ni hablar de la presión del agua. Fue horrible tener que bañarme en aquella bañera que me recordaba la de la casa de mi abuela cuando yo era niña.

Los empleados del hotel hacen lo que pueden para ofrecer un buen servicio. Por ejemplo, reponen continuamente los geles, toallitas desmaquillantes y cremas de dientes que te dejan. Mi chico utilizó el cepillo de dientes y dijo que era bastante bueno. Yo siempre uso mis propios geles y mis propios cepillos de dientes. Soy muy maniática para esas cosas.

En otras cosas no están tan al tanto. Por ejemplo, me sorprendió que en una habitación de no fumadores hubiera un cenicero encima del escritorio. Debe ser que no son muy estrictos con los fumadores que fuman en habitaciones de no fumadores. Mi chico decía que le olía a tabaco. Yo no notaba olor a tabaco, pero abrí la ventana una tarde entera para que se fueran los olores del tabaco.

No os recomiendo este hotel. Pese a su ubicación céntrica no te compensa. Si por lo menos tuviera un buen televisor, pero ni eso. Nosotros echamos muy en falta el buen televisor de plasma al que estamos acostumbrados.

martes, 30 de mayo de 2017

Mis vacaciones en Salamanca



Uno de mis paradores favoritos es el Parador de Salamanca, un parador que tiene unas magníficas vistas al casco histórico de esta bonita ciudad castellana. La última vez que estuve fue para la boda de una amiga. Fui sola y lo pasé de cine. 

Me dieron una habitación amplia, con un buen televisor de plasma, conexión wi fi gratuita y decorada con el mismo estilo lujoso que tienen los interiores de este parador divino. Mi habitación tenía un gran ventanal. Por eso era tan luminosa. Las grandes cristaleras son una característica del Parador de Salamanca. Esto lo hace más acogedor. Lo que pasa en muchos paradores es que tienen aire de fortaleza tipo cárcel. No es el caso del Parador de Salamanca. Este parador recuerda más a un palacio que a una fortaleza pese a su ubicación en la parte alta de Salamanca. 

Lo que no debes perderte es la gastronomía de su restaurante. El hornazo es de lo mejorcito. ¿Y qué decir de los embutidos ibéricos? Los invitados en la boda de mi amiga nos pusimos de embutidos ibéricos hasta las cejas y casi no nos quedó hueco para los demás platos. Bueno, yo sí hice hueco para los postres. Nos pusieron unas rosquillas de Ledesma que estaban tan ricas que te chupabas los dedos. 

Os recomiendo este parador. Tiene una piscina enorme, con unas bonitas vistas. Estás nadando y estás viendo la ciudad a tus pies. Es una sensación indescriptible. También os recomiendo pedir una habitación con terraza. A mí me dieron una de las que tenía la terraza más grande. Era donde mejor estabas. Pasé horas sentada en las sillas de la terraza junto a la mesa. Incluso les pedía que me subieran la comida a la habitación para comer en la terraza. Pasé un fin de semana largo en el Parador de Salamanca. Iba a marchar el domingo y marché el martes. Me apetecían unas vacaciones en soledad y me las tomé.



Mis vacaciones con mis mascotas





Estuvimos en San Francisco con mis suegros, en el Argonaut Hotel, San Francisco, porque mi suegra llevaba un perrito y en este hotel aceptan mascotas pagando un extra. Es un hotel que está bien ubicado, en una zona con muchas tiendas y restaurantes. 

Pese a estar en una zona bastante concurrida el hotel es tranquilo. Puede serlo porque no es nada barato. Como os decía, por meter al perro te cobran un extra. Guardar el coche en su parking te sale más caro que el perro: nos cobraban unos treinta euros por día. Acabé convenciendo a mi chico para que dejara el coche en una calle que había detrás del hotel. Mi santo pensaba que le iban a robar el coche alquilado. A mí me daba igual. Lo que no quería era pagarles treinta euros. 

El hotel es muy rústico. Donde no ves pareces de ladrillo descubierto ves madera. Me recordó un palafito. Mi chico decía que tenía mucha imaginación. No le faltaba razón: la imaginación se me desataba dentro de aquella solución habitacional que parecía más propia del paraíso de Adán y Eva. 

El Argonaut Hotel, San Francisco tiene unas 250 habitaciones. A nosotros nos dieron dos habitaciones de la planta cuarta. La nuestra era más grande que la de mis suegros. Teníamos dos camas de matrimonio. En una dormimos nosotros y en otra las niñas. Estuvimos cómodos. 

Os recomiendo este hotel. Tiene ciertas ventajas y ciertas desventajas. También tiene ventajas que se convierten en desventaja el fin de semana. Por ejemplo, de lunes a viernes tienes prensa gratis. Los sábados y domingos los periódicos dejan de ser gratuitos. Mi suegra valoró mucho las jarras de agua gratis que había en un salón común. A mí me daban asco. Prefiero los botellines de agua. Eso de que vaya la gente a servirse vasitos de agua no es plan para servidora. 

Saben publicitar muy bien la zona. En la mesilla de noche, de color blanco a juego con los cabeceros blancos de las camas, te dejan una revista turística. Si no sabes a dónde ir a comer, en la revista te dan ideas.

martes, 23 de mayo de 2017

Mis viajes sola




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El Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí de Valencia no te deja indiferente. Yo fui con una amiga mía que se gana la vida como guía turística por su cuenta y no descarto volver. Me parece un museo interesante para mis hijas. La mayor se interesa mucho por la arquitectura del medievo.

Este museo está en un palacio medieval del siglo XIV. La sala que más me gustó fue una que tiene dos arcos y un artesonado de madera que tuvo termitas hace años, pero que ahora han recuperado. Lo restauraron muy bien.

También me gustaron mucho las dos carrozas que hay en la entrada. Hubiera sido genial que dejaran subirse a ellas, pero no es posible. Todavía sería mejor que organizaran unos paseos en estas carrozas por los alrededores del museos. Al Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí de Valencia le podrían sacar mucho partido si tuvieran más imaginación sus responsables.

No debes perderte su primer piso. Es un auténtico palacio. Mi amiga decía que le gustaría pasar allí un fin de semana. Tampoco es posible. Los museos son para mirar e irse.

Os recomiendo visitar el Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí de Valencia. Es el museo perfecto para visitar sola. No es un museo de multitudes. Yo creo que si hubiera ido en una excursión organizada en plan rebaño no lo hubiera disfrutado. Es tan palaciego, tan chic que una multitud allí dentro le restaría magia.

Yo quedé encantada y mira que no me gustan los museos en general. Soy una turista de tiendas, no de arte. Pero, cuando el arte es tan bonito, te rindes. Nunca olvidaré aquellos salones tan elegantes con sillones tapizados en rojo a juego con parte de las paredes.

También son inolvidables las carrozas. Tal vez un poco recargadas. Mi amiga decía que eran de arte rococó. Parecían las que usa la Reina de Inglaterra cuando va al Parlamento.




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Desde que conocí yoviajosola.com he podido hacer sola viajes que me daban cierto respecto. ¿Quién se atreve a ir a Honduras sola? Puede pasarte cualquier cosa. en cambio, si vas en un viaje organizado con más mujeres solas, no hay miedo.

Mi chico no está muy de acuerdo. Dice que no son viajes seguros. Yo los encuentro segurísimos. Fui a Honduras con yoviajosola.com y también estuve en Egipto y estaba más tranquila que cuando llevo a mi chico de guardaespaldas.

Te recomiendo entrar en esta web. Hay muchos consejos para salir de más de un apuro. Por ejemplo, te recomiendan que uses chanclas en una ducha compartida de un hostal, cosa que alguna de mis amigas no hacían. Mis amigas también se han sumado a este proyecto de viajes de mujeres solas. No hace falta no tener pareja. Puedes tener pareja, como es mi caso que estoy casada, e irte unos días sola por ese mundo mundial para desconectar de tu familia.

Os recomiendo también mirar su blog. Es un blog muy literario. Hay viajeras que narran sus experiencias a viajar solas. Te aseguro que si no estás convencida de coger tú solita la maleta y marchar, te convences. ¿Hay algo mejor que marchar de tu casa sin un marido que te venga fastidiando con sus deseos de hoteles que no coinciden con los tuyos? Por muy enamorada que estés de tu santo, algunas veces es aconsejable dejarlo solito en casa de amo de casa con los niños. Así aprende a valorarte. Cuando regresas de tu viaje de placer aventurero, se te echan al cuello como si regresaras de trabajar en la caña de azúcar en la Cuba anterior a Fidel Castro.

En todo caso, comprendo que hay que tener valor. Lees las experiencias de viajes más peligrosos en el blog de yoviajosola.com y te lo piensas un poquito. Ni tanto ni tan escaso que diría mi abuela.




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El Campanile Barcelona Sud - Cornellà de Llobregat es un hotel situado en la zona empresarial periférica de Barcelona que está muy bien cuando tienes que hacer gestiones por allí como era mi caso. Es un hotel muy funcional, decorado para que los empresarios se sientan cómodos.

Suelos de madera tipo tarima, paredes pintadas de blanco-gris y verde, un escritorio grande, una cama de matrimonio en la que cabía con mi chico sin darnos patadas por falta de espacio... Estaba muy bien. Menos bien estaba el cuarto de baño: era pequeño. Ni siquiera aquellos cepillos de dientes de usar y tirar que nos dejaron me hacían sentir mejor dentro de la escasez. Fue un detalle los cepillos de dientes. En otros hoteles no tienen tal ocurrencia. En todo caso, nosotros llevamos siempre los nuestros. Somos los dos muy de todo Lacer para los dientes.

Yo volvería a esta hotel sin pensarlo dos veces. Está cerca de Spla, un centro comercial donde encontramos unos cines para ver las películas nuevas de la semana como si estuviéramos en nuestra ciudad. Encima para aparcar hay sitio de sobra por los alrededores. Mi chico metió un día el coche en el parking del hotel, pero no te compensa. El parking es gratuito y pequeño, muy pequeño para que quepan los coches de todos los clientes. Es mejor dejar el coche fuera.

Os lo recomiendo tanto por sus habitaciones como por lo bien que te tratan. Tienen unas limpiadoras que limpian por la mañana sin hacer ningún ruido. Esto se agradece cuando te levantas tarde. También se agradece que el wi fi del hotel funcione a las mil maravillas y sea gratis. Una no es nada si no se conecta a la Red de Redes todos los días. Por eso lo primero que pregunto, es si hay wi fi. Tengo dejado hoteles que no tienen wi fi gratis. Me parece que es lo mínimo que tienen que ofrecer a un cliente.

viernes, 12 de mayo de 2017

Mis vacaciones más inocentes



El único libro de viajes que puedo decir que me gusta es Guía para viajeros inocentes de Mark Twain, un libro que data del lejano año 1867, pero que lo encuentras actual, sobre todo si compartes muchos de los pensamientos del autor. Viajar es un rollo dice el bueno de Mark Twain. Lo mismo pienso yo. 

Se trata del primer viaje organizado por una agencia de viajes. Todo un reto para los organizadores. Estaban iniciando el negocio de lo siguientes siglos. Tiene tanta repercusión que sale en la prensa. En 1867, los periódicos de Norteamérica anuncian la fantástica Excursión a Tierra Santa, Egipto, Crimea, Grecia y lugares de interés intermedios, para la que se proponen fletar un barco que partirá del puerto de Nueva York. Se trata, como os decía, de uno de los primeros viajes organizados de la historia, del que forma parte el que luego sería padre de los míticos personajes literarios Tom Sawyer y Huckleberry Funn, decidido a plasmar su opinión en las crónicas que envía al diario Alta California. 

Durante más de 600 páginas te enganchas a un recorrido singular hacia Tierra Santa. Va todo muy organizado, pero con cierta libertad. El camino de Damasco es un espectáculo. Iban a caballo sentados sobre unas sillas que hacían que los viajeros fueran dando saltitos. Dormían en tiendas de campaña donde no faltaban las sábanas blancas. Eran ricos y tenían que tener sus comodidades. 

El viaje, pese a ser organizado, ofrecía cierta libertad a los viajeros. Llegaban a un país e iban por su cuenta hasta que se subían al barco en una ciudad determinada. 

A Mark Twain le gustó Andalucía. Dice que le hubiera gustado estar más tiempo. Jerusalén, en cambio, no le gustó tanto. Le pareció una ciudad muy pequeña. En Roma se cansó de ver cuadros. El Viejo Mundo se le hacía estrecho. 

Os recomiendo este libro tanto si te gustan los viajes como si no te gustan. Guía para viajeros inocentes es un libro que no te deja indiferente. Es perfecto ara regalar a una persona a la que no le gusta viajar. Y también está muy bien para personas a las que les gusta viajar porque les hará pensar que unas vacaciones puede que no sean un buen regalo.


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