Perfumes para nosotras

Perfumes para nosotras
Un olor distinto para cada momento

martes, 27 de diciembre de 2016

Mis vacaciones en un monasterio



El Parador de Cangas de Onís me pareció tan tranquilo como la mayoría de paradores. Está en Villanueva, en Cangas de Onís, en Asturias. Es precioso el sitio. Al fondo tienes los famosos Picos de Europa y por allí mismo pasa el río Sella, donde le encanta ir a pescar a mi suegro. 

El edificio es el Monasterio de San Pedro de Villanueva, un monasterio que se construyó entre el siglo XVII y el siglo XVIII. Lo declararon monumento nacional el año 1907. Con posterioridad hicieron un buen trozo más. Se les quedaba pequeño. Fue lo que me contaron en recepción. Allí los empleados son muy amables. Te dan hasta clases de Historia del Arte si te descuidas. 

La habitación fue increíble. Mi chico decía que era el cuarto de un antiguo obispo. Pudiera haberlo sido con aquella cama de dosel que más que un dosel parecía un palio. Yo la dejé con las cortinas sin correr para no tener tanta sensación de claustrofobia. Las camas de dosel nunca me han gustado. Encima era tan dura como una piedra. 

Los suelos eran de baldosas, había un par de alfombras mullidas, dos mesillas de noche, un escritorio y un televisor de plasma que pudiera haber sido algo mejor. No andaba muy bien de sonido. 

Me encantó el comedor donde servían el desayuno. Era muy señorial. El desayuno fue buenísimo. Nos ponían bollería recién hecha, pan delicioso y una leche para el café que parecía recién ordeñada. me sentí como una princesa en un palacio. 

Los jardines están muy cuidados, pero no dejan de tener un olor a monje bastante notable. El pasado siempre es presente. Este Parador sigue siendo muy monasterio. 

Os lo recomiendo. Me sentí cómoda. No había ruidos y no pasamos nada de frío. la calefacción funcionaba de cine. Lo mismo puedo decir de la conexión wi fi, gratuita en todo el edificio y en los jardines. Yo estuve como mi marido y con las crías. No descarto volver. Me encanta Asturias.

Mis vacaciones tranquilas en Manzanares




Estuvimos en el Parador de Manzanares sito en la localidad del mismo nombre en la provincia de Ciudad Real porque mi chico quería asistir a un curso de piloto de ultraligeros en la zona. Yo no me apunté al curso, por supuesto. No tengo ganas de dejar a mis hijas huérfanas. Pero sí me apunté a pasar unos días en este tranquilo parador de estilo manchego. 

Es fácil de encontrar. Vas por la Autovía Andalucía y en el kilómetro 174 está el parador. Te queda por donde está el Parque de Daimiel y las Lagunas de Ruidera. 

Me gustó el parador casi más por fuera que por dentro. Es un edificio de paredes blancas, tejados de teja árabe y estilo arquitectónico sencillo. Poco tiene en común con los edificios más antiguos en los que se ubican otros paradores. El jardín está lleno de plantas, árboles, setos, aperos de labranza como adornos... En el jardín está la piscina. Cuando estuvimos nosotros estaba bastante concurrida porque parecía que todos los que iban al curso de piloto de ultraligero al que asistió mi marido se alojaban en el Parador de Manzanares. 

Nos dieron una habitación grande, con estilo de habitación de casa de campo manchega. Estaba decorada en tonos cremas con un toque en marrón oscuro. Los suelos eran de baldosas, cosa que me gusta más que los suelos de moqueta o los de madera. No hay nada más limpio que una baldosa, aunque no sea baldosa de la cara, como era el caso. 

Lo que no me gustó nada fue el ordenador viejo que nos dejaron encima de la mesa del escritorio. Nosotros utilizamos nuestros portátiles. La conexión wi fi era gratuita y rápida. Te podías conectar con tu portátil sin ningún problema. 

Os recomiendo este parador. En el restaurante del Parador de Manzanares se come muy bien. Te ponen migas, gachas, caldereta manchega y el mojete de conejo que no me gustó nada. Lo que más comimos fue la caldereta manchega. Hacía frío y apetecía comer un plato caliente. 

En general lo pasamos bien en este parador. Mi chico lo pasó mejor que yo. En esta ocasión no llevamos a las crías. Seguro que se hubieran aburrido. A ellas sólo les va el sol y playa.

Mis vacaciones con los piratas



La última vez que estuvimos en Lanzarote descubrimos el Museo de la Piratería, Teguise. Mis hijas lo pasaron pipa recorriendo las salas y su padre y yo casi disfrutamos más viéndolas a ellas ilusionadas que mirando las banderas piratas que colgaban de las paredes del museo. 

El museo está ubicado en un viejo castillo que parece la antigua residencia de un pirata retirado de sus atracos marítimos. En la planta baja hay como una explicación general del contenido del museo y de la piratería en general. Me llamó la atención la historia de la piratería en Teguise y la historia de la piratería internacional en Canarias. No pensaba que hubiera habido tanto pirata en las islas afortunadas. Nada más entrar en este fascinante museo, vemos la historia de Teguise, encontramos una gran maqueta del casco urbano en el centro de toda la sala que no te deja indiferente. Los que hacen las maletas tienen más paciencia que Santo Job. Mi marido se paro en explicarle la maqueta a las niñas. Casi me las asusta hablando de tantos militares, tanta guerra y de las muchas fortalezas que había: fortalezas en Lanzarote: el Castillo de Santa Bárbara, los arrecifeños de San José y San Gabriel y la torre del Águila en Playa Blanca. 

Lo que más le gustó a mis hijas fueron los cómics. Las maquetas las aburrían bastante y lo mismo puedo decir de alguna pequeña escultura que casi metía miedo. Mi marido quedó tonto con la bodega y la sala de armas. Igual que a todos los hombres, le gustan mucho las pistolas, sobre todo cuando se supone que estuvieron en manos de los piratas. 

Os recomiendo este museo de piratería que hay en Lanzarote. No debes perderte las vistas que hay desde el exterior. Casi te imaginas a los piratas llegando a la costa cargados de oro. Tampoco debes perderte la Sala tripulación, donde hay una recreación bastante realista de lo que sería una tripulación pirata en aquellos tiempos en los que los piratas estaban de moda.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Mis viajes con viejos



Los de Viajes El Corte Inglés te ofrecen viajes más pensados para gente mayor que para gente joven. Es una agencia de viajes clásica, cara, con buenos profesionales, ideal para jubilados. De hecho, tienen una oferta en la que paga el jubilado que puede llevar gratis a una persona más joven. Es una oferta que ha cogido muchas veces mi suegra para ir con algún nieto de vacaciones. 

No sólo encuentras hoteles y packs que incluyen el avión o el tren sino que puedes conseguir un viaje en avión barato y/o un viaje en tren a mejor precio que el que te dan en la estación de tren. Son los únicos productos que les compro: los de oferta. Lo malo es que los mejores precios no suelen ser los de los destinos que buscas. Yo suelo pasar de entrar en el buscador de su web porque siempre me salen precios caros. Abro la web, miro las ofertas resaltadas y me voy si no hay nada que me interese. 

Os recomiendo Viajes El Corte Inglés si eres mayor de 65 años. Seguro que encuentras un destino a buen precio o esa oferta de dos por uno para jubilados. Está muy bien para viajar con un hijo o con un nieto. También les viene muy bien a las parejas con diferencia de edad entre ellos. Mi suegra me contó que cuando fue a París con Viajes El Corte Inglés había varias parejas de señor mayor con chica joven, que no era la hija, por supuesto. 

La web de Viajes El Corte Inglés es muy sencilla. En la parte de arriba tienes el buscador. Alrededor del buscador y hacia abajo están las ofertas. Me gusta. 

Os recomiendo también pagar vuestros viajes con la tarjeta de El Corte Inglés. Te los venden a crédito, lo cual está muy bien cuando no andas sobrada de dinero que tienes unas ganas locas de unas vacaciones en un sitio de ensueño. En el último viaje que les compré conseguí una bonificación por pagar con la tarjeta.

martes, 20 de diciembre de 2016

Mis vacaciones en la nieve



El TRYP Vielha Baqueira fue nuestro alojamiento para pasar unos días en la nieve con las niñas. A mis hijas les encanta la nieve e ir a Baqueira no sale tan caro como ir a Suiza a esquiar. Además, te queda mucho más cerca de casa. 

Se trata de un hotel de montaña en el Valle de Aran, perfecto para practicar esquí en Baqueira Beret y también para pasar unos días rodeada de esquiadores. Este hotel tiene mucho ambiente. Es imposible aburrirse. cuenta con Wifi gratuito, un magnífico desayuno y un centro Wellness de cine. Te encantará si te gustan los Pirineos Catalanes. 

Nos dieron una habitación fabulosa, grande, con vistas a las montañas nevadas. Me sentí como la protagonista de un cuento infantil. Ni siquiera me molestó mucho ver todos los techos de madera cuarto de baño incluido. Hablando del cuarto de baño he de decir que me encantó. Tenía los sanitarios muy nuevos y la bañera tenía mampara. 

En el TRYP Vielha Baqueira tienes todos los servicios a tu disposición. la habitación tenía una gran televisión de plasma, caja fuerte, un minibar muy bien surtido y una cama de matrimonio enorme. Estaba todo muy limpio. 

Os recomiendo este hotel. Es un hotel que está siempre lleno de gente, pero que es tranquilo. La insonorización es buena. Me gusta por las habitaciones grandes, por las preciosas vistas, por los buenos desayunos y por lo limpio que lo tienen todo. El personal fue muy amable con nosotros. 

En este hotel no pasas nada de frío. Mi chico decía que la calefacción estaba muy alta. para mí estaba perfecta. Lo mío es ver la nieve y echarme a temblar. No pasé nada de frío ni en nuestra habitación ni en las estancias comunes. Lo que no me gustó fue que me cobraran un suplemento por el parking. Era un parking exclusivo para los clientes del hotel, pero te lo cobraban como si fueras millonaria.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Mis vacaciones divertidas entre adultos



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El Torre Azul, El Arenal, en Mallorca es un hotel muy de sol y playa, perfecto para pasar unas animadas vacaciones en pareja. Es un hotel que no admite niños, es sólo para adultos. 

A nosotros nos dieron una habitación amplia, luminosa, decorada en tonos pastel y con una terraza bastante grande. Pasé horas en la terraza. Era el sitio más tranquilo para leer. La cama era inmensa, pero algo dura. El cuarto de baño estaba igual de bien que la habitación: sanitarios modernos, ducha con mampara y toallas limpias en abundancia. El secador de pelo funcionaba bien. Los geles y champús eran más que suficientes. 

Me encantó este hotel que está en una zona de marcha de la isla. Por la mañana todos van a la playa, a los chiringuitos y de compras por las tiendas de recuerdos. Por la noche tocan restaurantes y discotecas. No te aburres. Lo malo son los precios. Te cobran como si fueras una alemana millonaria. 

Sólo estuvimos dos días. De estar más días tendríamos que acabar pintando a los transeúntes como los pintores que había en la calle. Se ganaban muy bien la vida. Había un señor que hacía unas pulseritas con las iniciales de los clientes que se forraba. 

Os recomiendo este hotel, sobre todo su spa. Te dejan nueva en sus piscinas y con sus tratamientos de belleza. la sauna también estaba muy bien. Era más grande de lo que yo esperaba. 

En el hotel hay comida tipo buffet durante todo el día. Lo tienen todo muy bien colocado. Por ejemplo, si quieres verduras, vas a la sección de verduras y te pones verde. No tienes problemas si eres vegetariana. Yo no lo soy, pero esos días estaba haciendo una de mis dietas de verduras. 

La decoración del hotel es muy inglesa. Aún así, se ve un hotel bastante moderno. Es un hotel del año 1968 que ha sido reformado hace poco tiempo. 

Lo que no os recomiendo es alquilarles un coche. Te lo cobran caro. La desventaja de este hotel son sus precios elevados y los suplementos que te cobran hasta por la conexión wi fi.




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La Ruta de los Pueblos Negros, Guadalajara, es perfecta para hacer senderismo en plena naturaleza, pero no es tan perfecta para las personas a la que nos gusta el turismo con más vidilla. Yo fui con mi chico, las niñas y mis cuñados y no creo que vuelva. Es una ruta demasiado rural para mi gusto urbanita. 

Lo que tienen en común los pueblos por los que discurre la ruta son sus casas, todas con los tejados de pizarra negra más algunos muros y paredes negras o con algún toque de este fúnebre color. Son casas tristes en las que vive gente mayor. Nosotros hicimos la ruta en un solo día. Fuimos en coche parando en cada uno de los pequeños pueblos. En algunos por haber no había ni un bar para tomar un refresco. 

El pueblo que más me gustó fue Valverde de los Arroyos, un pueblo con una Plaza Mayor interesante y unas calles con un pavimento, también de pizarra, en el que se te van los pies. Mis hijas casi se me matan. Tenía que llevarlas bien sujetas para que no acabaran en el suelo. Yo tuve que poner unas bailarinas que llevaba en el maletero del coche porque ir con zapatos de tacón es todo un riesgo. 

Este pueblo tiene un par de iglesias, una de ellas al lado del cementerio. Nosotros no entramos en las iglesias. Mi marido quiso ir a ver las chorreras de Despeñalagua, una especie de cascadas de agua más congelada que la comida de mi congelador. 

Hubo pueblos que ni paramos. Otros pueblos fueron inolvidables para mí, por ejemplo, Campillejo. No es más que una aldea, pero mi cuñada se empeñó en comprar una casa vieja que había a precio tirado, anotó el número de teléfono y quedó con los propietarios para verla. Al final no hubo compra. Todo un alivio para mí. No me imagino yendo a ver a mis cuñados y a mis sobrinos a una aldea perdida de Guadalajara por muy famosa que sea gracias a la Ruta de los Pueblos Negros. 

En todo caso, os recomiendo esta ruta. Yo no me imaginaba que hubiera en la Castilla profunda tantas casitas tristes. Deberían pintarlas de blanco para darles algo de alegría a aquellas paredes que parecían construidas por los Celtas. 

Nuestra ruta acabó con un paseo en coche por Campillejo, El Espinar y Campillo de Ranas y Majaelrayo, al pie del famoso Ocejón. Desde la cima se tiene una amplia vista de la provincia de Guadalajara y de la capital. También pasamos por Roblelacasa y Robleluengo, uno de los conjuntos de edificios de pizarra más cuidadosamente conservados de la ruta. Se notaba que eran casas de gente más pudiente.








martes, 13 de diciembre de 2016

Mis vacaciones en Canadá



Hace unas semanas estuve con mi chico en el Hotel Fantasyland de Canadá y fue una experiencia inolvidable. Nunca habíamos estado en un hotel con habitaciones temáticas y os aseguro que dormir en una habitación que reproduce un oasis te hace sentir como en el mismo paraíso de Adán y Eva. 

Las habitaciones temáticas del Hotel Fantasyland de Canadá son distintas. Las que nos enseñaron era la del oasis, una que reproducía un bar y otra que tenía una cama en lo que era a todas luces un coche de caballos. la del oasis fue la que más nos gustó. 

Era una habitación grande, con una cama muy cómoda rodeada de palmeras que mi marido decía que eran de cartón piedra. Serían de cartón, pero durísimas. Allí no rompía nada. Todo estaba pensado para familias con niños. había un montón de críos porque también tenían habitaciones temáticas para los más pequeños de la casa. 

El hotel está conectado con el centro comercial West Edmonton, con el parque de atracciones Galaxyland y con un campo de minigolf. Allí no te aburres. Yo me lo pasé de cine haciendo compras para toda la familia mientras mi marido jugaba al golf. Le encanta. a mí, en cambio, el deporte de los palos me aburre. Me parece un juego de viejos ricos. El establecimiento cuenta con restaurante de servicio completo donde encuentras muchos platos de cocina internacional. No pasas hambre, cosa que yo me temía. Siempre que estamos en el extranjero temo no encontrar comida de mi gusto. Otra ventaja de este hotel tan temático es que cuenta con aparcamiento gratuito. Nos vino bien para dejar el coche que alquilamos. 

Las habitaciones del Fantasyland Hotel incluyen un televisor de pantalla plana de 42 pulgadas, nevera pequeña bien surtida, cafetera y caja fuerte. Lo que no me gustó nada fue tener que pagar un extra por conectarme a Internet. En el hotel se proporciona conexión WiFi en todas las instalaciones por un suplemento considerable. 

Nosotros nos quedamos a comer en el restaurante todos los días. Era lo más práctico para una escapada romántica a Canadá, un país que no conocemos mucho. El restaurante L2 Grill sirve sopas, ensaladas, carnes y mariscos en un ambiente agradable y acogedor pese a haber muchos críos entre los comensales. Son niños más tranquilos que los que encuentras en otros hoteles. En el L1 Lounge se pueden tomar bebidas, pero no os lo aconsejo porque las cobran caras. 

Os recomiendo este hotel. Es un hotel distinto. Me parece perfecto tanto para unas vacaciones en familia como para una escapada romántica con tu pareja. las habitaciones son muy originales y el trato del personal amable y profesional. No tengo quejas de este hotel. Es más, me gustaría volver.

martes, 6 de diciembre de 2016

Mis vacaciones en Galicia y Londres



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El Hotel Parador, Vilalba, es un establecimiento hotelero de cuatro estrellas que está muy bien para pasar unos días en una zona tranquila de Galicia. Mi chico y yo pasamos un fin de semana muy placentero entre muebles antiguos y decoración de otros tiempos. Fuimos sin las niñas. Todo un acierto por nuestra parte. Mis hijas son más de vacaciones de sol y playa que de vacaciones tranquilas. 

Nos dieron una habitación amplia, con una gran cama de matrimonio bastante confortable. Estaba decorada en tonos marrones y naranjas. La colcha hacía juego con los cortinones de un semidosel de la cama. Nuestra habitación era de las más grandes. 

El personal del Hotel Parador, Vilalba, fue muy amable con nosotros. Tuvimos un problema con el televisor y lo solucionaron enseguida. Son muy profesionales. Tenían el Parador limpio como los chorros del oro. Los suelos de la habitación eran de tarima de madera y se veían impolutos. Lo mismo puedo decir del cuarto de baño. 

La desventaja que le encontré a este Parador fue su restaurante. Sólo nos quedamos a comer el primer día, la comida del día siguiente y las dos cenas las hicimos fuera. Valió la pena. En el Restaurante del Parador no hay mucho donde elegir y los platos son poco más que tapas. A mí me gusta la comida abundante. También tengo quejas del desayuno. Los zumos, por ejemplo, te los servían con una jarra, pero no eran zumos naturales sino de cartón. La bollería era industrial y los fiambres estaban contados. De la fruta mejor no hablo porque la encontré muy madura para mi gusto. 

En todo caso, os recomiendo el Hotel Parador, Vilalba. Es muy señorial. Te sientes como en un Palacio de otros tiempos. Esto es lo que más me gusta de los paradores: te dan la oportunidad de disfrutar edificios que nunca podrías comprar. A quien no le recomiendo este Parador es a una persona que guste de vacaciones movidas. Este parador es demasiado tranquilo.


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La última vez que estuvimos en la capital británica nos alojamos en un hotel familiar. Queríamos huir de las grandes aglomeraciones que hay en muchos hoteles ingleses, donde encuentras de todo menos tranquilidad. 

EL hotel Belgrove es un hotel coqueto, familiar, con un buen servicio para el cliente extranjero, y con una ubicación bastante buena. Te queda a unos 300 metros de la estación de King's Cross. Es decir, tiene una ubicación perfecta para los que solemos desplazarnos en transporte público barato por Londres. 

La decoración es tipo Ikea, pero poco chachi. A nosotros nos dieron una habitación grande, con una cama de matrimonio algo cutre y dos camas auxiliares que utilizaron las niñas. Casi eran más grandes las camitas auxiliares que la nuestra. Me horrorizó la pileta que había dentro de la habitación. Ni en una pensión española. Menos mal que había también un cuarto de baño, cutre, pero privado. Yo pensé que no lo teníamos al ver la pileta entre cama y cama. 

Las colchas eran verdes, a juego con la cortina de la ventana. Los suelos tenían tarima de madera. Todo estaba muy limpio. El personal del hotel es eficiente en su trabajo. 

Mi chico quedó contento. Yo algo menos. A él le gusta que lo traten como lo trata su madre. Servidora es de trato más anónimo. No me gusta mucho que me recomienden mil sitios para visitar y que me vengan con una tarta de cumpleaños porque mi niña mayor les dijo que era mi cumpleaños. Yo sólo celebro las onomásticas. 

Pese a todo, os recomiendo este hotel. Es sencillo y no es muy caro. Está ubicado en una casa típicamente inglesa pintada de blanco. De hecho, ves la casona entre las otras casas adosadas a sus paredes y no te parece un hotel. Yo me sentí como si estuviera alojada con una familia inglesa en un tranquilo barrio de la capital inglesa.


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http://tiendacoruna.blogspot.com/ 

tiendacoruna.blogspot.com
Tous tiene el anillo que le regalarías a tu madre, a esa mujer que cumple años sin envejecer, a esa mujer que te quiere y que está dispuesta a no darse un capricho ...

domingo, 6 de noviembre de 2016

Mis vacaciones de turista europea en crisis


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Un buen hotel para los turistas en Berlín es el InterCity Hotel Berlin, Berlín. Es un hotel bien comunicado por transporte público con todos los puntos de la capital de Alemania. Esto te permite prescindir de coche particular o alquilado, cosa perfecta si no te gusta conducir en el extranjero, como es mi caso. 

Yo me alojé en este hotel tres estrellas por motivos de trabajo. Me quedaba cerca de la oficina de la empresa con la que iba a hacer negocios y también me quedaba perfecto para hacer algo de turismo por Berlín en los momentos de ocio. Está situado al lado de la estación de trenes Ostbahnhof de Berlín. 

Yo fui en bus urbano hasta la East Side Gallery, el estadio Mercedes-Benz y los locales de ocio nocturno más conocidos. Está en una zona segura. Por lo menos yo no tuve ningún problema en mis desplazamientos tanto acompañada por compañeros de trabajo como sola por los alrededores. 

Las habitaciones son luminosas e insonorizadas. La mía era preciosa. No esperaba que las habitaciones de un hotel tres estrellas como el InterCityHotel Berlin Ostbahnhof tuvieran tantas comodidades. En mi habitación había un buen televisor de pantalla plana, minibar y baño privado con secador de pelo bien atado a la pared para que no te lo llevaras. 

Tuve la suerte de que no había perros por allí cerca. Cuando me comentó una camarera de habitación que admitían mascotas, me vinieron ganas de cambiar de hotel. Soy una maniática con la higiene. 

Pese a esta desventaja, os lo recomiendo. Es un hotel con parking, conexión wi fi gratuita por todo el hotel y recepción 24 horas. Mi habitación era sencilla, con un estilo clásico que huía del estilo Ikea, pero no llegaba a un toque serio que encuentras en los interiores de otros hoteles alemanes. Me sentí cómoda en ella. Gracias a la buena calefacción que tenía no pasé nada de frío. 

Otra cosa que me gustó de este hotel fue que te dieran en el restaurante comidas para llevar. Me gusta comer en mi habitación cuando estoy sola. Resulta práctico porque aprovechas para hacer algún trabajo mientras comes. Yo soy de las que gestiona la agenda mientras come.


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Cuando fuimos a Braga quedé un poco decepcionada porque esperaba encontrar una ciudad más grande y no tan clerical. Había iglesias por todas partes y notabas un olor a sotana irresistible. Mi chico estaba en su salsa porque le gusta el turismo de catedrales e iglesias, pero yo me sentía como pez fuera de agua; lo mío es el turismo de tiendas. 

Lo mejor de Braga es la zona universitaria. Te sientes como en otra ciudad, sobre todo si vas en época escolar, como fuimos nosotros. Entramos por el Arco de Porta Ferrea que es donde se hacían las ceremonias de recepción a todos obispos de la ciudad de Braga cuando las cosas se hacían con mucha ostentación. Hoy no lo hacen. Después nos metimos por el pequeño casco antiguo con sus calles empedradas. Creo que desperté a todo el vecindario con el sonido de mis zapatos de tacón en los adoquines de piedra. Era un escándalo. Por esa zona hay un montón de bares, cafeterías y tiendas más o menos coquetas donde puedes fundir bastante la tarjeta del banco; y más adelante te encuentras una fuente donde hacían un bonito espectáculo de luces y agua. 

Nosotros tomamos un café en El Café Viana y repetimos café en el Café La Brasileira. Los dos tienen un montón de años. Decía mi chico que a esos locales iban los intelectuales portugueses cuando estaba de moda ser intelectual y bohemio. 

Os recomiendo visitar Braga, una ciudad en la que encuentras La catedral o Se (patrona de la ciudad)para ir de turismo de monumentos, el 
palacio los Biscainhos y La casa de los Coimbras con azulejos azules y ventanas manuelinas para hacer turismo menos religioso o bien El palacete del Raio donde piensas en la vida que llevaron los habitantes de la época del Barroco mirando sus fachadas de este estilo arquitectónico. Braga bien vale una visita, tanto en pareja como en familia. Mi chico y yo fuimos en un viaje romántico. No descarto volver con toda la familia.





lunes, 31 de octubre de 2016

Mis vacaciones en Paradores Nacionales y en Amsterdam

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Estuve en el Parador de Chinchón por motivos de trabajo. Una empresa con la que colabora había alquilado uno de sus salones de trabajo para hacer una reunión de consultoras de belleza y me pareció muy práctico alojarme en el mismo sitio al que iba por motivos laborales. Así fue. Todo estaba a mano, como dice mi madre. 

Es un Parador muy fácil de encontrar. Está en la Avenida del Generalísimo,1, del bonito pueblo de Chinchón. Es un convento agustino del siglo XVII que parece una casa antigua más que un convento. Mis compañeras y yo pasamos un fin de semana inolvidable en este Parador rodeado de un amplio jardín de cipreses, rosas, setos y demás plantas verdes. Era un jardín frondoso que invitaba a relajarte y a olvidarte de tus problemas. 

El claustro de este antiguo convento reconvertido en Parador es muy bonito, aunque no tan espectacular como el de otros conventos que he visto. Lo que sí es espectacular es el interior del Parador. Te hace soñar con sus murales en las paredes de impronta renacentista, amplios ventanales y bóvedas propias de la arquitectura de otros tiempos. Me gustó mucho el mobiliario clásico y castellano, y eso que yo no soy nada de antigüedades. Era el tipo de mobiliario que le iba ideal al Parador. 

Mi habitación era de cine con una zona baja, donde estaba el dormitorio propiamente dicho, y una parte superior, tipo dúplex, al que accedías por unas bonitas escaleras de madera. Me sentí como una Reina. Fue mi premio por parte de la empresa por ser una de sus mejores vendedoras. 

Volvería al Parador de Chinchón sin pensarlo dos veces. Es estupendo. Muy tranquilo, con rincones en su jardín muy románticos y un restaurante donde puedes saborear una cocina sencilla y deliciosa. Me encantó el cochinillo y el cordero asado. Muchas de mis compañeras pidieron sopa de ajo. Yo no porque la sopa de ajo no me gusta ni aunque me la prepare un chef.


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El Fletcher Hotel Amsterdam es un hotel bonito en la Europa chic, como dice mi hermana o, lo que es lo mismo, en la Europa rica. Yo estuve en este hotel con mi marido por recomendación de mi hermana. No iba muy convencida porque sus gustos no suelen coincidir con los míos, pero quedé totalmente satisfecha. 

El hotel es precioso tanto por fuera como por dentro y las habitaciones son grandes, modernas y muy amplias; tan amplias que no pasas estrecheces con tu pareja. Las vistas están muy bien. Son lo que llama mi chico vistas relajantes. 

Lo que no me gustó fue que el hotel quedara un poco alejado del centro de Amsterdam, pero no nos vino muy mal su ubicación porque queríamos visitar varios pueblos. También nos vino bien que tuviera parking gratuito. Nosotros habíamos alquilado un coche. No me apetecía trasladarme en metro. El hotel tiene una microbus para llevar a sus huéspedes hasta la parada del metro. 

No tengo quejas importantes de los empleados. La atención es buena, pero podría ser mucho mejor. alguna camarera de piso era algo respondona. 

Os recomiendo este hotel por sus habitaciones. Son preciosas. Y de los cuartos de baño mejor no hablo porque me venían ganas de arrancarlo y llevarlo para mi casa. Tenía la ducha en medio del cuarto de baño. Era lo más sexy que te puedes imaginar. Lo que no me gustó mucho fue que no estuviera separado del todo de la habitación. Tenía un tabique abierto para darle luminosidad y esto le quitaba intimidad. En todo caso, era precioso con aquellos sanitarios tan modernos y una especie de árbol blanco a la vista que mi marido decía que eran las tuberías. 

En el Fletcher Hotel Amsterdam todo es bonito. La fachada de noche parece de cuento, con las luces azules que ponen. Yo quedé con ganas de volver para otra escapada romántica a la Europa chic.

lunes, 24 de octubre de 2016

Mis vacaciones medievales con mi marido



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Los grandes jefazos siempre vivieron bien. Es lo que pienso siempre que visitamos la Alhambra de Granada, un palacio musulmán de otros tiempos en el que no me importaría quedarme a vivir con mi familia. 

La mejor manera de llegar a la Alhambra de Granada es en autobús. Ir andando te mata porque la cuesta es como para pensarlo dos veces. Meter un coche privado por la zona de la Alhambra es complicarte la vida y, cuando vas en plan turista, no estás para complicaciones sino para disfrutar de los sitios que visitas. 

Esta última vez hicimos una visita nocturna con las niñas aprovechando que nos salía casi a mitad de precio. No es lo mismo pagar ocho euros que catorce euros por cabeza. Las visitas las cobran muy caras. Yo volvería a ir de noche porque fue toda una experiencia. Me sentí como una princesa turca. 

No pudimos pararnos mucho en los jardines porque a mis hijas les dieron unos ataques de miedo que nos contagiaban todos sus temores. Por eso entramos directamente al Generalife, que fue el palacio que utilizaban los reyes musulmanes como lugar de descanso y de placer. Es un edificio rodeado de jardines. Mi chico quería hacer fotos en los jardines bajos. Fue imposible. Las niñas lloraban como si las matáramos. Se calmaron dentro palacio del Generalife. Mi chico les explicó a las crías que en el patio de la acequia se encuentra la arteria que suministra agua al complejo arquitectónico y, con tanta clase de arquitectura, se les fue quitando el miedo. 

Yo quedé prendada con el mirador romántico, un edificio de estilo neogótico y no pude perderme los jardines altos, que tienen unas vistas estupendas ni el paseo de las Adelfas, un camino de tierra cubierto por una bóveda de flores, que enlaza con el paseo de los Cipreses. 

Os recomiendo visitar La Alhambra de noche. Es una experiencia distinta. Espero repetirla, pero sin niñas. Los críos le quitan todo el romanticismo a la visita.




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Estuvimos en el Hotel Princesa Kristina, Covarrubias un par de días por la boda de unos amigos nuestros y quedamos bastante contentos con el trato recibido en este hotel decorado con el mismo estilo medieval que tiene Covarrubias en la mayor parte de sus calles. No es la decoración rústica mi decoración favorita, pero, cuando tienes todas las comodidades igual que en tu casa, no le das tanta importancia a una cama estilo casa de mi abuelita. 

Nos dieron una de las mejores habitaciones, una habitación amplia, con suelos de tarima de madera, con techo alto y una zona de salita que nos vino muy bien porque no nos sobraba el espacio para cuatro personas. Había habitaciones peores. Las del último piso, por ejemplo, tenían el techo tan bajo que dabas con la cabeza casi en las tablas. Este hotel es muy rural, con muchos techos de madera. 

El cuarto de baño, en cambio, estaba muy bien, pero estaría mejor si no le hubieran puesto unas paredes de mármol gris triste. Una de las paredes la tenía en piedra descubierta para que tuviera también su toque rural. La bañera era espectacular: grande y con patitas; de las que ves en las películas. 

Desayunamos en el hotel a primera hora porque nos dijeron que antes de las nueve de la mañana había pan recién horneado y también porque necesitaba el tiempo para arreglarme para la boda de mi amiga. Las sesiones de peluquería para recogidos de pelo llevan su tiempo. Nos gustó mucho el pan. Mi chico ya no comió otra cosa. Yo me metí dos bollos tipo bollos de leche que me quitaron el hambre para el resto del día. 

Os recomiendo el Hotel Princesa Kristina, Covarrubias, un hotel rural acogedor en el que te dan un trato familiar. Te sientes como en la casa de esa tía que recibe a los sobrinos con los brazos abiertos.




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El Parador de Segovia es un parador muy tranquilo porque está a las afueras de Segovia, en la finca El Terminillo, situada en la carretera de Valladolid. Nosotros pasamos unos días en este parador con las niñas para alejarnos del mundanal ruido y así poder trabajar en nuestros negocios online con tranquilidad. 

Nos gustó mucho. Este parador tiene unas vistas preciosas. No me extraña que lo llamen el mirador de Segovia. Desde las ventanas de nuestra habitación se veía toda la ciudad. 

Tuvimos la gran suerte de que no estaba muy concurrido. El fin de semana pasado, en cambio, estuvo mi hermana y estaba hasta los topes. Había una reunión de empresarios en su centro de convenciones. El Parador de Segovia tiene varios Salones de Congresos. 

Nosotros nos quedamos a comer y a cenar. En su restaurante te ponen mucha gastronomía de la zona. A mi marido le chiflaron los judiones de La Granja. Mis hijas se comieron la sopa castellana sin protestar. En casa no la hubieran ni olido. Son muy de comer fuera todo y en casa nada. Yo me puse hasta las cejas con un asado de cordero a mediodía y con el cochinillo asado en horno de leña en la cena. Hacía tiempo que no metía tantas proteínas entre pecho y espalda. Dicen que no es bueno comer tanta carne, pero a mí me sentó de cine. 

El Parador de Segovia es bastante moderno, pero podría serlo más. Por ejemplo, la decoración de las habitaciones me pareció muy seria. Yo esperaba algo más informal tras ver la fachada, una fachada de un edificio no antiguo que invitaba a unos interiores más modernos. 

Nuestra habitación era muy espaciosa. la cama era espectacular. Podíamos dormir los cuatro juntos y sobraba espacio. En una esquina había una mesa camilla con unos sillones a modo de salita de estar. Justo al lado estaba la pequeña terraza desde donde veías todos los alrededores. 

Los jardines estaban bien cuidados, pero no eran lujosos. La piscina estaba climatizada. Podías nadar en pleno invierno. También tenían spa, pero no fuimos. Estábamos en plan ahorro. 

Os recomiendo el Parador de Segovia. Está muy bien para pasar unos días en el campo sin alejarte de una ciudad en la que encuentras muchas tiendas interesantes para gastar tu sueldo en dos días si no miras las facturas.

Mis vacaciones más felices



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Zumaia, Guipúzcoa, es un pueblo vasco muy bonito. Yo estuve con mi marido y unos amigos e hicimos un recorrido turístico inolvidable. Cada vez les encuentro más encanto a los pueblos pequeños que tienen de todo y en el que se conocen todos los vecinos. 

Fuimos a ver los museos de Zuloaga y Beovide, pero sin parar mucho. Estaban llenos de recuerdos históricos de la zona. A mí me gustan mucho este tipo de museos casi sin turistas. Me resultan más relajantes que las iglesias que tanto le gusta visitar a mi chico. No son nada religiosa. 

Lo que sí me encantan son los palacios. Fuimos a ver los palacios de Foronda y Olazábal. Son preciosos. la gente de antes también vivía muy bien cuando era rica. 

Mientras las chicas tomábamos unos cafés en un bar muy coqueto de la localidad, los chicos fueron hasta la Iglesia Parroquial de San Pedro y la ermita de San Telmo. Mi chico aprovechó para hacer un montón de fotos de los dos templos. Tiene una colección de fotografías de iglesias de los lugares que visitamos. 

Acabamos nuestra visita en el Geoparque de la Costa Vasca y en la Ruta del Flysch. había muchos estratos geológicos datados del período Paleoceno, según nos contó mi chico. Él sabe de todo. Es una riqueza natural que no debes perderte si visitas este bonito pueblo vasco. Nosotros no habíamos visto nada igual en ningún otro sitio. 

Lo pasamos bien. Por eso os recomiendo visitar Zumaia, Guipúzcoa, un pueblo lleno de callejuelas que invitan a perderse. De hecho, nosotros nos perdimos un par de veces. Menos mal que la gente del pueblo es muy amable y siempre encuentras a alguien dispuesto a indicarte por donde tienes que regresar a la calle donde has dejado tu coche aparcado. Nosotros fuimos a tomar unos pinchos a un bar que había cerca de la iglesia parroquial. La camarera era un encanto. Nos indicó donde había una tienda para comprar unos recuerdos del pueblo. ah... y no debes perderte el puerto. Es el típico puerto pesquero vasco, con mucho encanto con tantos barquitos de pesca.




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Hay museos de todo, unos más originales que otros. El Museo Vasco del Ferrocarril - Azpeitia no es de los más originales, pero sí un museo que vale la pena visitar, sobre todo si tienes críos. A los niños y niñas les encanta ver trenes viejos. Mis hijas y mis sobrinos lo disfrutaron mucho. 

Mi chico también disfrutó explicándoles a los niños todos los elementos que había en la exposición relacionados con los ferrocarriles. Yo aproveché para imaginarme en uno de aquellos trenes. No me acabé de imaginar porque a mí me gustan las comodidades y aquellos trenes viejos no parecían nada cómodos. Eran trenes, como decía mi marido, para obreros. 

Lo vimos entero. En los bajos, al nivel de las vias, hay diferentes tipos de máquinas, de vagones, tranvías, etc, etc, etc. Vistos los trenes viejos pasamos a una habitación interior, en que guardan toda la maquinaria que servía para el mantenimiento de los trenes y de las vías. Finalmente subimos a los pisos superiores. En el primer piso tenía los uniformes que han lucido los ferroviarios a lo largo de la historia de los trenes en España, desde el antiguo ferrocarril del siglo XIX hasta el moderno AVE. En el segundo piso estaban los relojes de los trenes y de las estaciones. Es una colección de relojes muy completa. 

Nosotros vimos el museo por nuestra cuenta. Algunos días, creo que los domingos, tienen visitas guiadas por seis euros. No nos hizo falta ninguna de estas visitas porque mi chico sabe mucho de trenes. Nos la recomendaron. Los empleados de este museo, igual que los de todos los museos, saben venderte muy bien las visitas guiadas. Yo sólo me apunto a este tipo de visitas cuando estoy sola. Las visitas guiadas me parecen perfectas para personas que visitan los museos solas. Así, por lo menos, puedes hablar con el guía. Es una manera de aprender y de sentirte acompañada.

martes, 18 de octubre de 2016

Vacaciones saludables baratas



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Estuve con mi hermana pasando unos días en el Augusta Spa Resort de Sanxenxo y salimos nuevas. No hay nada mejor que unas sesiones en un buen spa para quitarte de encima el estrés del día a día. Yo desde que frecuento los spa he dejado de frecuentar los psicólogos. 

Nosotras cogimos dos habitaciones con vistas a la Ría. Son las habitaciones premium, las más caras, pero merecen la pena. Mi hermana decía que era una locura. A mí me gustan esas locuras, sobre todo cuando hacemos vacaciones de chicas y no tenemos cerca a los maridos para espantarse con los precios. Son esas locuras que te hacen feliz cuando las recuerdas. 

El spa es de los más grandes en los que yo estuve. Me impresionó. Tienen todo tipo de tratamientos, y el personal lo ves muy profesional. Puedes dejar tu cuerpo en sus manos sin temores. El spa está en el edificio uno. 

Nos quedamos a hacer todas las comidas en el hotel aprovechando que las raciones eran grandes. Los desayunos, por ejemplo, eran de los que tienen de todo: cereales, fruta, café, infusiones, bollería de la buena, fiambres, zumos naturales,... Lo que eché en falta fue más personal en la sala donde servían los desayunos. Había mesas que no estaban recogidas y que no podías usar. Con tres o cuatro camareros más tendrían el comedor más ordenado. 

Lo mismo pasaba algunos días en el spa. Notabas la falta de personal mucho. Mi hermana les protestó porque se veían toallas usadas tiradas por algunas zonas menos concurridas. Se excusaron amablemente, pero las toallas usadas seguían viéndose tiradas. 

En todo caso, os recomiendo el Augusta Spa Resort. Está muy bien tanto para ti tu sola o con tu familia. Cuando estuvimos nosotras había muchos críos en las instalaciones pensadas para los más pequeños de la casa. Había unas piscinas para niños muy simpáticas y lo mismo puedo decir del parque infantil. 

La habitación me gustó mucho. Como os conté, era de las mejores, pero no muy lujosa. Tenía apartada la zona de la sala de estar de la gran cama de matrimonio. Lo que no me gustó mucho fue el televisor. Era un poco pequeño. Yo estoy acostumbrada a tener en mi habitación un televisor de plasma enorme.




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A mí no me gustan las casas rurales que son como pequeños hoteles. Prefiero una casa rural para mí sola. Esto lo conseguí en el Centro de Turismo Rural Peña del Águila, donde alquilan una casita rural para cada familia, y así ganas mucho en intimidad. 

Las casas son tipo dúplex, un espacio más que suficiente para una familia de cuatro miemboros como la mía. En la nuestra, abajo estaba el salón, la cocina muy ordenadita y el cuarto de baño.En la planta de arriba había una habitación amplia en la que nos habían dejado cuatro camas, una de matrimonio y dos individuales. Estuvimos mucho mejor que un hotel y no pasamos nada de frío gracias a la calefacción central. La calefacción tiene unos temporizadores que mi marido controlaba mucho más que yo. 

Nos quedamos a comer y a cenar en el restaurante. Nos encantó la ensalada de fresa, el rulo de cabra con miel, espinacas y piñones. Comimos como en la casa de mi suegra, pero, con la diferencia que no tienes que ayudarla en la limpieza de la casa. Allí te lo dan todo hecho. 

También están muy puestos en divertir a sus huéspedes. Organizaban unos paseos en burro que hicieron las delicias de mis hijas. Hasta yo me animé a montarme en una burrita más mansa que un gato. Yo no esperaba pasármelo tan bien porque el turismo rural siempre me acaba aburriendo más pronto que tarde. Me hubiera quedado una semana más. 

Os recomiendo el Centro de Turismo Rural Peña del Águila. Los dueños son muy amables. Se adaptan a tus horarios. No pasa nada por ir a desayunar un poco más tarde o por pedir una cena algo fuera de hora. Esto no lo hacen en todos los sitios. Yo estoy cansada de alojamientos con unos horarios muy estrictos para las comidas. 

No echamos de menos ninguna comodidad. En el salón nos habían dejado un televisor de plasma mejor que el de nuestra casa. No descarto volver, sobre todo por lo bien que se come en su restaurante.




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A mi chico le gustan mucho los hoteles sin niños para nuestras escapadas románticas y también para viajes de trabajo. Uno de los hoteles sin niños que más nos gustó fue el FERGUS Style Mar Mediterrania, que está en Santa Susanna, Barcelona. Es un hotel ideal para pasar unos días de sol y playa con tu pareja sin niños de por medio. 

lo que no nos gustó mucho fue el tamaño de la habitación. Se nos quedó pequeña porque nosotros estamos acostumbrados a habitaciones bastante más grandes. Necesitamos espacio para sentirnos cómodos. Pero no fue mucho problema porque pasamos poco tiempo en la habitación. Casi no salimos del spa, aprovechando que era gratuito. Quedé nueva tras tantas horas de spa. 

El spa era mucho mejor que la piscina, casi más pequeña que la que tiene mi madre en su casa de campo. La gente se apelotonaba en la zona de la piscina y había peleas por las hamacas. pasé de hamacas, piscina y toallas. Creo que las cobraban y, aún así, la gente las demandaba. 

Cerca del hotel hay un camping bastante ruidoso. Yo oía a los del camping desde el jardín del hotel. Menos mal que nuestra habitación estaba bien insonorizada y no se oía el alboroto de los del camping. 

Os recomiendo el FERGUS Style Mar Mediterrania porque es un hotel sólo para adultos. Podía ser mejor si tuviera unas camas más grandes y unas habitaciones más amplias. La nuestra tenía una terracita con su mesa y sus sillas. Esto le daba mucho encanto. La cama no era de matrimonio, pero era tan cómoda que casi dabas gracias por las estrecheces. Como decía mi chico, nos levantábamos más enamorados después de una noche de roce obligatorio por la falta de espacio en la cama. 

El personal del hotel es amable en general, aunque a nosotros nos tocó una camarera de habitación un poco respondona. le dije que quería más toallas y me contestó que traía las que mandaba la gerencia. Tuve que quejarme a sus superiores para conseguir todas las toallas que necesitábamos.