Perfumes para nosotras

Perfumes para nosotras
Un olor distinto para cada momento

domingo, 30 de abril de 2017

Mis vacaciones más locas




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Gracias a los de asm viajes conseguí alquilar un coche con conductor para ir y volver del aeropuerto de Sierra Nevada. Me trataron como a una Reina. No sólo hacen viajes al aeropuerto sino que cubren el servicio en coche por toda Granada. 

Con una simple llamada telefónica conseguí que me vinieran a buscar al aeropuerto. Les llamé muy justa de tiempo. Mi marido decía que no iban a venir a buscarme porque había telefoneado justo antes de subir al avión en Madrid. Por supuesto que vinieron. Son muy profesionales. Les dije que me mandaran un coche bueno y así fue. Uno de sus mejores vehículos me recogió en el aeropuerto a la hora indicada. 

Os aconsejo ams viajes. Es la mejor manera de viajar en Granada en coche. Últimamente estoy descubriendo lo cómodo es que conduzcan por ti. Es una pena que te salga un poco caro. Pero de vez en cuando una debe darse algún capricho de reina. 

Esta empresa cuenta con una moderna y lujosa flota de vehículos (berlinas y mini van) y con los mejores profesionales del sector para atender las más altas exigencias que puedas tener como cliente caprichosa. Todos vienen bien vestidos. Esto para mí es muy importante. No me gusta que me atiendan vestidos de cualquier manera como hacen muchos taxistas. Me gusta llegar a un hotel en un buen coche y con el conductor vestido de conductor chic. Como dice mi madre: así te ven así te tratan y si te ven mal te maltratan. La buena imagen es muy importante. 

Otra ventaja que destacaría de asm viajes es que se adaptan a las necesidades que cada situación requiere, siendo muy flexibles en presupuestos y servicios. Si sabes negociar el precio, no acaban saliéndote tan caros. Debes conseguir que te vean como una ejecutiva importante. Si vas en plan pobre, te cobran más. Esto lo tengo comprobado y más que comprobado.




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Mi santo me regaló unas gafas azules que meten miedo. Pensé que las había comprado en los chinos, pero no, son de la nueva colección de Hawkers que patrocina la recientemente divorciada Paula Echevarría. 

En este caso la famosa actriz de Velvet no estuvo muy acertada con su patrocinio. Son unas gafas horribles. Te las venden en distintos colores: azul, amarillo, rosa, verde... Y todas son horribles a más no poder. Quedan fatal porque se ven de su color y no se te ven ni un poquito los ojos. A mí me recuerdan aquellas gafas que vendían en las casetas de las fiestas de los pueblos cuando yo era pequeña. 

Las gafas Hawkers se supone que no te dañan los ojos como las de los feriantes, pero ahí quedan sus ventajas. Yo ni siquiera estoy muy convencida de que te protejan del sol tanto como dicen. Dicen están fabricadas en TR90, polímero de alta calidad que proporciona ligereza, elasticidad, ergonomía y alta resistencia al calor, a las presiones, a los golpes y ralladuras. No voy a comprobar si son tan resistentes. Intentaré venderlas en eBay para recuperar algo del dinerito que gastó mi marido en ellas. Me dijo que le costaron 30 euros. Pudo darme a mí el dinero para hacerme más feliz. 

Las mías eran todas azules y las llevó a que le cambiara los cristales. la chica de la tienda lo embobó y me vino con ellas todavía peor. Ahora tienen las monturas azules y los cristales naranja. Dan vergüenza. 

No os recomiendo esta colección de gafas de sol de la marca Hawkers. Supongo que las venderán bien porque les pone la imagen Paula Echevarría, una actriz que ahora está muy de actualidad por su divorcio de David Bustamante. A mí me da igual quien les ponga imagen. Si no me gustan no me gustan. Y también me da igual que mi santo me diga que me quedan divinas. 

No sé si se pondrán muy de moda, pero no me extrañaría. Paula Echevarría vende muy bien los productos que promociona. Encima te dicen que estas dichosas gafas tienen una gran reducción de los reflejos y 100% protección ultravioleta frente a los rayos solares gracias a las lentes con materia prima hecha en Alemania. Lo de Alemania sigue siendo bueno.




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El Roofhostel es una pensión en el centro de Moscú en la que me alojé con mi hermana en un viaje de trabajo que hicimos a la lejana Rusia. Mi hermana quería comprar artesanías rusas y yo me dejé liar y acabé en el país de los Zares. 

La pensión no es gran cosa, pero la tienen bien limpia. Nos dieron una habitación con dos camas en el ático. Techos bajos, camas sencillas y un cuarto de baño para nosotras solas que me recordó a los aseos públicos de los años setenta. Todo muy cutre con un toque ruso, como decía mi hermana. 

Había habitaciones peores. Las que tenían camas literas eran de penita pena. No sé cómo aquellas literas resistían. Las habitaciones de las camas literas tenían peores cuartos de baño. La nuestra, por lo menos tenía una ducha decente. Lo que dejaba todo por desear era el espejo del lavabo. Era como esos espejos que te venden en los chinos tamaño libreta. 

No os recomiendo ni os dejo de recomendar el Roofhostel. Hay alojamientos mejores en Moscú. Lo que no hay son alojamientos por sólo 10 euros la noche. Te sale muy baratito. 

Otra ventaja es su ubicación. El Roofhostel ofrece conexión Wi-Fi gratuita en todas las instalaciones y habitaciones en el centro de Moscú, a 250 metros de la estación de metro Kitay Gorod y a 15 minutos a pie de la famosa Plaza Roja y del Kremlin. Nosotras aprovechamos para hacer mucho turismo por la capital de Rusia. La Plaza Roja me encantó. Me parecía mentira estar paseando por una plaza con tanta Historia. En el hostal hay cocina compartida disponible para los huéspedes. Nosotras no la compartimos: pasamos de la cocina. En Moscú encuentras muchos restaurantes donde se come bien y no te cobran demasiado. 

Lo que más me gustó de este hostal fue lo bien que funcionaba la calefacción. No pasamos ningún frío. Yo temía helarme porque soy muy friolera.



miércoles, 19 de abril de 2017

Mis vacaciones en una casa rural cara



No hay nada mejor que un apartamento cuando vas de vacaciones con tu familia, suegra incluida. Nosotros cogimos este apartamento con terraza en Córcega, la Résidence Les Calanques y estuvimos tan cómodos como en nuestra casa. La madre de mi santo se dedicó a hacernos comidas en la cocina del apartamento y nosotros nos dedicamos a disfrutar de la playa. 

La Résidence Les Calanques se encuentra a siete kilómetros de Ajaccio y ofrece vistas al mar desde todas las ventanas. Es un alojamiento para turistas que adoran el mar, como es mi caso. Los estudios y apartamentos disponen de aire acondicionado, vistas al mar y balcón o terraza. El nuestro era de los más grandes, de los de dos habitaciones y teníamos una terraza bastante amplia con su mesa y sus sillas para tomar algo al aire libre o simplemente sentarte a leer. Yo leía la prensa todos los días en la terraza. Me gusta leer la prensa en papel. Los de la Résidence me proporcionaban los periódicos. 

Todos los apartamentos en los que se divide está residencia de tres estrellas están equipados con conexión Wi-Fi gratuita y zona de cocina con nevera, microondas y cafetera. El nuestro, igual que los otros, tenía una decoración muy sencilla. Tenías lo que necesitabas, pero no te venían ganas a quedarte a vivir allí para el resto del año. Son apartamentos muy de verano, destinados al turismo de clase media-baja. 

La Résidence Les Calanques dispone de piscina al aire libre climatizada, sauna y gimnasio. No te aburres. Las piscinas exteriores son bastante grandes. Lo que echas en falta son más hamacas. Casi había peleas por una hamaca al lado de la piscina en horas puntas de tomar el sol. También hay una piscina para niños de la que no había manera de sacar a mis hijas y una mesa de ping pong. De la mesa de ping pong era habitual mi suegra. Se hizo unas amigas en el complejo hotelero y se iba a jugar a este deporte tan sencillo. 

Además, ofrece aparcamiento privado, servicio de lavandería y un bar cafetería abierto durante los meses de verano.


domingo, 16 de abril de 2017

Mis vacaciones en Buenos Aires



Fui con mis primas y mi hermana a Buenos Aires a la boda de una prima nuestra argentina y optamos por alojamiento barato. Lo más barato que encontramos fue el Mantengase Hostel. Nos salió la noche por unos ocho euros al cambio. Se trata de un hostal con habitaciones compartidas y cuarto de baño común. Hay un cuarto de baño para chicos y otro para chicas. Estás como en una casa de familia numerosa. 

El personal es muy amable. Lo tienen todo bastante limpio. En todo caso, nuestras habitaciones las limpiamos nosotras porque somos todas muy fanáticas de la limpieza, sobre todo mi hermana y yo. Nosotras dos nos quedamos con la mejor habitación, un cuarto con dos camas grandes. Las otras se metieron en habitaciones con camas literas como las niñas. 

La comida también la hicimos nosotras en la cocina. Tuvimos la suerte de llenar el hostal y no tener que compartir estancias comunes con desconocidos. También preparamos carne a la brasa en una barbacoa que tienen en un pequeño patio interior. 

Os recomiendo este hostal en Buenos Aires. Está bien ubicado y muy bien comunicado por transporte público con el resto de la ciudad. A pocos metros te quedan las principales líneas de metro, trenes y autobuses. El Obelisco y Puerto Madero están a 2 kilómetros, la Facultad de Ingeniería de la UBA se encuentra a 800 metros, La Boca está a 3 kilómetros y el aeropuerto internacional de Ezeiza está a 30 kilómetros. Nosotras alquilamos dos coches para andar a nuestro aire. A mí me da algo de reparo subir a un bus urbano o meterme en el metro en una ciudad que no conozco mucho. 

El Mantengase Hostel es una buena opción para un grupo de amigos. Para una familia no me parece correcto porque no es cuestión de meter a tus hijas de corta edad en una pensión con cuartos de baño compartidos. Pero para la gente joven que no quiere gastar mucho es perfecto. Tienes conexión wi fi gratis.

Mis vacaciones en Nueva York



Estuve con mi marido y mis hijas en el New York Hilton Midtown, un hotel muy hotel. No te sientes como en tu casa sino en un hotel porque la decoración es demasiado estándar, muy años noventa, como dice mi marido. Yo lo vi más un hotel para ejecutivos que para hospedarse una familia. De hecho, mis hijas se aburrieron un montón. Cuando les gusta un hotel, no las sacas a pasear, pero, cuando no les gusta, no las metes para adentro. Quieren estar siempre de tiendas. 

Yo me sentí cómoda. Me dieron una de las mejores habitaciones. No es que nos sobrara espacio, pero teníamos un cuarto de baño mejor que el de la primera habitación que nos enseñaron. El primero tenía una cortina en la bañera y el cuarto de baño se veía muy usado. En cambio, en la segunda habitación, la que nos quedamos, estaba todo nuevecito. El cuarto de baño tenía una bañera con mampara. La ducha tenía buena presión de agua. El espejo era grande. El secador secaba bien mi melena. Y, lo más importante, estaba todo muy limpio. 

Os recomiendo este hotel. Está muy bien para descansar de tus paseos por la Gran Manzana. Tienes una cama grande, cómoda, una habitación bien insonorizada y con la calefacción perfecta. Nosotros estuvimos en enero. Si no hubiera habido calefacción, nos hubiéramos congelado como las merluzas. 

El hotel está está ubicado en el centro de Manhattan, a unos 10 minutos a pie de Central Park y Times Square. Me vino muy bien su ubicación para ir andando a pasear por el Central Park con las niñas. No debes perderte su gimnasio de 750 m². Es ideal para acompañar tu dieta con ejercicio. Yo antes no iba mucho al gimnasio pero, últimamente, no me pierdo los gimnasios de los hoteles aprovechando que me los paga mi marido. Es un sol.


sábado, 8 de abril de 2017

Mis vacaciones fantásticas



1


Estuvimos en el Armon Suites Hotel de Montevideo pasando unos días con las niñas aprovechando que mi marido tenía que hacer negocios por la zona y lo pasamos muy bien. La playa nos quedaba a sólo 500 metros del hotel. Podíamos ir andando. También teníamos cerca una zona comercial. 

Nos dieron una suite bastante amplia. En la habitación cabían las tres camas grandes sin estrecheces y aún nos quedaba una salita de estar y una pequeña cocina metida en un rincón. No cociné nada, pero me vino bien para preparar café e infusiones. Así ahorramos dinero. 

La suite era luminosa, con una decoración sencilla y suelos de tarima de madera. El cuarto de baño me pareció mejor, con su espejo amplio en la zona de lavabos y una bañera hidromasaje que me vino de cine para mis baños relajantes de espuma. El secador de pelo estaba sujeto a la pared con un cable lo suficientemente largo como para que lo pudieras usar cómodamente. 

Lo que me gustó menos fue el desayuno. Era un desayuno de mucha fruta y muchas galletas. La fruta te la ponían pelada y sin pelar. Estaban empeñados en que comiéramos sano. Mi marido iba a desayunar a una cafetería de fuera. Yo llevaba a las niñas al buffet para que comieran fruta. Como estaba pelada, le iban hasta las manzanas que en casa no hay quien les haga comer. 

Os recomiendo este hotel por su ubicación próxima a la playa. Te queda a 600 metros del centro comercial Punta Carretas y a tan solo 500 metros de la playa y de la rambla. El centro comercial está muy bien. Fue donde compré los regalos para mis suegros y para mis padres. Todos quieren recuerdos de nuestros viajes exóticos. 

En este hotel te dejan el minibar bien surtido, y no sólo de bebidas. También hay aperitivos de picar. Destacaría otras ventajas como la conexión wi fi gratuita y el televisor de plasma con canales por cable de todos los países.




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Todavía no me he recuperado del fin de semana que pasé con mi chico en lo que se suponía que iban a ser unas vacaciones como las de las actrices famosas en los años dorados del cine mundial. Fue como ir a la Historia remota a pasar penalidades. En mi vida me había alojado en una casa tan vieja que te venden como un hotel de lujo. Me refiero a la Villa Marie Saint Tropez. Es sencillamente horrible. 

Miraba para el techo y sólo veía vigas de madera que parecían que iban a ceder en cualquier momento dejando caer el techo pintado de blanco sobre la gran cama de matrimonio. Si el dormitorio no me gustó, menos me gustó el cuarto de baño donde encontrabas todos los sanitarios dignos de un anticuario. Me costó meterme en una bañera que olía a siglos pasados. Mi santo decía que era una bañera muy cara, con sus patitas y esas cosas. El lavabo parecía sacado de la casa de mi bisabuela. Casi me sorprendí que por aquellos grifos que las camareras de piso se empeñaban en quitarles brillo saliera agua. 

No, yo no vuelvo ni que me paguen a la Villa Marie Saint Tropez. Lo único que me gustó de esta vieja casa es que estuviera rodeada por un jardín provenzal. Me encantan los jardines. No hay nada que me dé más tranquilidad que un jardín para pasear sola o con mi santo. Pudimos disfrutar de una bebida en el jardín y también en el bar. 

En todo caso, se nos pasaron pronto los dos días que estuvimos en esta casona francesa. Fuimos al gimnasio y a terapias de relajación y masajes. tienen unas masajistas que te dejan el cuerpo nuevo. Mi marido no quería apuntarse a los masajes y no se apuntó, sólo se apuntó a pagármelos. Es un sol. 

No os recomiendo ni os dejo de recomendar esta villa francesa. Para gustos colores. Yo he estado en alojamientos en Francia que están mucho mejor que esta vieja villa. Las cinco estrellas les quedan sobradas.




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Mis hijas le llaman al Best Western Plus Monopole Métropole el hotel de la cama rosa porque cuando estuvimos allí con ellas nos dieron una habitación que tenía la colcha de color rosa a juego con dos pequeñas mesillas de noche del mismo color. No todas las habitaciones de este hotel son iguales. Estuve en otra ocasión y la cama de matrimonio tenía una colcha de color rojo a juego también con las mesillas de noche y tres pequeños cojines. 

Es un hotel que está bien ubicado, cerca de todos los sitios de interés turístico y bien comunicado con el resto de la ciudad por transporte público. Esto es una gran ventaja. También lo es que tenga conexión wi fi gratis en todo el hotel. No me gusta nada tener que pagar extra por conectarme a la Red de Redes, algo imprescindible para mí. Soy una persona que no puede vivir sin conectarse a Internet. 

Nos dieron esta última vez que estuvimos con las niñas una habitación amplia, no muy luminosa porque los grandes cortinones le quitaban mucha luz. Yo los tenía siempre descorridos, también de noche. No me gustan los cuartos oscuros. Ya soy yo media depresiva y, si me meto en una habitación oscura, se me hunde la cabeza. 

Es un hotel bastante moderno, sobre todo en los desayunos. Entras en el comedor donde sirven el buffet del desayuno y encuentras todo muy colocadito en pequeñas cantidades. Te entra el hambre. Me tomé un zumo que se suponía que era natural, pero que yo estaba segura de que era de zumo con pulpa de cartón, y me vinieron ganas de tomar más. Acabé desayunando en una cafetería próxima al hotel. No hay cosa mejor para abrirme el apetito: me ponen todo en poquitos y como lo que no hay. 

En todo caso, os recomiendo este hotel por su buena ubicación. El Best Western Monopole Métropole se encuentra a 400 metros de la estación de trenes de Estrasburgo, cerca del distrito de La Petite France que tanto gusta a mi marido.




4


En EEUU encuentras moteles que te salen muy bien de precio, como este Knights Inn Atlantic City que encontramos nosotros a unos quince minutos de la playa. Por fuera parecen esos chalés adosados que tan de moda se pusieron hace unas décadas en España. Por dentro es igualito que la casa de una abuela. 

Así me sentí yo: como en la casa de mi abuela. Los muebles eran idénticos a los que tenía mi abuela en su casa cuando yo era pequeña. Los mismos muebles de maderas nobles y diseños antiguos sin llegar al diseño más antiguo de una antigüedad de anticuario. Las colchas parecían las que con tanto cuidado ponía mi abuela en las camas. Olían a lavanda, igual que las de mi abuela. 

Yo regresé a mi infancia en este motel. No parecía que estaba en el EEUU profundo sino en un pueblo de España. Mi marido se partía de risa. Mis hijas también estaban cómodas. El motel tenía una decoración muy de andar por la casa de la abuela. 

No le faltaban comodidades tampoco. Por ejemplo, tenía una conexión wi fi que iba como un cañón. En EEUU las wi fis funcionan mucho mejor que en este país nuestro. También me gustó que nos dejaran una plancha para no ir arrugados. Esto lo echo de menos en muchos hoteles de esta España nuestra. Una plancha te evita gastar dinero en ese extra que te cobran algunos hoteles por plancharle las camisas a tu marido. 

Os lo recomiendo. El Knights Inn Atlantic City está muy bien para unas vacaciones de carretera por EEUU. Es barato y te presta unos servicios más que aceptables. Nosotros tuvimos la suerte de alojarnos un fin de semana que es cuando te sirven desayunos gratuitos. Por la semana cobran el desayuno. en todo caso, si quieres café, lo puedes tomar en la zona de recepción las 24 horas.

domingo, 2 de abril de 2017

Mis vacaciones en Versalles



Estuve con mi marido y con las niñas en el Hotel Trianon Palace Spa Versailles, un hotel lujoso que nos pudimos permitir gracias a un premio de la Primitiva. Mi marido quería ahorrar el dinero, pero yo lo convencí para hacer un viaje. El dinero es para hacer feliz a la familia. 

El hotel está cerquita del Palacio de Versalles y a unos treinta minutos de París. Te sientes como se debió sentir en su día María Antonieta, antes de que la dejaran sin cabeza. Todo es lujo en el Hotel Trianon Palace Spa Versailles. 

Nos dieron una habitación grande, espectacular, pero con suelos de moqueta color lila. La moqueta no me gusta nada por muy limpia y nueva que esté. La cama era grande, señorial, con cabeceros de madera a juego con el color de las paredes. Había un buen televisor de plasma. Menos la televisión te lo cobran todo: el minibar, la caja fuerte, la conexión wi fi, el desayuno... 

Pagar cuarenta euros por cada desayuno casi acaba con mi marido. Le quite la factura y le di una propina mínima al camarero. Mi marido no le hubiera dado propina y el chico la merecía porque se esforzaba a hablarnos en español y le hacía carantoñas a las niñas. En el Hotel Trianon Palace Spa Versailles todos los empleados son muy amables. 

Os recomiendo el Hotel Trianon Palace Spa Versailles, menos el cuarto de baño de nuestra habitación, que me pareció algo pequeño, era todo perfecto. Bueno, tampoco me gustó tanta moqueta. Pero las vistas a los jardines de Versalles desde la habitación y muchos ventanales de estancias comunes eran de cine. 

Mi santo lamentaba estar lejos del centro de París. Tenía su momento París. Yo me sentí muy cómoda paseando por los jardines con mis hijas cual princesas de cuento. Es un hotel muy tranquilo, frecuentado sólo por gente con pasta. No debes perderte su spa y sus piscinas. Son de lo mejorcito.