jueves, 31 de agosto de 2017

Mis vacaciones cinco esrellas



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La Casa Rural San Cibran me encantó. No parecía una casa rural en algunas de sus estancias porque estaba decorada como si fuera un hotel de cinco estrellas. Quedé encantada. Mi chico no creía mi entusiasmo porque lo tengo acostumbrado a mis quejas interminables cuando decide que vamos de fin de semana al campo con las niñas. Quiere que nuestras hijas sepan lo que es una aldea. 

Nos dieron una habitación estupenda. Tenía las paredes pintadas de blanco, suelos de tarima de madera, techos como Dios manda (nada de vigas de madera encima de mi cabeza), buen televisor de plasma, escritorio, un cuarto de baño que flipabas... Yo me sentí como la Eva en el paraíso de las comodidades. 

La habitación que cogimos para las niñas era más de casa rural. Tenía las paredes de piedra descubierta, pero también era cómoda. Mi niña mayor siempre se queja de los colchones de las camas y esta vez lo encontró a su gusto. 

Esta casa rural cuenta con una zona de barbacoa. Puedes comprar tu carne en una carnicería y hacer la churrascada para la familia. Yo no quería hacerla, pero mi chico se me fue a Santiago de compras y me vino con la churrascada lista para hacer. La hizo el solito. Yo sólo me apunté a comer. 

Os recomiendo la Casa Rural San Cibran. Está situada en Cornido, Galicia, a 46 kilómetros de Santiago de Compostela, tiene piscina exterior de temporada y centro de spa. No debes perdértelo. Te deja nueva. La Isla de la Toja se encuentra a 49 kilómetros del establecimiento hotelero. Mi chico quería ir, pero yo le dije que prefería quedarme. La casa estaba tan bien que quería disfrutarla el día completo. Casi no salí. Hay WiFi gratuita en todas las instalaciones y se facilita aparcamiento privado gratuito. No te dejes engañar por la casita por fuera. La ves muy de aldea, pero dentro es mejor que un hotel de cinco estrellas.




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El Hotel Miguel Angel by BlueBay de Madrid es un cinco estrellas mejorable. Yo no olvidaré en mi vida que casi me mato en el cuarto de baño de mi habitación. Encima estaba sola. Mi chico tenía otro viaje y mis hijas estaban con mi madre. Fue una experiencia horrible. Afortunadamente, la caída no fue importante. Se quedó en un rebalón cuando salí de la bañera redonda, muy bonita, pero con un escalón previo al suelo del cuarto de baño. Me acordé de toda la familia del arquitecto que diseñó semejante barrera arquitectónica. 

Este hotel anda sobrado de estrellas. He estado en hoteles de tres estrellas mucho mejores. Por ejemplo, en la decoración de mi habitación tenía elementos tan chirriantes como un armario viejo que olía a polilla arreglada que quedaba como un pegote al lado de una cama mucho más moderna. Pero lo del armario viejo que no utilicé, por supuesto, no me molestó mucho. Peor fue tener el suelo de moqueta. Si consideran que la moqueta es lujo, están muy equivocados. Para mí no hay mayor lujo que limpieza y sensación de limpieza. La moqueta, por muy limpia que la tengan, da sensación de suciedad. 

Lo mejor de este hotel es su ubicación. El Hotel Miguel Angel de BlueBay se encuentra en el barrio de Salamanca de Madrid, a poca distancia de los famosos Museos de la ciudad. Es perfecto para hacer turismo. El hotel tiene bonitas vistas al Paseo de la Castellana. Mi habitación daba a este famoso Paseo de la Castellana, bastante ruidoso, pero los ruidos no me llegaban con las ventanas cerradas. 

No os recomiendo ni os dejo de recomendar este hotel. Yo, desde que me alojé en él, cogí la costumbre de preguntar si los cuartos de baño no tienen barreras arquitectónicas. Está bien que te pongan una bañera con burbujitas, pero sin escalón, por favor.


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Mis vacaciones en Casa Vitoria



La Casa Rural Victoria tiene unos precios asequibles y está en un entorno rural que fue mejor de lo que es hoy en día. Lejos quedan los tiempos en los que la contaminación no existía, en unos parajes que desafortunadamente han abierto sus campos a un polígono próximo que supuso la construcción de una carretera sobrada de coches y de humos. 

Pese a todo, vale la pena pasar unos días en esta casa rural que tiene más de un siglo de historia en sus piedras restauradas. Suelos de madera, grandes lámparas en el techo dando la bienvenida al visitante y unas escaleras de madera que se ajustan a lo que en su día el arquitecto entendió por una restauración que hiciera retroceder la vivienda a sus primeros años de vida. La casa está demasiado restaurada para creerla. 

A mí no me gustan las placas de madera ni las escaleras de madera ni los techos con vigas descubiertas. Pese a eso estuve cómoda con mi chico en esta Casa Rural Victoria de Peiro de Abaixo, una aldea del municipio de Culleredo en La Coruña. La casa tiene calefacción y no pasas frío en invierno, que fue cuando pasamos nosotros dos días. No te la alquilan por un día solo. O dos días o nada. Encima si cancelas la reserva unos días antes, pierdes el 40% del dinero que les has adelantado. Como para pensarlo. La dueña de la casa debería ser más generosa con sus huéspedes. Mi marido y yo pasamos muchos fines de semana en casas rurales y nunca nos han penalizado por hacer cancelaciones quince días antes de la fecha reservada. Ni siquiera te dan opción de cambiar la reserva para otra fecha. El negocio es el negocio. 

La casa no defrauda. Muy restaurada, como os he dicho, pero está bien. Tienen todo impecable. Suelos impolutos, muebles sin polvo, camas bien hechas, sillones cómodos. Todo muy bonito. Las camas tienen cabeceros de hierro de forja. 

El jardín no es tal. Yo más bien diría que es un trozo de campo con la hierba cortada. No ves ni un rosal. La dueña de la casa no gasta dinero en jardineros. Creo que tiene un paisano de por allí para cortarle la hierba de vez en cuando. 

Pero peor, como os dije, es el entorno. No le recomiendo a nadie ir con una bicicleta por unas carreteras sin aceras. Es un peligro. Mi chico lo intentó y pensé que me lo mataba un coche. Fue horrible. Nos dijeron que cerca había un museo en una torre. Poco museo había. La Torre de Celas es un torreón olvidado al lado de cuatro casas viejas sin vidilla alguna. 

No os recomiendo ni os dejo de recomendar la Casa Rural Victoria. Estaría mejor si no te la pintaran tan bonita en su página web. De lo que dicen de la casa no digo nada. Pero el entorno está muy lejos de ser el paraíso que te pintan. Lo fue hace años. Hoy no lo es. El polígono de Ledoño y su peligrosa carretera sin semáforos para cruzarla, le ha quitado todo el encanto a un valle que un día fue precioso. Fue una pena que los lugareños no hubieran defendido la belleza de sus aldeas a tiempo. Ahora parece que quieren ganar dinero con casas rurales al lado de peligrosas carreteras.


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lunes, 21 de agosto de 2017

Comiendo como los animales en Nueva York



Hay restaurantes para todos los gustos y según todas las costumbres, sobre todo en Nueva York. Otra cosa es que a mí me gusten costumbres como la de comer con las manos como los animales. Ni siquiera como los animales porque los animales meten el hocico, no las patas, en la comida. 

El restaurante Abyssinia es un restaurante de cocina etíope con todas las costumbres culinarias de ese país africano olvidado de la mano de la modernidad. Yo fui con unas amigas mías que querían sorprenderme y vaya si lo consiguieron. Cuando vi aquellas fuentes redondas con la comida colocada estilo plato combinado y a la gente metiendo sus pezuñas en el plato común, casi devuelvo. No pude comer nada. 

Mis amigas, en cambio, se pusieron hasta las cejas con aquellos manjares del continente africano. Había un Kitfo que no es más que un bistec tártaro, una azetfa wof (lentejas con cebolla y ajo), doro wot (oollo adobado con salsa de especias) y minnchet abesh (buey encebollado). Recuerdo hasta los nombres de las comidas porque mis amigas los sabían y me los repitieron hasta dejármelos en el recuerdo para toda mi vida. Fue horrible. 

La decoración del restaurante es muy de bar de barrio. Allí todo es informal. Lo mejor es la simpatía de los camareros. Ellos se ríen y a ti casi te da pena no probar sus platos nacionales. Lo hubiera hecho si la comida se sirviera en platos individuales. Aquella manera selvática de comer no era para mí. 

No os recomiendo ni os dejo de recomendar este restaurante. Para gustos colores. Si quieres ver como comen los etíopes tradicionales, debes pasar por el número 35 de Grand Street en Nueva York. Allí tienes el Abyssinia. Cuando fuimos nosotras no tenían mucha gente. Los que estaban comiendo tenían pinta de pobres. La gente sin muchos recursos se contenta con poco.


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Mis vacaciones más gatunas




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El Parador de Verín está en la Galicia profunda, como dice mi chico. Es un parador perfecto para desconectar de tu realidad cotidiana con mucha tranquilidad. Yo me sentí como una antigua hidalga de la Galicia medieval en un edificio con formas de pazo gallego. El parador está en el lugar que ocupó un antiguo convento de los Jesuitas. Todavía notas el olor a sotanas. 

El edificio es bonito con su torre central almenada y hermosas vistas hacia el Castillo y vistas panorámicas desde las ventanas de sus habitaciones y estancias comunes sobre Verín y los famosos viñedos de El Valle. 

Dentro del Parador te encuentras con una decoración tradicional a juego con el edificio. A nosotros nos dieron una habitación que parecía la del Papa de Roma. Teníamos una gran cama con una cortina haciendo un doble cabecero a juego con el color rojizo de la colcha y de los cortinones de las ventanas. Teníamos sobre el cabecero de la cama un cuadro de dos angelitos abrazados que tuve que quitarlo. No podía conciliar el sueño con aquella imagen religiosa sobre mi cabeza. Mi chico me decía que era mejor dejarlo. Es muy supersticioso. Yo lo siento por los monjes o quienes hubieran tenido la idea de dejar los cuadros religiosos, pero lo quité y punto. Quien paga manda. 

Me gustó la piscina. Era muy refrescante. No sé cómo hubiera podido aguantar la calor de los dos días que pasamos en el Parador de Verín si no hubiera tenido la piscina para remojarme como un pato. Mis hijas llevaban la calor mejor que yo. Jugaban por los jardines del parador como si no estuviéramos a más de 40º C. Salieron al padre. 

Os recomiendo este parador. El parador de Verín está muy limpio y tiene una decoración tradicional señorial que consigue que te sientas como una princesa. El personal es muy amable. También os recomiendo su restaurante. A nosotros nos sirvieron una merluza a la gallega que quitaba el hipa de lo buena que estaba. De las filloas rellenas de crema mejor no os hablo. Las perfumaron con una crema al orujo y esto les daba un toque muy distinto. La gente las devoraba.




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Mi suegra adora a los gatos, pero no le dejamos que tenga gatos en casa porque somos las nueras las que le limpiamos su dulce hogar. Ella es muy cómoda. Yo voy algunas veces a limpiar su casa porque no puedo permitir que mis hijas entren en una casa sucia. Soy una maniática de la limpieza. Pues, como os decía, la madre de mis amigos adora a los gatos y más los adora desde que ha descubierto La Gatoteca, una café con gatos que hay en Madrid. 

Los gatos que tienen en este café son gatos adultos abandonados que esperan ser adoptados. Vas allí y los acaricias, le haces mimitos y, si te interesa alguno, puedes llevarlo para tu casa. Mi suegra todavía no se ha atrevido a venirnos con uno. De momento, se contenta con ir a acariciarlos como si fueran peluches de juguete. 

Hay unos veinte gatos. Entras y no sabes si estás en una cafetería o en manicomio de felinos. En mi vida había oído tantos maullidos. Yo fui un día y prometí no volver. Aquello no era para mí. 

Los de la Gatoteca son una ONG. Eso me contó una chica que estaba por allí el día que acompañé a mi suegra. Por eso te cobran una entrada que incluye una consumición: necesitan dinero para mantener tanto gato. También tienen una tienda y organizan actividades con los gatos con el mismo fin. Allí todo se paga. Yo le dije a mi suegra que acariciara todos los gatos. Tenía derecho a hacerlo después de haber pagado dos entradas. 

Os recomiendo La Gatoteca. Después de todo están haciendo un proyecto social que beneficia a los gatos. Hay que apoyarlos. Los gatos no deben estar abandonados. Son seres vivos. Lo que no me gusta mucho es ese curso que te obligan a hacer para adoptar un gato. Mi suegra lo hizo y nos vuelve locos con los conocimientos adquiridos en esas clases para amantes de gatos. Dice que en el curso ha aprendido a cuidar y a comunicarse con los gatos. Va a tener que hacer otro curso para aprender a comunicarse conmigo, su nuera más odiada. Nunca la he entendido.


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martes, 15 de agosto de 2017

Mis vacaciones oliendo mierda



El Museo de los Aromas es un museo que no te deja indiferente. Yo lo conocí gracias a mi madre. Tiene una amiga en Aranda de Duero y fueron las dos a hacer un taller de cosmética y perfumes en dicho museo. Un día fuimos a verlo en familia extensa. Todos nos divertimos mucho. 

Me gustó encontrarme con aquel olor a goma nata fabricado a medida de los nostálgicos de las gomas de borrar que mordíamos los niños durante los primeros cursos de enseñanza obligatoria. También me gustaron olores de flores, de plantas, pero detesté la parte del museo dedicada a olores tan asquerosos como el olor a basura humana y el olor a pies. Eran los olores que más éxito tenían entre los visitantes. Había colas de gente para oler esas asquerosidades. 

El Museo de los Aromas es original, diferente, un atractivo para la zona. Es un museo que está apoyado por el alcalde del municipio. No me extraña. Es lo que le mete visitantes en el pueblo. Aranda de Duero se va a hacer famosa por el Museo de los Aromas. 

Los visitantes entran en un museo interactivo. Nuestro recorrido empezó con una explicación por parte de la responsable del museo. Después nos dejaron solos. Lo hacen para que no te cohíbas y te atrevas a olerlo todo, hasta la basura. 

Hay mucha variedad de olores, como os dije. encuentras un olor que te enamora y otros olores que te ponen de los nervios. Mi chico se apuntó a los olores escatológicos. Yo me fui hacia los mejores aromas. Soy más chic. 

Os lo recomiendo. El Museo de los Aromas no tiene barreras arquitectónicas. Todo está a la altura de un niño para que todo el mundo pueda disfrutar los aromas que se guardan en este museo tan peculiar. También hay notas en braille y no hay escaleras que no puedas superar con el ascensor. 

También os recomiendo sus talleres. Organizan talleres muy interesantes. Por ejemplo, el taller de cosmética y perfumes que siguió mi madre. Mi madre es consultora de Mary Kay. Por eso no pierde ocasión de capacitarse en su profesión. La amiga de mi madre también hizo el taller en el que enseñan a evitar mosquitos y otros insectos en una casa poniendo plantas. Me regaló unas macetitas con geranios de limón. Dice que ahuyentan los mosquitos.


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Mis vacaciones en Puebla de Sanabria



Estoy feliz y dichosa

después de unas vacaciones

en un pueblecito lindo

de la bonita Zamora.


Fui con mi chico buscando

tranquilidad en Sanabria

y encontré unas calles

de piedra y sin los turistas

que en Ibiza me espantaron.


Las casas estaban limpias,

las aceras muy cuidadas,

un castillo de otros tiempos

era un Parador barato

donde dormimos dos noches

abrazaditos y amándonos.


Os recomiendo Sanabria,

su museo y sus calles.

También ese Parador

donde de Reina te tratan.


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lunes, 14 de agosto de 2017

Mis vacaciones rápidas con niños


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Siempre digo que Benidorm es una ciudad de sol, playa y niños. Mi chico dice que también de viejos. Yo creo que es una ciudad de vacaciones familiares felices. Un hotel que me gusta mucho en Benidorm es el Poseidon Resort, un alojamiento que está a 5 minutos a pie de la playa. Esto resulta muy cómodo cuando tienes dos niñas a las que no les gusta nada andar. A mí tampoco me gusta andar. El Poseidon Resort se encuentra en Benidorm, a 350 metros de la playa de Levante, una playa que está siempre hasta los topes. En eso radica su gracia. El hotel ofrece dos piscinas exteriores y jardines amplios, así como gimnasio, bañera de hidromasaje y piscina climatizada, en invierno. Nosotros siempre vamos en verano. 

El Poseidon Resort está formado por el Poseidon y el Poseidon Palace, que comparten instalaciones. Yo estuve en los dos hoteles y son muy parecidos. Todas las habitaciones incluyen balcón, TV vía satélite y baño de mármol. Además, hay aire acondicionado de junio a septiembre, es decir, en temporada alta. Os aseguro que funciona realmente bien. Estás a temperatura ideal en tu habitación. 

A nosotros nos dieron una habitación de las más grandes. Teníamos una terraza con mesas y sillas casi tan grande como la habitación. No nos faltó ninguna comodidad. Teníamos dos camas prácticmanete de matrimonio, una para nosotros y otra para las niñas. Estuvimos casi como en casa. No nos peleamos mucho por falta de espacio. 

Quedamos a comer en en el restaurante del hotel. Era lo más barato. Últimamente viajamos siempre en plan ahorro. La crisis económica se nos ha metido en la cabeza, como dice mi chico, y, aunque podamos permitírnoslo, no gastamos como antes. El restaurante buffet del Poseidon Resort sirve una amplia variedad de platos mediterráneos y organiza noches temáticas muy divertidas para los mayores. Se ofrecen dietas sin gluten. Nuesra hija mayor no tuvo problemas para encontrar la comida que mejor le sienta, es decir, sin gluten.

No nos aburrimos en el hotel. Pudimos ir al gimnasio, a que nos animaran y a la playa. También hay un salón de lectura y un bar de cócteles si todavía deseas más ocio. La conexión Wi-Fi es gratuita. Una gran ventaja para los que no podemos vivir sin la Red de Redes en nuestras vidas. 

Estuvimos una semana. Todos los días se ofrece un programa deportivo y de animación. Se celebran espectáculos en directo en los escenarios al aire libre de ambos hoteles. No debes perdértelos. También en verano, hay un miniclub para niños. Mis hijas lo pasaron de cine en el miniclub. Hicieron un montón de amigos. Sólo por lo bien que lo pasaron mis hijas, os recomiendo este hotel.




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Me gustan las cosas fáciles. Por eso utilizo mucho agoda.es, un buscador de hoteles y vuelos rápido y sencillo. Me recuerda mucho a google. Sólo tienes que poner tu destino, los días que quieres estar en el hotel y te sale un listado de los mejores hoteles. Tienen hoteles de todo el mundo. Si pones el buscador en la pestaña vuelos, buscas un avión para el destino que tú quieras. 

A través de agoda.es puedes hacer tus reservas. Esto es muy práctico. Otra ventaja es que los precios que te salen son los precios que realmente te cobran los establecimientos hoteleros. Esto lo tengo yo bien comprobado. 

Los de agoda.es son muy profesionales. Te garantizan el precio más bajo. Yo había hecho una reserva en un hotel de Marbella que mi marido vio más barato y los de agoda.es me corrigieron el precio. Me devolvieron el dinero que había pagado a mayores. A mi marido también le devolvieron dinero en otra reserva. Mi chico todavía salió mejor porque le dejaron el hotel más barato aún de lo que lo había encontrado en otra web. 

Por eso os recomiendo agoda.es, porque tiene los mejores precios garantizados en hoteles y vuelos de todo el mundo mundial. Yo nunca tuve problemas con ellos. Todas son ventajas. Incluso puedes cambiar las fechas de la reserva del hotel sin coste alguno. Yo cambié las fechas de mi viaje a París en el mismo correo electrónico de confirmación, en la opción de Autoservicio. 

También destacaría los comentarios que tienen sobre los hoteles. Son de clientes que se han alojado. No admiten comentarios de gente que no haya hecho ninguna reserva. Esto te garantiza que las opiniones son verdaderas. Yo de los comentarios paso. Cada uno habla de la feria como le va en ella. Incluso entre tus amigos a algunos les va de cine en un hotel y a ti te puede ir horrible. Las opiniones son muy relativas. Por ejemplo, si no te gustan los hoteles de sol y playa, seguro que los encuentras todos poco cómodos.




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Lo que más me gustó del Parador de Pontevedra fue una escalinata de piedra o mármol o algo así que tiene en su interior. Mi chico decía que era mármol. No sé si sería un granito pulido porque en Galicia el granito es la piedra predominante. Era una escalinata preciosa y las alfombras rojas que le pusieron contribuían a darle un aire de palacio venido al siglo XXI. 

Palacio sí es. Se trata de un palacio del siglo XIV remodelado para ponerle todas las comodidades que necesitamos para vivir cómodamente. El mobiliario del parador es ilustre, hay unas regias escalinatas, piezas decorativas de gran valor, muchos espejos, sobre todo en las habitaciones. Son espejos que ponen a modo de cuadro y que nos vienen genial a las mujeres y hombres presumidos para mirarnos y enamorarnos más de nosotros mismos. 

A mí más que nuestra habitación, me gustaron las estancias comunes. Por ejemplo, el comedor con estilo aristocrático, decorado con espejos, cuadros y muchos candelabros te hacía sentir como una princesa con un batallón de vasallos dispuestos a batirse por ti en armas con los enemigos. 

Nos quedamos a comer y a cenar en el parador. Nos pusimos hasta las cejas de los ricos pescados gallegos, de mariscos y de alguna carne que me pareció jugosa. Yo soy como mis niñas: me gustan las carnes blanditas. Por eso pasé del cordero y me animé con un solomillo. 

Tuvimos la suerte de que era verano y pudimos comer en el comedor de verano que instalan en su terraza ajardinada los meses estivales. Había muy buen ambiente. El turismo que se aloja en este parador suele ser gente mayo. No hay chiquillería. Nosotros tampoco llevamos a nuestras hijas. Queríamos un fin de semana tranquilo. 

Os recomiendo el Parador de Pontevedra. Es tranquilo y está bien ubicado. Pontevedra es una ciudad muy mona para ir de compras. Cada día tienen más tiendas de moda chula. Fue lo que hice yo, ir de compras, mientras mi chico hacía sus negocios. Me gusta ser una mujer florero de vez en cuando. 

Lo que no me gustó mucho, como os dije, fue nuestra habitación. Nos pusieron dos camas individuales pegadas en vez de la cama de matrimonio que nos gusta y la ventana era tipo celda, lo cual contribuía a la oscuridad del cuarto. No se le puede pedir maravillas a un edificio medieval. Cuando lo construyeron todavía no había venido la época gótica que abrió las ventanas y aligeró los muros. 

Fuimos en nuestro coche. Yo casi prefería ir en avión. El aeropuerto de Santiago de Compostela queda a 28 kilómetros. No creo que nos cobrara mucho un taxi.


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martes, 8 de agosto de 2017

Mis vacaciones en una torre medieval


En el Parador de Vilalba me sentí como una princesa medieval. No es para menos cuando tu chico ha reservado una de las seis habitaciones que hay en el torreón del siglo XV del parador. El otro edificio es más moderno. Se trata de un edificio de estilo pazo gallego, donde están las habitaciones restantes, el bar y el restaurante. 

Nuestra habitación era preciosa. Te asomabas a las ventanas y veías todo el pueblo de Vilalba a tus pies. Como os dije, me sentía como una princesa encarcelada en una torre, esperando que me liberaran de la buena vida que me daban mis captores. Era una habitación muy acogedora, igual que el resto de las estancias del Parador de Vilalba. 

La cama era inmensa. No tuvimos falta de espacio. Encontré el colchón algo duro, pero eso era lo de menos. Lo mejor era despertar y verte en un castillo. la colcha era de color vino, a juego con los sillones y con algunas alfombras que cubrían los suelos de la habitación. La ventana no era muy grande, pero me gustó porque estaba en una especie de túnel que le daba un aire muy medieval. Había lámparas y falta hacían porque, de lo contrario, la habitación resultaría algo oscura. 

Me gustó mucho el salón de los Andrade, con sus pinturas murales y escudos de armas en las apredes. Los Andrade fueron una familia muy importante en la Galicia medieval. No me hubiera importado descender de ellos. Una mujer con un pasado de nobles que se mataron en las guerras es muy interesante. 

Os recomiendo este parador. Sólo por su comida vale la pena alojarse unos días. El lacón con grelos que preparan es de lo mejorcito de la gastronomía gallega. Lo mismo puedo decir de la empanada de raxo. Yo les compré dos enteritas para llevar para mi suegra y para mi madre. Son dos fans de la comida de Galicia. Lo que me gustó menos fue el capón de Vilalba. Mi chico quiso comerlo y lo comió el solo. A mí siempre me ha parecido un pollo demasiado duro.


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domingo, 6 de agosto de 2017

Mis vacaciones felices en Spain


En el Parador de Vilalba me sentí como una princesa medieval. No es para menos cuando tu chico ha reservado una de las seis habitaciones que hay en el torreón del siglo XV del parador. El otro edificio es más moderno. Se trata de un edificio de estilo pazo gallego, donde están las habitaciones restantes, el bar y el restaurante.

Nuestra habitación era preciosa. Te asomabas a las ventanas y veías todo el pueblo de Vilalba a tus pies. Como os dije, me sentía como una princesa encarcelada en una torre, esperando que me liberaran de la buena vida que me daban mis captores. Era una habitación muy acogedora, igual que el resto de las estancias del Parador de Vilalba.

La cama era inmensa. No tuvimos falta de espacio. Encontré el colchón algo duro, pero eso era lo de menos. Lo mejor era despertar y verte en un castillo. la colcha era de color vino, a juego con los sillones y con algunas alfombras que cubrían los suelos de la habitación. La ventana no era muy grande, pero me gustó porque estaba en una especie de túnel que le daba un aire muy medieval. Había lámparas y falta hacían porque, de lo contrario, la habitación resultaría algo oscura.

Me gustó mucho el salón de los Andrade, con sus pinturas murales y escudos de armas en las apredes. Los Andrade fueron una familia muy importante en la Galicia medieval. No me hubiera importado descender de ellos. Una mujer con un pasado de nobles que se mataron en las guerras es muy interesante.

Os recomiendo este parador. Sólo por su comida vale la pena alojarse unos días. El lacón con grelos que preparan es de lo mejorcito de la gastronomía gallega. Lo mismo puedo decir de la empanada de raxo. Yo les compré dos enteritas para llevar para mi suegra y para mi madre. Son dos fans de la comida de Galicia. Lo que me gustó menos fue el capón de Vilalba. Mi chico quiso comerlo y lo comió el solo. A mí siempre me ha parecido un pollo demasiado duro.


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miércoles, 2 de agosto de 2017

Mis vacaciones en el paraíso de Cádiz


Lo que más me gusta del Parador de Cádiz es que tenga acceso directo a la playa. Yo soy de vacaciones de sol y playa. Por eso cuando mi chico me dijo que había hecho una reserva en un parador que tenía playa no creía mi suerte. Los paradores que me encuentra son para vacaciones de jubilados tristes, no para una pareja joven como somos nosotros. A mis hijas les pasaba lo mismo: no se creían que estuviéramos en un parador.

Tampoco te lo crees por el edificio, un edificio de moderna estructura arquitectónica, con estancias luminosas y muebles prácticos. Nuestra habitación era tan grande como un piso sin paredes. No tuvimos problemas de espacio. La cama era grande. Nos pusieron una cama a mayores para las niñas, teníamos un saloncito con sillones cómodos, escritorio, caja fuerte, televisión de plasma, conexión wi fi... También teníamos unas preciosas vistas al mar y a la bahía.

Mi marido no descarta volver. Está pensando organizar las reuniones de comerciales de su empresa en las salas de convenciones del Parador de Cádiz. Estuvo mirándolas cuando estuvimos por allí y le encantaron. A mí lo que me gustaron mucho fueron los salones para eventos. Coincidimos con una boda. Una ve una boda y le vienen ganas de ser la invitada. Me encantan las fiestas.

Os lo recomiendo. En el Parador de Cádiz se come muy bien. Tienen en su restaurante una fritura gaditana que quita el hambre. El lenguado al estilo de Cádiz está que te chupas los dedos. Hasta me gustó la dorada, y mira que es un pescado que no me va ni cuando lo prepara mi madre. Allí hacen dorada de Estero. Es más jugosa que la que compro en la pescadería de mi barrio.

Otra ventaja es lo amables que son los empleados del parador. Tienen canguros para que puedas ir a cenar con tu marido o con el hombre de tus sueños, si es otro, sin niños. Mis niñas se divirtieron mucho con las chicas canguros. Eran un encanto. También fueron a la animación infantil. Se lo pasaron de cine. En el Parador de Cádiz hay muchos niños. Los turistas suelen ser familias con críos.


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martes, 1 de agosto de 2017

Mis vacaciones entre Oporto y lo cure


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Pasamos unos días en el Eurostars Oporto Hotel, un hotel que te queda a unos diez minutos del centro de Oporto en metro. Mi marido quería que alquilara un coche para mí porque él necesitaba el suyo para ir a sus reuniones de negocios, pero me arreglé muy bien con el transporte público para mis desplazamientos. Como no llevaba las niñas, iba a mis anchas.

Para ir de compras iba andando los 100 metros que separaban el hotel de la estación de metro de Hospital São João. Siempre desayunaba en el hotel. Cuando no quiero ahorrar, desayuno fuera de los hoteles, pero, cuando estoy en plan ahorro, me como lo que me echen en el bufé. El hotel ofrece un desayuno bufé todos los días, pero es mejor lo que te ponen los domingos. Por ejemplo, los domingos tienes zumos de naranja natural y pan recién hecho.

Las habitaciones son contemporáneas, modernas, muy de hotel, con suelos de tarima. Lo que eché en falta fue que tener una conexión wi fi gratuita en mi cuarto. La conexión Wi-Fi gratuita sólo es posible en las zonas públicas.

Os lo recomiendo. Yo lamenté no tener más tiempo para visitar los alrededores. Me hubiera gustado ir a la playa. La playa de Matosinho se encuentra a tan solo 8 kilómetros. Mi marido quería ir, pero nos surgió un compromiso laboral a mayores y no pudimos hacerle hueco a nuestros deseos en nuestra agenda. También quería ir hasta el estadio de fútbol Dragão del FC Porto, a escasos 3 kilómetros de este hotel de Oporto que merece mucho la pena. Nosotros tuvimos la suerte de hacer la reserva un día en el que hacían casi un 20% de descuento. Por eso lo elegimos.

Lo que mejoraría del hotel es el desayuno. Me pareció escaso. Los dos días de semana laboral que estuvimos se reducía a un plato de fruta cortada y pelada, a unos bollos industriales contados y a un zumo de cartón. Como os dije, mejoró el fin de semana, cosa que agradecimos.




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Buscábamos un hotel barato en Madrid para pasar unos días sin muchos gastos y lo encontramos en el Ilunion Alcalá Norte, no es que sea un hotel barato baratísimo, pero sí está mejor de precio que otros hoteles de características similares en la capital de España.

Este cuatro estrellas del barrio de San Blas tiene unas habitaciones muy funcionales. Yo estuve muy cómoda en una habitación de hotel, como dice mi chico. Él es más de habitaciones que le recuerden las de la casa de su madre. Las habitaciones del Ilunion Alcalá Norte disponen de aire acondicionado, TV de pantalla plana de 43 pulgadas con un montón de canales vía satélite, escritorio, caja fuerte y botella de agua gratuita. Lo de la botella de agua te lo dicen en recepción como si una botella de agua fuera una caja de bombones que te regalan. Deberían dejar otra bebida como bienvenida. Yo preferiría ser recibida con una copa de cava. Que te reciban con una botella de agua no es nada glamuroso. También tienen baño privado con secador de pelo y artículos de aseo gratuitos de marcas baratas. El cuarto de baño de nuestra habitación se veía nuevecito. Lo agradecí. Odio los baños que se ven viejos.

Desayunamos en el hotel porque estábamos en plan ahorrar al máximo. Había un desayuno buffet, además de platos a la carta y menú del día. Durante los meses de verano se puede comer en la terraza al aire libre. No tuvimos esa suerte porque llovía a mares. La suerte fue tener un menú para celíacos porque nuestra niña mayor no puede comer nada que tenga gluten.

Os recomiendo este hotel. Como os dije, está en el barrio de San Blas. En concreto, está situado en la zona norte de Madrid, a 10 minutos en coche del centro de conferencias IFEMA y del aeropuerto Madrid-Barajas. Tiene una ubicación bastante buena teniendo en cuenta que su precio es razonable. pero ten en cuenta que te cobran un suplemento por el parking. El wi fi sí es gratis.




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A mi chico le gusta mucho el turismo rural. Siempre alquilamos alguna habitación en una casa de turismo rural cuando se le antoja hacer senderismo o bicicleta por los caminos de las aldeas. Donde lo pasó muy bien fue en Cuntis, en una casa rural que se llama Casa A Pedreira. Esta casa de campo gallega, que data del siglo XIX, está a 3,5 km de Cuntis, entre Pontevedra y Santiago de Compostela. Nos costó encontrarla. La señalización es mejorable y nuestros conocimientos sobre las carreteras gallegas también. Ofrece piscina al aire libre, aparcamiento gratuito y Wi-Fi gratuita en las zonas comunes. Debería ser el wi fi gratis también en las habitaciones. Yo tuve que conectarme a la Red de Redes en un saloncito común. No estaba dispuesta apagar un extra.

A Pedreira Hotel está decorado en un estilo rústico tradicional, con habitaciones mejores y habitaciones peores. La nuestra era de las mejores. Dispone de habitaciones equipadas con calefacción y televisión vía satélite. También incluyen un escritorio todas las habitaciones y el baño privado cuenta con secador de pelo. El secador de pelo que nos dejaron a nosotros tuvieron que cambiarlo porque sólo tenía aire frío. Fueron muy amables. No nos pusieron ningún problema a la hora de retirar cosas que no queríamos o que no funcionaban.

Mis niñas lo pasaron muy bien en la la terraza del jardín y en la biblioteca del hotel. Son muy cultas. Les encanta leer. Hay una zona de juegos para niños que también frecuentaron mucho. Aunque son unas niñas serias y responsables no dejan de ser niñas. Se mueren por los columpios. A Pedreira cuenta con instalaciones para hacer barbacoas. Me extrañó que no nos cobraran un extra por una churrascada que preparó mi marido. Yo casi no comía pensando en lo que nos iban a pasar a mayores. Odio pagar extras. Lo que sí nos cobraron fueron las bicicletas. Esta casa rural mejoraría si no cobrara tantos extras a los huéspedes. Pero, pese a esos extras os la recomiendo. Tiene un jardín muy bonito y una piscina limpia.