martes, 1 de agosto de 2017

Mis vacaciones entre Oporto y lo cure


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Pasamos unos días en el Eurostars Oporto Hotel, un hotel que te queda a unos diez minutos del centro de Oporto en metro. Mi marido quería que alquilara un coche para mí porque él necesitaba el suyo para ir a sus reuniones de negocios, pero me arreglé muy bien con el transporte público para mis desplazamientos. Como no llevaba las niñas, iba a mis anchas.

Para ir de compras iba andando los 100 metros que separaban el hotel de la estación de metro de Hospital São João. Siempre desayunaba en el hotel. Cuando no quiero ahorrar, desayuno fuera de los hoteles, pero, cuando estoy en plan ahorro, me como lo que me echen en el bufé. El hotel ofrece un desayuno bufé todos los días, pero es mejor lo que te ponen los domingos. Por ejemplo, los domingos tienes zumos de naranja natural y pan recién hecho.

Las habitaciones son contemporáneas, modernas, muy de hotel, con suelos de tarima. Lo que eché en falta fue que tener una conexión wi fi gratuita en mi cuarto. La conexión Wi-Fi gratuita sólo es posible en las zonas públicas.

Os lo recomiendo. Yo lamenté no tener más tiempo para visitar los alrededores. Me hubiera gustado ir a la playa. La playa de Matosinho se encuentra a tan solo 8 kilómetros. Mi marido quería ir, pero nos surgió un compromiso laboral a mayores y no pudimos hacerle hueco a nuestros deseos en nuestra agenda. También quería ir hasta el estadio de fútbol Dragão del FC Porto, a escasos 3 kilómetros de este hotel de Oporto que merece mucho la pena. Nosotros tuvimos la suerte de hacer la reserva un día en el que hacían casi un 20% de descuento. Por eso lo elegimos.

Lo que mejoraría del hotel es el desayuno. Me pareció escaso. Los dos días de semana laboral que estuvimos se reducía a un plato de fruta cortada y pelada, a unos bollos industriales contados y a un zumo de cartón. Como os dije, mejoró el fin de semana, cosa que agradecimos.




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Buscábamos un hotel barato en Madrid para pasar unos días sin muchos gastos y lo encontramos en el Ilunion Alcalá Norte, no es que sea un hotel barato baratísimo, pero sí está mejor de precio que otros hoteles de características similares en la capital de España.

Este cuatro estrellas del barrio de San Blas tiene unas habitaciones muy funcionales. Yo estuve muy cómoda en una habitación de hotel, como dice mi chico. Él es más de habitaciones que le recuerden las de la casa de su madre. Las habitaciones del Ilunion Alcalá Norte disponen de aire acondicionado, TV de pantalla plana de 43 pulgadas con un montón de canales vía satélite, escritorio, caja fuerte y botella de agua gratuita. Lo de la botella de agua te lo dicen en recepción como si una botella de agua fuera una caja de bombones que te regalan. Deberían dejar otra bebida como bienvenida. Yo preferiría ser recibida con una copa de cava. Que te reciban con una botella de agua no es nada glamuroso. También tienen baño privado con secador de pelo y artículos de aseo gratuitos de marcas baratas. El cuarto de baño de nuestra habitación se veía nuevecito. Lo agradecí. Odio los baños que se ven viejos.

Desayunamos en el hotel porque estábamos en plan ahorrar al máximo. Había un desayuno buffet, además de platos a la carta y menú del día. Durante los meses de verano se puede comer en la terraza al aire libre. No tuvimos esa suerte porque llovía a mares. La suerte fue tener un menú para celíacos porque nuestra niña mayor no puede comer nada que tenga gluten.

Os recomiendo este hotel. Como os dije, está en el barrio de San Blas. En concreto, está situado en la zona norte de Madrid, a 10 minutos en coche del centro de conferencias IFEMA y del aeropuerto Madrid-Barajas. Tiene una ubicación bastante buena teniendo en cuenta que su precio es razonable. pero ten en cuenta que te cobran un suplemento por el parking. El wi fi sí es gratis.




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A mi chico le gusta mucho el turismo rural. Siempre alquilamos alguna habitación en una casa de turismo rural cuando se le antoja hacer senderismo o bicicleta por los caminos de las aldeas. Donde lo pasó muy bien fue en Cuntis, en una casa rural que se llama Casa A Pedreira. Esta casa de campo gallega, que data del siglo XIX, está a 3,5 km de Cuntis, entre Pontevedra y Santiago de Compostela. Nos costó encontrarla. La señalización es mejorable y nuestros conocimientos sobre las carreteras gallegas también. Ofrece piscina al aire libre, aparcamiento gratuito y Wi-Fi gratuita en las zonas comunes. Debería ser el wi fi gratis también en las habitaciones. Yo tuve que conectarme a la Red de Redes en un saloncito común. No estaba dispuesta apagar un extra.

A Pedreira Hotel está decorado en un estilo rústico tradicional, con habitaciones mejores y habitaciones peores. La nuestra era de las mejores. Dispone de habitaciones equipadas con calefacción y televisión vía satélite. También incluyen un escritorio todas las habitaciones y el baño privado cuenta con secador de pelo. El secador de pelo que nos dejaron a nosotros tuvieron que cambiarlo porque sólo tenía aire frío. Fueron muy amables. No nos pusieron ningún problema a la hora de retirar cosas que no queríamos o que no funcionaban.

Mis niñas lo pasaron muy bien en la la terraza del jardín y en la biblioteca del hotel. Son muy cultas. Les encanta leer. Hay una zona de juegos para niños que también frecuentaron mucho. Aunque son unas niñas serias y responsables no dejan de ser niñas. Se mueren por los columpios. A Pedreira cuenta con instalaciones para hacer barbacoas. Me extrañó que no nos cobraran un extra por una churrascada que preparó mi marido. Yo casi no comía pensando en lo que nos iban a pasar a mayores. Odio pagar extras. Lo que sí nos cobraron fueron las bicicletas. Esta casa rural mejoraría si no cobrara tantos extras a los huéspedes. Pero, pese a esos extras os la recomiendo. Tiene un jardín muy bonito y una piscina limpia.