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domingo, 31 de diciembre de 2017

Mis vacaciones en el Portugal chic


Me encanta Albufeira, pese a tener cada verano más turistas. Es uno de los mayores centros turísticos del Algarve. Esta bonita ciudad portuguesa está rodeada por las playas de Balaia, Olhos de Agua y Oura. Es el sitio ideal para pasar unas vacaciones de sol y playa en Portugal en plan bien. 

Lo malo es que el turismo de Albufeira es tan masivo que consigue que esta pequeña ciudad que fue un pueblo de pescadores, que todavía recuerda mi suegra con añoranza del pasado, se está convirtiendo en un pasto de turistas que compran baratijas en las tiendas tipo bazar chino que se multiplican por sus calles como setas en el bosque otoñal. Por eso siempre vamos en otoño o en invierno, cuando no hay tantos turistas. El clima es bastante bueno para pasear por los alrededores. A mí me gusta ir a la playa aunque no pueda ponerme en bikini. Para pasear también está perfecta una playa. 

A mi marido le gusta mucho el centro histórico, que sólo tiene unas cuantas calles, muy pintorescas todas ellas. Tiene una plaza central donde se han acumulado muchos restaurantes y tiendas, además de alguna discoteca que da dolor de cabeza con sus neones desde el primer piso de alguno de sus edificios, y una calle comercial que concluye en una pequeña cueva que da acceso a la playa de la ciudad, una playa que no debes perderte. Lo malo de esta playa urbana es que casi siempre está saturada de bañistas, pero es muy agradable. 

Os recomiendo visitar Albufeira. Lo que es la zona urbana no debe tener más de 40.000 habitantes. En verano la población se multiplica por miles. Se llena hasta los topes de ingleses que buscan el turismo de borrachera. No os quiero ni contar como se ponen hasta los topes las cervecerías y locales de topes a todas horas del día. Vas por la mañana y ya te encuentras a ingleses ociosos poniéndose hasta las cejas de alcohol.

viernes, 29 de diciembre de 2017

Mis vacaciones más sanas



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El mejor marisco de Lisboa se come sin duda en el Restaurante Gambrinus de la capital portuguesa. Es un restaurante con buenos platos de marisco y pescado en general. Yo suelo ir con mi marido siempre que vamos por allí. No es un restaurante muy caro dada la calidad de los platos que sirven, pero tampoco es barato. 

Mis hijas también van muy contentas porque les encanta un creppe de helado que tienen de postre. Mis hijas eligen el restaurante según los postres. Es lo único que miran en la carta. Lo demás le da igual, siempre que no sea carne, claro, y como en el Restaurante Gambrinus en Lisboa reinan los pescados en las cartas, van encantadas. También tienen buenos caldos, sobre todo portugueses. 

La atención es exquisita. Te tratan como a una Reina. tienen unos camareros muy atentos y rapídisimos. No tienes que estar horas esperando a ser atendida. También cobran rápido. Al personal hay que darles un diez absoluto. 

Lo mejor de este restaurante es que te hacen la comida casi al momento e incluso al momento. Yo le spedí una tortilla francesa y me la hicieron allí delante. Deberían tomar nota en algunos restaurantes de España donde recurren a lo precocinado más que yo en mi casa. 

Os lo recomiendo. Pero llevad la cartera bien llena. Por una sopa te clavan seis euros y por un plato de fruta para el postre suben a los doce euros. Yo en mi vida había comido unos melocotones más caros. Eso sí, me supieron a gloria bendita. Parece que todo lo que es caro es más sabroso. 

Lo que no me gusta mucho es la decoración del local. Está decorado al modo antiguo, incluso los uniformes de los camareros parecen de hace cien años. Tampoco me gusta que tengan una sala para fumadores de pipa. Yo defiendo los locales libres de humos. Los fumadores de pipa que fumen fuera.




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Caldas da Rainha en Portugal es una ciudad conocida por sus aguas sulfúricas para la reuma. Mi madre iba con mi abuela hace décadas y regresaban nuevas tras pasar una semana en un balneario de la zona. Yo volví a esta pequeña ciudad portuguesa hace unas semanas con mi marido y mis hijas. Poco habían cambiado por allí las cosas. Caldas da Rainha sigue siendo la localidad tranquila que yo recordaba de mi infancia. 

También es conocida esta pequeña ciudad por el Mercado de Frescos que se celebra todos los días en la Praça da República. Me apreció más cutre que recordaba de mi infancia. Este mercado de frutas y legumbres no es más que una feria al aire libre. Es muy parecido a las feiras semanales o quincenales que hay en los pueblos de la Galicia rural. Los lugareños van con sus frutas y verduras y las venden más que bien a gente que quiere comer sano. 

Caldas da Rainha en Portugal tiene edificios con bonitas fachadas heredados de un pasado más esplendoroso que el presente. Como decía mi marido admirando las fachadas señoriales, hubo lugareños que vivieron muy bien antaño. Nosotros no anduvimos mucho por Caldas da Rainha. Las niñas estaban en plan no queremos andar y poco turismo pudimos hacer. 

Nos acercamos hasta el Hospital Termal, donde están las mejores aguas sulfúricas, estupendas para la reuma. Pero mis hijas no querían aguas ni saber nada de la reuma que habían padecido sus antepasadas, es decir, su abuela y su bisabuela. A ellas no les duele ningún hueso y el agua no les gusta. 

Seguimos con nuestro paseo hasta el Monumento de Homenaje de los pobres a la Reina Dona Leonor, una reina que los tenía muy en cuenta en sus dávidas. Por eso le hicieron un monumento los que no tenían nada o casi nada. Los pobres siempre fuimos agradecidos con la realeza. 

Lo que más gusto a mis niñas fue la laguna artificial del Parque Don Carlos I. Es muy bonita y le da un toque chic al parque. Por aquella zona nos fuimos de compras. Aproveché apra coger algunos cacharros de cerámica para mi suegra. En Caldas da Rainha en Portugal tiene una cerámica muy famosa. Yo compré muñecos de cerámica, botellas y los famosísimos jarros de Caldas. Tienes que llevar uno si vas porque es lo más típico. 

Mi marido llevó a las niñas a la pastelería que estaba hasta los topes de gente y les compró el Pan de Ló de Landal, un bollo muy blandito que está que te chupas los dedos. También os lo recomiendo. Igual que recomiendo muy mucho una visita a Caldas da Rainha en Portugal.

jueves, 28 de diciembre de 2017

Mis vacaciones en Londres




Londres es una de mis ciudades favoritas. Por eso voy con frecuencia. Me suelo alojar en hoteles ubicados en edificios antiguos como el Mandarin Oriental Hyde Park, Londres que es un hotel de cinco estrellas, ubicado en el distrito Knightsbridge de Londres, propiedad y gestionado por Mandarin Oriental Hotel Group. Me gusta mucho el edificio histórico de estilo eduardiano. Este hotel tiene un montón de años. Abrió sus puertas al público como el Hyde Park Hotel en 1902. Desde entonces sufrió varias reformas para dotarse de mayores comodidades para sus huéspedes, especialmente desde que el Mandarin Oriental Hotel Group compró el hotel en 1996 y realizó una renovación completa de las 198 habitaciones y suites, así como también como un rediseño de los restaurantes y el bar. Mandarin Oriental Hyde Park, Londres volvió a abrir en mayo de 2000, año en el que yo me alojé en este hotel por primera vez. La última vez que estuve por allí fue hace cosa de tres meses. Fui de compras con mi hermana a Londres y nos pareció un buen alojamiento. 

Nos dieron una habitación grande, con vistas a Hyde Park. Estaba decorada con un estilo inglés señorial, igual que el resto de habitaciones y que las estancias comunes del hotel. Tonos blancos y cremas, un balcón, vistas al parque como os dije, cama cómoda, sillones menos cómodos, un sillón de tumbarte como una princesa, un buen televisor, una maravillosa conexión wi fi... Sólo eché de menos a mis hijas y a mi marido. Lo demás lo tenía. 

Nos quedamos a comer en los restaurantes del hotel los tres días que estuvimos en Londres tirando la casa por la ventana. El hotel cuenta con tres restaurantes: dos de los cuales están abiertos durante todo el año, y el Mandarin Bar. En este hotel no te aburres. Entre los servicios adicionales del hotel se incluyen un spa, un gimnasio y dos espacios para eventos grandes y pequeños. El spa está muy bien, pero es muy caro. 

Os recomiendo este hotel. El hotel está situado en Knightsbridge y muy cerca de lugares tan emblemáticos como el Royal Albert Hall y Apsley House. Es perfecto para hacer turismo por la capital inglesa y también para ir de compras. Tienes las tiendas de marcas más famosas por los alrededores.

lunes, 25 de diciembre de 2017

Mis vacaciones más relajantes


El Apex Waterloo Place Hotel es un hotel que vale mucho la pena por el spa tan completo que tiene. A mi me vino de cine para pasar horas y horas mientras mi marido estaba en sus reuniones de negocios. 

Este Apex Waterloo Place Hotel es un hotel de cuatro estrellas que está bastante bien, aunque no está tan bien como los cuatro estrellas españoles, sobre todo en lo que se refiere a sus habitaciones. En instalaciones comunes sí merece las cuatro estrellas que luce en su fachada. Por ejemplo, me gustó mucho su piscina. Cuenta con una piscina elegante y un restaurante escocés donde probé comidas que no fueron muy de mi gusto. Prefiero la comida española. 

Lo mejor de nuestra habitación era la conexión wi fi. Iba como una moto. Lo demás era corrientito. No me gustó el suelo de moqueta. La moqueta, por limpia que esté, siempre da sensación de suciedad. Los sillones no eran más que sillas modernas. La cama era comodísima. Teníamos un televisor de plasma bueno, una nevera y una tetera que me permitió preparar mis infusiones. 

El hotel se encuentra en el centro histórico de Edimburgo, al final de Princes Street. tiene una ubicación muy buena. Lamentablemente, Edimburgo no es una ciudad que me apasione. Por eso casi no salí del hotel. Mi tiempo libre lo pasé en el spa. 

Os recomiendo coger una habitación de lujo. Son las mejores. Las habitaciones de lujo del Apex Waterloo Place son amplias y tienen un baño moderno con una ducha grande a ras de suelo y artículos de aseo de diseño de la marca Elemis. A nosotros nos enseñaron una habitación estándar y no la aceptamos porque en el cuarto de baño había una bañera estrecha perfecta para matarte allí dentro. También disponen estas habitaciones que ellos llaman de lujo de TV LCD de 42 pulgadas y aire acondicionado. Si hace calor, te aseguro que lo necesitas.

domingo, 24 de diciembre de 2017

Mis vacaciones entre caballos




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Hace dos semanas fuimos a la Hípica Prado Ventura de O Aparral a tomar unas sesiones de coaching asistido con caballo y descubrí que esta modalidad de coaching no es para mí. Yo soy mucho de coachings, pero no de caballos. Me ponían nerviosa y los ponía furiosos. Mis hijas, en cambio, disfrutaron mucho de sus clases de equitación, sin coaching en sus casos. 

En la Hípica Prado Ventura hay clases para todos los públicos: niños, mayores, ancianos. Todos pueden subir a uno de los cuidados caballos que tienen en las cuadras de la finca y experimentar la sensación de cabalgar bajo la atenta mirada de los profesores del centro. No te dejan sola. En ese sentido, te sientes segura. También te sientes segura dejando que tus hijas se suban a los lomos de caballos más a su medida. 

No cobran mucho. La clase te cuesta 18 euros. Si te gusta la equitación, te compensa coger el bono mensual por 60 euros. Nosotros pagamos clases para un día. Sólo íbamos a probar esta modalidad de equitación con un coach de por medio. Para mí no es, pero, recomiendo probar esta actividad. Es una experiencia más. 

No es una hípica grande. Sólo tienen 15 caballos. Tampoco hacen falta más porque O Aparral es una aldea del concello de As Pontes de García Rodriguez. Desde Ferrol llegas pronto con un coche. Esta hípica es propiedad de dos hermanas que se montaron un negocio bonito. Le han sabido dar un toque distinto con eso del coaching. De hecho, yo fui hasta allí con mi familia porque quería probar el coaching a caballo. No vale para mí, como os he dicho. Yo y los animales somos bastante incompatibles. Los caballos y servidora nos ponemos nerviosos mutuamente. 

Aún así, no descarto volver. Mis hijas disfrutaron mucho de sus clases. Les encantan los caballos. Para ellas fue como ir al circo. Son niñas de ciudad que no están acostumbradas a ver otros animales que no sean los perros de su abuela.




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El Apex Waterloo Place Hotel es un hotel que vale mucho la pena por el spa tan completo que tiene. A mi me vino de cine para pasar horas y horas mientras mi marido estaba en sus reuniones de negocios. 

Este Apex Waterloo Place Hotel es un hotel de cuatro estrellas que está bastante bien, aunque no está tan bien como los cuatro estrellas españoles, sobre todo en lo que se refiere a sus habitaciones. En instalaciones comunes sí merece las cuatro estrellas que luce en su fachada. Por ejemplo, me gustó mucho su piscina. Cuenta con una piscina elegante y un restaurante escocés donde probé comidas que no fueron muy de mi gusto. Prefiero la comida española. 

Lo mejor de nuestra habitación era la conexión wi fi. Iba como una moto. Lo demás era corrientito. No me gustó el suelo de moqueta. La moqueta, por limpia que esté, siempre da sensación de suciedad. Los sillones no eran más que sillas modernas. La cama era comodísima. Teníamos un televisor de plasma bueno, una nevera y una tetera que me permitió preparar mis infusiones. 

El hotel se encuentra en el centro histórico de Edimburgo, al final de Princes Street. tiene una ubicación muy buena. Lamentablemente, Edimburgo no es una ciudad que me apasione. Por eso casi no salí del hotel. Mi tiempo libre lo pasé en el spa. 

Os recomiendo coger una habitación de lujo. Son las mejores. Las habitaciones de lujo del Apex Waterloo Place son amplias y tienen un baño moderno con una ducha grande a ras de suelo y artículos de aseo de diseño de la marca Elemis. A nosotros nos enseñaron una habitación estándar y no la aceptamos porque en el cuarto de baño había una bañera estrecha perfecta para matarte allí dentro. También disponen estas habitaciones que ellos llaman de lujo de TV LCD de 42 pulgadas y aire acondicionado. Si hace calor, te aseguro que lo necesitas.

Mis vacaciones granjeras


Mi marido siempre decía que nuestras hijas no conocían otros animales que no fueran los perros, gatos y canarios más los peces de la pecera. Por eso intentamos que vieran los animales que acaban en nuestros platos en una granja, pero no en una granja industrial sino en una casa de campo. Fuimos a La Granja De Vitoria porque unos amigos habían ido con sus hijos y quedaron muy contentos con su estancia. 

Nosotros también quedamos muy contentos del fin de semana que pasamos en esta granja con actividades para niños, actividades con los animales. Se trata de que los niños se sientan como los hijos de los granjeros de antaño que ayudaban a sus padres con las labores agrícolas y ganaderas. No es que te pongan a los niños a trabajar como esclavos, pero sí hacen actividades que los familiarizan con los animales domésticos que acaban chuleteados en las carnicerías de nuestras ciudades. 

No es distinta estas granjas de las que hay en el País Vasco. La Granja de Vitoria es una típica casa de campo de estilo vasco situada en un terreno grande de las montañas de Brava de Badaia, a 14 kilómetros de Vitoria-Gasteiz. Es fácil llegar porque las carreteras que llevan hasta allí están bien señalizadas. En la granja hay burros, cabras, corderos y gallinas. Mis hijas quedaron encantadas con los burros. Las gallinas, en cambio, no le gustaron nada. Las comprendo porque a mí tampoco me gustan nada. A las cabras no les dejé acercarse porque una cabra siempre es un animal peligroso. Lo mismo puedo decir de los corderos. La mayor los quería tocar, pero no le deje. No fuera a ser corneada por una mamá oveja celosa de sus corderitos. 

Los animales los tienen muy domesticado. Son como de cuento, pero con dientes de verdad. Yo les llevé los cascos de las bicicletas para que se pudieran subir a lomos de los burros sin riesgo a quedar mal por una caída del burro. Afortunadamente, no cayeron. Los otros niños no ponían ninguna protección en la cabeza cuando daban paseos en burro. 

Respecto a la casa he de decir que no es lujosa. Tiene una decoración muy rural de aldea vasca y de aldea de todas partes. Los cuartos de baño, por ejemplo, no son más que unas habitaciones metidas a cuartos de baños en una casa que hace años seguro que no tenía ni meadero dentro. Nuestra habitación era grande, con dos camas, un espejo irregular en su forma, un armario, un escritorio y poco más. El televisor no era gran cosa y lo mismo puedo decir de la conexión a Internet. 

Os recomiendo La Granja de Vitoria porque es perfecta para que los niños de ciudad conozcan de cerca los animales que comen en comidas y cenas en sus casas. La única desventaja que le encuentro es que los niños y niñas se te pueden volver veganos porque se enamoran de los burros y cabras y no quieren comer carne

Mis vacaciones de millonaria feliz


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El Parador de Vielha en Lleida es un alojamiento perfecto para pasar unos días en la nieve en invierno y también está muy bien en verano, cuando las temperaturas aprietan en otros lugares de la geografía nacional. Nosotros fuimos en verano. Estábamos un poco cansados de las vacaciones de sol y playa y buscamos la montaña con sus aires puros. 

Lo pasamos bien. Pudimos tomar el sol en sus cuidados jardines y darnos unos chapuzones en la piscina. Tiene este Parador una piscina muy limpia y bastante grande. Tuvimos la suerte de tenerla casi sólo para nosotros porque coincidimos con huéspedes que poco la frecuentaban. 

Lo mejor de este Parador de Vielha en Lleida son sin duda sus espectaculares vistas al Valle d'Arán. Desde la terraza de nuestra habitación se veía un paisaje de postal. Supongo que estos días será todavía más bonito porque estarán las montañas nevadas. Nos contó la chica de recepción que en los meses invernales iban mucho esquiadores y excursionistas de montaña por allí. No me extraña. 

Nuestra habitación era de las más grandes. Tenía los suelos de tarima de madera y una zona alfombrada sobre la que estaban colocadas las dos camas enormes. Nos las repartimos: nosotros en una y las dos niñas en otra cama. Así estuvimos toda la familia en la misma habitación. Había un buen televisor de plasma que me sirvió para entretener a mis dos princesitas con películas y una conexión a Intertet bastante rápida. Todo estaba muy limpio. 

Nuestra estancia en el Pirineo catalán fue memorable. En mi vida lo había pasado mejor en medio del monte. Necesitaba tranquilidad y la encontré. También encontré buena comida en el restaurante circular que tiene el Parador de Vielha en Lleida. Saboreamos una olla aranesa riquísima. Lo mismo puedo decir del civet de jabalí y de los pescajus con crema. Cocinan de cine en el restaurante de este parador. 

Os recomiendo el Parador de Vielha en Lleida. Es una buena opción para pasar unos días en la nieve estas navidades. Nosotros no descartamos volver, pero en verano, porque no somos nada de nieve.




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Un hotel con mucho encanto en Lisboa es el Hotel York House, hotel en el que pasé un fin de semana romántico con mi marido. Está en una zona tranquila de la capital de Portugal, en concreto, en el barrio de Lapa, un barrio aristocrático que conserva los amplios palacetes de los ricos lisboetas de antaño. 

El Hotel York House fue un convento carmelita en su día, aunque no lo parece. Nada tiene que ver su arquitectura con la arquitectura de la mayoría de los conventos españoles. Es un edificio que parece más un palacete más de los del barrio que un convento reconvertido en hotel. 

Me pareció muy acogedor, pero sin lujos. La habitación era más bien pequeña, con los muebles justos, camas sencillas, paredes pintadas de color vino, suelos de loseta. La misma sencillez encontrabas en los pasillos con algún mueble antiguo y en las estancias comunes que recordaban un palacio apañado de un hidalgo de hace dos siglos. El cuarto de baño de nuestra habitación tenía una bañera con mampara y los sanitarios nuevos. Parece que en nuestro país vecino siguen de moda las bañeras en los baños. 

Nos trataron muy bien. Sólo por el trato recibido por parte de los empleados de este pequeño hotel volveríamos. Te hacen sentir como en tu casa con su amabilidad. También volvería por pasar una tarde leyendo en el bonito patio interior que olía a flores y a enredaderas. 

Os recomiendo este hotel. Te queda a unos diez minutos de caminata del centro de Lisboa. Nosotros comimos y cenamos en el restaurante del hotel. También os recomiendo el restaurante del hotel, un local con vistas a la ciudad, donde se sirve cocina portuguesa a buen precio. En el pintoresco jardín que os mencioné antes puedes celebrar cenas románticas o tomar una bebida con tu pareja, como hicimos nosotros. Te lo pasas tan bien que te olvidas de salir del hotel.

lunes, 18 de diciembre de 2017

Mis vacaciones de joven eterna




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Lo que más me gustó del Turim Ibéria Hotel fue que estuviera la parada del metro cerca. No habíamos llevado coche y necesitábamos recurrir al transporte público porque mi marido no quería alquilar ningún coche. Sus reuniones de trabajo eran en los salones del hotel y tanto le daba que yo pudiera ir de compras al centro como no. Servidora se arregló con el metro. 

El hotel se ve muy nuevo, bien cuidado y tiene unas habitaciones grandes y confortables. La nuestra era tan grande que parecía una habitación con salón incluido. Esto me gustó porque mi marido pudo trabajar con su ordenador hasta altas horas de la noche sin despertarme. Mi santo estaba en la zona de salita de estar y yo durmiendo como una princesa en una gran cama de matrimonio que tenía un colchón fantástico. 

Igual de fantástico me pareció el desayuno. Era un buffet amplio, variado y con productos de calidad. Tenían un pan muy sabroso y la bollería estaba deliciosa. pasé del bacon y de los fiambres. Mi marido, en cambio, se puso hasta las cejas de fiambres y frutas. 

El spa nos iba incluido en el precio. Todo un detalle. Pude ir al spa todas las veces que quise sin que me cobraran un suplemento. Por cierto, no estaba muy concurrido. Parece que cuando dan el spa gratis hay menos gente. Los huéspedes piensan que estará hasta los topes y ya no van. 

Os recomiendo este hotel en Lisboa. Es un hotel tranquilo, limpio, silencioso y que te queda cerca del centro de Lisboa. Además, está muy bien comunicado por metro con el resto de la ciudad. Yo quedé muy contenta con los servicios recibidos en el Turim Ibéria Hotel. Por eso volvería sin pensarlo dos veces. Lo único que eché de menos fue a mis hijas. Este era un viaje que hacíamos solos, Yo soy una madre que no puede ir a ningún sitio sin sus princesitas.




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El senderismo está de moda y yo me apunto a la moda de andar para contentar a mi esposo. Mi santo hace otras cosas para contentarme a mí. Así funciona nuestro matrimonio: contentándonos mutuamente. Pues bien, hicimos este camino encantado de Asturias con nuestras hijas y con mi suegra. Las niñas se lo pasaron muy bien porque es una senda que se sale de lo habitual gracias a las figuras de madera que encuentras. 

Es una senda entre construcciones tradicionales que va pasando por unos noventa pequeños pueblos que suman unos 14.000 habitantes. Nosotros salimos de la Venta dos Pobres, una aldea pequeña situada a la orilla del río San Miguel. Es donde se inicia la ruta del Camin Encantau de Llanes. 

Mi marido sacó muchas fotos de las pequeñas localidades con sus hórreos y casas asturianas de piedra y madera. Son unas construcciones típicas que ya no se hacen hoy en día ni en Asturias ni en ningún sitio. Es una pna. Me gustan más esas casas viejas que te encuentras por el Camin Encantau de Llanes que los nuevos chalés que construyen hoy día en las aldeas. 

Es una senda muy saludable. Hay bosques en el camino y figuras de madera de diablos, hombres del saco y unas de un diablo burlón que hicieron las delicias de mis dos princesitas. Querían llevarlas para casa. Su abuela se esmeró en explicarles que no se vendía. Mis hijas piensan que el vil metal lo compra todo. A mi suegra le gustó mucho una zona de acantilados que hay en este camino encantado de Asturias. Es muy marina la madre de mi esposo. Yo quedé embelesada con las casonas de indianos que hay en Llanes. Fue lo más bonito del Camin Encantau de Llanes para esta madre de familia. Me hubiera comprado alguna que se vendía si tuviera tanta pasta como pedían sus propietarios. 

Os recomiendo hacer el Camin Encantau de Llanes, sobre todo llevando a los más pequeños de la casa. Los niños lo disfrutan una barbaridad. También os recomiendo hacerlo con buen tiempo. En verano es una senda estupenda. En invierno te mueres de frío mirando para los Picos de Europa desde esta senda muy concurrida por los turistas.

sábado, 16 de diciembre de 2017

Mis vacaciones inseguras


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Sólo estuvimos tres noches en el Quality Inn Florida City, pero estuvimos muy cómodos. Es un hotel que está muy limpio. Y lo digo yo que soy una maniática de la limpieza. Cuando entro en las habitaciones de los hoteles siempre miro el tema de la limpieza, sobre todo en el cuarto de baño. De la limpieza del Quality Inn Florida City no tengo queja. 

Nos dieron una habitación decorada en tonos marrón vino y crema oscura. Las colchas de la cama eran de color crema sufrido. Mejor dicho de las camas: había dos camas bastante grandes en las que dormimos nosotros y las dos niñas. En la misma habitación había una especie de salita con sillones estilo antiguo. El escritorio era grande. El televisor de plasma funcionaba muy bien. Teníamos conexión wi fi gratis en nuestra habitación. Todo perfecto. También el personal, muy amable y eficaz a la hora de hacer su trabajo. Siempre te preguntaban si estabas bien y si necesitabas algo. 

Os recomiendo el Quality Inn Florida City un hotel limpio y seguro. Yo en EEUU siempre me siento un poco insegura porque no hay la seguridad ciudadana que tenemos en España. En este hotel me sentí muy segura. No se veía gente con mal aspecto. 

Me gustó que el desayuno cambiara todos los días. Cada día tenías algo nuevo en el desayuno que nos venía incluido en el precio. Había mucha comidita caliente. El bacon, por ejemplo, estaba pasado por una sartén o algo así. Daba gusto comer hasta el pan calentito. Los zumos también los encontré sabrosos. Mi marido decía que eran zumos de verdad, naturales. A mí me sabían a zumos de cartón, como los que tomo en mi casa. El desayuno era muy variado y abundante. Falta hacía que lo fuera porque había huéspedes que comían como muertos de hambre. En América la gente come más que en España. Así engordan.




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Hay hoteles que más que exóticos son raros. Mi marido me llevó por mi cumpleaños al Jules Undersea Lodge, Florida para que viviera una experiencia única. De hecho que la viví. Fue una experiencia tan única que casi le pido el divorcio al entrar en el hotel. Pasado el primer día, conseguí pasarlo bien. En este hotel tienen un laboratorio marino en el que puedes pasar la noche e incluso comerte una pizza mientras tu santo disfruta de las probetas del laboratorio de las algas. Volvería a este hotel sólo por volver a comer la pizza en el laboratorio. 

Al segundo día estaba buceando en el lago del hotel. Es completamente seguro porque tienen unos vigilantes del lago pendientes de los principiantes como nosotros. No corrimos ningún riesgo buceando las aguas tranquilas del lago. 

El Jules Undersea Lodge, Florida, tiene la peculiaridad de que es un hotel ubicado debajo del agua. Es lo más exótico que hay en el mundo mundial. Si no te sientes cómoda allí abajo, puedes pedir habitación en un lujoso hotel que hay alado. fue lo que hicimos nosotros al tercer día. Yo no había ido para pasar una semana debajo del agua. 

Os lo recomiendo. Está situado en el Parque Submarino Cayo Largo, en el fondo de la Laguna Esmeralda, en Florida (Estados Unidos). No es fácil hacer la reserva. Es un hotel muy demandado por parte de los turistas amantes de lo que se sale de lo común. El Jules comenzó siendo un laboratorio de investigación, un hábitat subacuático usado para explorar la plataforma continental de la costa de Puerto Rico, según nos comentó un chico de recepción. Después de algún tiempo se convirtió en el hotel que hoy tiene una capacidad de hospedaje para sólo seis personas y una extensión de 600 metros cuadrados. Estás como en familia. Nosotros estuvimos con una pareja inglesa muy maja. Es tan pequeño que tiene dos habitaciones equipadas con pequeñas ventanas desde donde se puede apreciar la vida en el fondo del agua. El costo mínimo en el Jules es de 350 dólares por persona. A nosotros nos costó algo más. Depende del paquete turístico el precio.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Mis vacaciones con mis hijas gratis


Una gran ventaja que encontré en el NH Zurich Airport de Suiza es que no te cobran por las camas infantiles. Yo pedí dos para mis hijas y no me cobraron ningún suplemento. Lo que no puedes pedir gratis es la cama supletoria para adultos. Las cunas para bebés tampoco te las cobran. Esto está muy bien para las familias que viajamos con niños. 

Es un hotel muy hotel que tiene todo lo que necesitas para ser feliz en Suiza, empezando por una buena calefacción. Fuera del hotel hace un frío que te mueres. Dentro, en cambio, estás calentita. La cama de mi habitación era enorme y tenía un cubrecama blanco que me gustó mucho. La habitación estaba decorada con tonos blancos y cremas madera. Teníamos un buen televisor de plasma y una conexión wi fi espectacular. 

No es un hotel excesivamente grande. Sólo tiene 140 habitaciones. Lo que sí tiene es mucha clientela. Cuando estuvimos nosotros estaba hasta los topes. 

Lo que no me gustó nada fue que la caja fuerte estuviera en la recepción. No lo entendí. La chica de recepción decía que así estaba todo más seguro. Al final no la utilizamos. Había que pagarla y la tenías a kilómetros de distancia de la habitación. También pasamos de desayunar en el hotel. había tanta gente que no compensaba. Me fui a un supermercado y compré bollos para todos y con los bollos y unos cafés para llevar de una cafetería nos arreglamos. Las niñas con zumos y bollos industriales estuvieron contentas. 

Os recomiendo este hotel. Tiene servicio de canguro en las habitaciones. Nosotros lo pedimos para poder salir a cenar solos y quedamos encantados. Vino una chica muy maja que entretuvo muy bien a mis dos princesas con cuentos en francés. 

Nuestra habitación era estándar. Sólo se permitía un niño, pero, con una propinita, metimos las dos niñas. En Suiza los empleados se mueren por las propinas. Yo di la propina en euros. Fueron muy majos con nosotros.


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http://dinero-beruby.blogspot.com/ 




sábado, 9 de diciembre de 2017

Mis vacaciones de princesa pobre


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Lo pasamos muy bien en la Casa Danna Huatulco, un tres estrellas que combina la decoración típica mexicana con la modernidad sencilla europea. Yo quería un hotel que me quedara cerca de la playa porque no me gusta nada desplazarme por un país que tiene cierta inseguridad ciudadana. Este hotel está a 15 minutos a pie de la playa. 

La Casa Danna Huatulco ofrece una piscina al aire libre abierta todo el año y vistas al mar en Santa Cruz Huatulco, en la región de Oaxaca, a 1,4 kilómetros del centro de Huatulco/Crucecita (una zona que no conocía y que me dejó fascinada). Se proporciona Wi Fi y aparcamiento privado gratuitos a todos los huéspedes. Esto supone un importante ahorro. la wi fi de nuestra habitación funcionaba maravillosamente bien. 

Nuestra habitación tenía aire acondicionado y TV de pantalla plana. El aire acondicionado es muy necesario proque en esta ciudad mexicana te mueres de calor. No sé qué hubiera sido de mí sin aire acondicionado. Tuvimos también la suerte de que nos tocó una habitación con vistas a la piscina. Mi marido hubiera preferido que tuviera vistas a la montaña, pero a mí no me gustan las montañas. Prefiero asomarme a la ventana y ver a la gente disfrutando de la maravillosa piscina que tiene este hotel que está muy bien de precio. 

Nuestro cuarto de baño privado estaba equipado con artículos de aseo gratuitos y secador de pelo. Me llamó la atención que el secador de pelo no estuviera atado a la pared como en los hoteles españoles. En este hotel mexicano no deben temer a los ladrones. 

Os recomiendo este hotel. La Casa Danna Huatulco se encuentra a 7 kilómetros del parque nacional de Huatulco, a 1,1 kilómetros de la bahía de Santa Cruz y a 15 kilómetros del aeropuerto de Bahías de Huatulco, el más cercano y el aeropuerto por donde entramos y salimos nosotros con nuestras dos niñas. Mi marido quedó muy contento. Por eso no descartamos volver, pero de vacaciones. Nuestra estancia se debía a motivos de trabajo de mi esposo. Pero pudimos aprovechar para disfrutar la piscina del hotel, muy amplia y muy concurrida, y de las playas de los alrededores.




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Marruecos es un país con mucho encanto por lo que tiene de cultura distinta a la nuestra que es mucho. También tienen mucho encanto mucho de sus hoteles. Nosotros estuvimos unos días en el Riad Abracadabra. Está en la medina de Marrakech, una zona muy visitada por los turistas, pero que conserva todo su magia original. 

Es un Riad perfecto para pasar unas vacaciones románticas. No admite niños. Cuando estuvimos nosotros sólo había una habitación libre; la nuestra. Tiene sólo ocho habitaciones. Son habitaciones decoradas con buen gusto que mezclan elementos tan occidentales como las camas estilo hotel caro de España con una arquitectura interior en la que no faltan los típicos arcos árabes y las paredes pintadas de color blanco. Este hotel está muy limpio. 

Os recomiendo este hotel que se encuentra a solo 5 minutos a pie de la plaza Jemaâ El Fna y presenta una elegante combinación de arquitectura marroquí moderna y tradicional. Es un hotel silencioso. Yo dormí toda la noche mejor que en mi casa. Pasé mucho tiempo relajada en las hamacas y tumbonas en la piscina de la azotea. También frecuentamos el bar con terraza donde pude ampliar mis amistades. 

A nosotros nos dieron una habitación de las más grandes. Cada habitación tiene un diseño único y una vista del patio interior. Por eso son habitaciones tan silenciosas. No te llegan los ruidos de la calle.También la TV vía satélite se proporciona sin coste adicional alguno. El baño privado incluye secador de pelo, albornoz, zapatillas y artículos de aseo gratuitos más que suficientes para dos personas. Si necesitas más, puedes pedir. En este hotel el personal es muy amable y simpático. 

Nosotros nos quedamos a comer en el restaurante del hotel. No me gusta nada comer fuera de los hoteles en Marruecos. La limpieza no está muy garantizada fuera de lo que es lo mejor de lo mejor. El restaurante Abracadabra ofrece a los huéspedes una selección de platos más famosos marroquíes o españoles, que también se pueden tomar en la terraza por el mismo precio. 

No es un hotel que te salga tan caro si tienes en cuenta sus prestaciones y sus bellezas. El patio interior está decorado con mosaicos y una fuente central. Me encantó. En el hotel se te frece conexión Wi-Fi gratuita tan buena como en los mejores hoteles europeos y masajes disponibles bajo petición.




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En el Abad San Antonio encuentras habitaciones amplias a precio bajo, tal como nos había dicho mi cuñada. Mis cuñados habían pasado un fin de semana largo y nosotros tomamos nota para ir a León por motivos de trabajo de mi marido. Para mí una habitación grande es imprescindible, sobre todo cuando llevo a las niñas. Cuatro en una habitación pequeña es un no vivir. 

Este hotel moderno está situado en el barrio leonés de la Inmaculada, a 2 km del centro de la ciudad de León. Nosotros no tuvimos problemas a la hora de desplazarnos porque llevamos nuestro coche. León es una ciudad perfecta para ir con coche. Tienes sitios suficientes para aparcar sin problemas. 

Las habitaciones están equipadas con aire acondicionado, TV de pantalla plana y Wi Fi gratuita que va rápida como una moto. A nosotros nos dieron una habitación soleada, luminosa, con dos camas grandes, todo muy limpio. 

Es una pena que no haya parking gratis. Hay un aparcamiento vigilado disponible por un suplemento, pero nosotros pasamos del parking. Dejamos el coche fuera. Mi marido temía quedar sin su bonito coche, pero no pasó nada. 

Os recomiendo este hotel. El restaurante del San Antonio sirve platos típicos leoneses elaborados con productos de temporada, todos ellos muy sabrosos. Yo no pude disfrutar de esta selecta gastronomía leonesa porque estaba a dieta de ensaladas. Me cuido bastante. Para mí sería horrible ser gorda. Mi marido, en cambio, se puso hasta las cejas con los platos leones, en el restaurante de este hotel que también alberga un bar cafetería en el que se sirven bebidas y aperitivos ligeros durante todo el día. Esto es perfecto cuando no tienes un horario muy normal, como era nuestro caso. Las reuniones de negocios de mi esposo se sabe cuando empiezan, pero no cuando terminan. Por eso algunos días acabamos comiendo en el bar. De las niñas se encargaba una canguro que nos buscaron en la recepción del hotel. Como os decía, es un hotel muy bueno, con personal muy atento, siempre dispuestos a ayudarte.


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martes, 5 de diciembre de 2017

Mis vacaciones más baratas


No fue un problema para mí alojarme en un hotel que no está en el mismo centro de Segovia como es el Hotel Candido. En veinte minutos de caminata me puse en el centro de la ciudad. Mi marido temía mis protestas porque sabe que no me gusta andar. Yo quiero que me quede todo a mano.

El hotel tiene unas estancias comunes amplias y unas habitaciones acogedoras. Está limpio, lo cual es un ventaja a tener en cuenta cuando eres tan maniática de la limpieza como yo. Los desayunos no son el no va más, pero no sales con hambre después de ponerte hasta las cejas de bollería industrial sabrosa y de zumos de cartón.

Nos dieron una habitación exterior con vistas a la ciudad de Segovia. También las había con vistas a las montañas. Preferí ver la ciudad. Las montañas no me interesan. en nuestra habitación dispusimos de TV de pantalla plana, minibar con bebidas suficientes y baño privado con bañera, ducha y artículos de aseo un poco escasos, pero gratuitos. También era gratis la conexión wi fi. Mi marido decía que bien se la pagábamos en el precio. Es un tacaño. Estábamos en un hotel muy señorial y lo lógico era pagar un pastón por dormir en su cama más propia de un palacio que de un hotel. Este hotel tiene una decoración muy señorial. Las camas tenían un minidosel que te hacía sentir como en el Palacio Real.

Lo que no me gustó nada fue el suelo de moqueta de la habitación. Deberían poner baldosas. la moqueta siempre da sensación de asquito. Supongo que la mantienen para darle un aire de nobleza castellana a las habitaciones de este hotel ubicado en un edificio antiguo.

Os lo recomiendo. Es un buen hotel. Vale la pena alojarse en él aunque sólo sea porque las camas extras son tan grandes como las camas principales. En nuestra cama extra durmieron mis dos princesitas como dos reinas. Yo no aguanto los hoteles que te ponen una cama extra en la que no cabe ni una niña sola.


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miércoles, 29 de noviembre de 2017

Mis vacaciones de maruja feliz




1


Quedamos encantados con el Hotel Ercilla, un establecimiento hotelero moderno situado en el centro de Bilbao. Ofrece un centro de fitness que te deja nueva. Yo me he apuntado a este deporte o ejercicio o como lo quieras llamar y te aseguro que me encuentro más joven desde que ejercito mis músculos. 

Nos dieron una habitación con wi fi gratuita, caja fuerte, aire acondicionado, una cama cómoda que en realidad eran dos camas gigantes en las que te cabía acostada toda la familia. La habitación era tan grande que parecía un piso sin tabiques. Me sentí mejor que en mi casa los tres días que pasamos alojados en este hotel muy recomendable, tanto para personas que viajan solas como para familias que viajan en dulce unión, como era nuestro caso. 

Nosotros nos quedamos a comer en el restaurante Bermeo, un restaurante moderno que prepara especialidades tradicionales vascas y platos internacionales. Hacen unas comidas tan buenas que hasta mis niñas comieron sin protestar el pescado. En casa no hay manera de hacerles comer un trozo de merluza. Sirve este restaurante desayunos, almuerzos y cenas. 

El desayuno era tan completo que hasta tenía huevos fritos con bacon. Mi marido se lo zampó todo. Yo creo que fue con los nervios. Lo alteran mucho las reuniones de negocios por la mañana. Yo me lo tomé con más calma. Mi estomago no aguantaba aquel bacon pasado por la sartén. Me contenté con la fruta, un yogur y un pan recién horneado con mantequilla. 

Os recomiendo este hotel. Tiene muy buena ubicación. El Museo Guggenheim de Bilbao se encuentra a 15 minutos a pie y, justo frente al hotel, hay una estación de metro que conecta con la playa en unos 20 minutos de viaje urbano. Nosotros no fuimos a la playa. Me limité a tomar el metro para ir a ver a una amiga mía con las niñas y el resto del tiempo libre lo pasé haciendo compras por los alrededores del hotel. Por allí encuentras tiendas de las marcas más famosas.




2


El Hotel Feria en Valladolid está situado junto al centro de exposiciones de Castilla y León, a unos quinientos metros de la Plaza Mayor de esta preciosa ciudad castellana. Tiene una ubicación tan céntrica que no necesitas recurrir al transporte ni público ni privado para ir hasta los sitios de mayor interés turístico. 

Yo me alojé en este hotel. Iba con mi marido y nos dieron una habitación con aire acondicionado, conexión Wi Fi gratuita y minibar con agua mineral gratuita. Todo un detalle no cobrar el agua mineral. En otros hoteles te la cobran. Me ahorraron bajar a un supermercado a comprarla. Es lo que hago cuando el agua del minibar es de pago. 

La habitación no era inmensa, pero estuvimos cómodos. La cama tampoco era grande. Había dos lamparillas a ambos lados de la cama que daban más luz que el foco del techo. A mi marido le gustó mucho un sillón estilo Ikea que parecía más un sillón de sentarse para calzarse que para ver la televisión. 

Me gustó el desayuno. Era un desayuno continental muy completo. Mi marido se quejaba porque los zumos no eran naturales. A mí como que me da igual. Si se trata de beber un zumo de naranja, lo prefiero de cartón. La bollería era industrial, pero sabrosa. Cogías un bollo y se te iba la mano por el siguiente. Los yogures también estaban ricos. La fruta ni la probé. Pelar por la mañana manzanas no es lo mio. 

Os recomiendo este hotel. Es un hotel que está bien insonorizado y que es tranquilo. También destacaría su buena calefacción. No pasamos frío. En la calle titiritabas. Valladolid en otoño es una ciudad con bajas temperaturas. 

Yo volvería a este hotel. Mi marido, en cambio, no quedó muy contento. Yo creo que no estaba a gusto porque se trata de un hotel de tres estrellas y mi santo no quiere alojamientos de menos de cuatro estrellas. Es muy señorito.


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