lunes, 31 de octubre de 2016

Mis vacaciones en Paradores Nacionales y en Amsterdam

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Estuve en el Parador de Chinchón por motivos de trabajo. Una empresa con la que colabora había alquilado uno de sus salones de trabajo para hacer una reunión de consultoras de belleza y me pareció muy práctico alojarme en el mismo sitio al que iba por motivos laborales. Así fue. Todo estaba a mano, como dice mi madre. 

Es un Parador muy fácil de encontrar. Está en la Avenida del Generalísimo,1, del bonito pueblo de Chinchón. Es un convento agustino del siglo XVII que parece una casa antigua más que un convento. Mis compañeras y yo pasamos un fin de semana inolvidable en este Parador rodeado de un amplio jardín de cipreses, rosas, setos y demás plantas verdes. Era un jardín frondoso que invitaba a relajarte y a olvidarte de tus problemas. 

El claustro de este antiguo convento reconvertido en Parador es muy bonito, aunque no tan espectacular como el de otros conventos que he visto. Lo que sí es espectacular es el interior del Parador. Te hace soñar con sus murales en las paredes de impronta renacentista, amplios ventanales y bóvedas propias de la arquitectura de otros tiempos. Me gustó mucho el mobiliario clásico y castellano, y eso que yo no soy nada de antigüedades. Era el tipo de mobiliario que le iba ideal al Parador. 

Mi habitación era de cine con una zona baja, donde estaba el dormitorio propiamente dicho, y una parte superior, tipo dúplex, al que accedías por unas bonitas escaleras de madera. Me sentí como una Reina. Fue mi premio por parte de la empresa por ser una de sus mejores vendedoras. 

Volvería al Parador de Chinchón sin pensarlo dos veces. Es estupendo. Muy tranquilo, con rincones en su jardín muy románticos y un restaurante donde puedes saborear una cocina sencilla y deliciosa. Me encantó el cochinillo y el cordero asado. Muchas de mis compañeras pidieron sopa de ajo. Yo no porque la sopa de ajo no me gusta ni aunque me la prepare un chef.


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El Fletcher Hotel Amsterdam es un hotel bonito en la Europa chic, como dice mi hermana o, lo que es lo mismo, en la Europa rica. Yo estuve en este hotel con mi marido por recomendación de mi hermana. No iba muy convencida porque sus gustos no suelen coincidir con los míos, pero quedé totalmente satisfecha. 

El hotel es precioso tanto por fuera como por dentro y las habitaciones son grandes, modernas y muy amplias; tan amplias que no pasas estrecheces con tu pareja. Las vistas están muy bien. Son lo que llama mi chico vistas relajantes. 

Lo que no me gustó fue que el hotel quedara un poco alejado del centro de Amsterdam, pero no nos vino muy mal su ubicación porque queríamos visitar varios pueblos. También nos vino bien que tuviera parking gratuito. Nosotros habíamos alquilado un coche. No me apetecía trasladarme en metro. El hotel tiene una microbus para llevar a sus huéspedes hasta la parada del metro. 

No tengo quejas importantes de los empleados. La atención es buena, pero podría ser mucho mejor. alguna camarera de piso era algo respondona. 

Os recomiendo este hotel por sus habitaciones. Son preciosas. Y de los cuartos de baño mejor no hablo porque me venían ganas de arrancarlo y llevarlo para mi casa. Tenía la ducha en medio del cuarto de baño. Era lo más sexy que te puedes imaginar. Lo que no me gustó mucho fue que no estuviera separado del todo de la habitación. Tenía un tabique abierto para darle luminosidad y esto le quitaba intimidad. En todo caso, era precioso con aquellos sanitarios tan modernos y una especie de árbol blanco a la vista que mi marido decía que eran las tuberías. 

En el Fletcher Hotel Amsterdam todo es bonito. La fachada de noche parece de cuento, con las luces azules que ponen. Yo quedé con ganas de volver para otra escapada romántica a la Europa chic.