miércoles, 12 de octubre de 2016

Mis vacaciones baratas en Francia



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Más que una ciudad Castres es un pueblo grande que tiene un casco histórico precioso, con unas casas muy pintorescas al lado del río. Mi chico decía que debían pasar un frío horroroso los vecinos que residían en aquellas viviendas. 

Nos lo pasamos muy bien. Empezamos nuestra visita acercándonos hasta el Parc de la Gourjade, fuera del casco urbano. Es un sitio ideal para llevar a los críos. Íbamos con mis hijas y mis sobrinos mayores. Los críos se lo pasaron de cine correteando por el parque. Nos dimos una merienda campestre de las que nos gustan a todos y no salen caras y seguimos con la visita a esta bonita localidad francesa. 

Lo siguiente que hicimos fue un paseo en barca de los "coches d'eau". Fue inolvidable. Mi chico se mareó y casi tuvimos que ir al hospital. Menos mal que tras unos minutos en tierra, tras habernos apeado de la barca recobró el color. Metía miedo. 

Una vez recuperado el padre de familia, nos acercamos hasta el Museo Goya. Me encantan los cuadros de Goya. Son carísimos. 

Acabamos la visita tomando alto en un bar de La Plaza de Jean Jaurès. Esta plaza me recordó mucho a la Place du Capitole de Toulouse. 

Os recomiendo visitar Castres, un pueblo francés con buenos restaurantes. Puedes comer muy bien por poco precio. Castres es sin duda una les meilleurs villages de France, como califican los franceses a sus pueblos para hacerlos más atractivos a los turistas. Nuestros vecinos franceses venden mucho mejor sus localidades rurales que nosotros. 

Como os dije, la zona que es muy recomendable visitar es la más histórica, donde están las casas del río. Son casas humildes, pero están muy bien conservadas, con sus fachadas pintadas de distintos colores sin alejarse del estilo discreto y elegante que tiene todo el pueblo. No les notas nada de humedad en las paredes.





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Hay pueblos en Francia muy interesantes para apartarse del mundanal ruido y hoteles en esos pueblos que merecen mucho la pena. Tal es el caso del Hotel TerraNostra, Tarascon-sur-Ariège en el que estuve con mi chico pasando unos días mientras él hacía negocios por la zona. Lo pasamos muy bien. El hotel me gustó más por dentro que por fuera. Su fachada es la de una casona grande de la Francia rural. Los interiores, en cambio, son mucho más modernos. Tenía algunas estancias que me recordaban los muebles de las tiendas Ikea. 

Nos dieron una habitación amplia, luminosa, con una buena cama de matrimonio y un colchón que invitaba a dormir. Me comentó la camarera de piso que los muebles eran de diseño. Lo serían, pero no parecían muy caros. Lo que más me gustaba era que se veían nuevos. A mí me gusta que el mobiliario se vea recién comprado. No soy de antigüedades. 

El cuarto de baño sí que era muy de diseño. Sanitarios originales, todo muy limpio y geles y champúes más que suficientes para dos personas. El secador de pelo no estaba atado. En los hoteles franceses no deben tener miedo de que los huéspedes les marchen con los secadores de pelo. 

Este hotel te sale muy bien de precio. Por el parking, por ejemplo, no te cobran ningún extra. El parking está al lado del hotel. Es amplio, lo cual agradecemos muchos los que no somos muy duchos a la hora de aparcar automóviles, como es mi caso. Yo en un aparcamiento pequeño ya no meto el coche. 

Os recomiendo el Hotel TerraNostra, Tarascon-sur-Ariège. Es un hotel que está muy limpio, que es cómodo y que tiene un personal muy amable. Os aconsejo también pedir una habitación con vistas al río, como la nuestra. Son las mejores habitaciones. Desde las ventanas de nuestra habitación se veían las montañas de los alrededores.