Marta Sánchez ha encontrado
un bonito paraíso
en la isla de Ibiza
y allí se nos ha ido.
Llevó todas sus canciones,
su biblioteca y su hija.
Un novio se ha llevado.
Llevó sus nuevos vestidos.
La casa tiene murallas.
El jardín es infinito.
Se oyen los pajaritos.
Los turistas no encontraron
aún esta maravilla.
Marta es feliz y ríe
mientras aún canta el himno
por el que se hizo famosa
cuando la fama perdía.
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