Estefanía de Mónaco
es madre y es abuela,
pero sigue siendo aquella
princesa rara y excéntrica.
Le sigue gustando el circo.
Disfruta con sus polluelos.
De amores nada habla.
Ejerce algo de princesa
cuando su hermano Alberto
pide su ayuda en las fiestas.
La menor del matrimonio
de Rainero y Grace Kelly
está en la sexta planta
de su peculiar existencia.
¡Felicidades, princesa!
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