El amor se va por la ventana
del palacio de Haakon y Mette-Marit
cuando los problamas siguen
entrando por la puerta sin cesar.
Primero fue el hijo tan amado
que tuvo Mette-Marit antes de casar
con el príncipe de su feliz cuento.
Ahora es una vieja amistad
que fue correpospondida por Epstein
antes de decir bye bye.
Ya se habla de divorcio en Oslo.
El tiempo dirá si es realidad.
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