Perfumes para nosotras

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Un olor distinto para cada momento

sábado, 16 de enero de 2016

Mis vacaciones familiares más tranquilas

1

Siempre que voy a Valladolid tengo la sensación de estar en la ciudad tranquila. Valladolid es una ciudad que asocio con el turismo cultural. Otra cosa no tiene, quitando el turismo gastronómico que también puedes hacer por sus bares y restaurantes. 

A mi marido le gusta mucho esta ciudad tan castellana en su ambiente. Nuestras visitas a esta ciudad siempre empiezan con una buena comida y continúan con un paseo desde la Plaza Mayor que se encuentra en pleno centro de Valladolid y que destaca por sus dimensiones enormes, algo característicos de las plazas mayores españolas de esta parte de nuestro país. Nosotros solemos tomar un café en alguna terraza de la Plaza Mayor. El café es nuestro vicio común. 

Lo que más llama la atención en la Plaza Mayor es la Casa Consistorial que acoge el Ayuntamiento de Valladolid. Tiene una torre con reloj que le queda muy mona. en el centro de la Plaza Mayor está la estatua de Pedro Ansúrez, conocido como el repoblador de Castilla. 

Sales de esta plaza y vas directa a la Plaza de la Rinconada o Plaza de Correos. Es allí donde está el Bar Jero, que para mí es el mejor de Valladolid. Tiene unas tapas que te chupas los dedos y los precios son arreglados. En el centro de la plaza está la Fuente de los Colosos, esculpida por Pedro Monje. Tiene dos carneros de bronce y dos humanos. 

Nosotros solemos ir desde la plaza anterior al el Mercado del Val, el más antiguo de la ciudad y único que se conserva. Corresponde al mercado central, construido en hierro. Me gusta ver los puestos, la gente vendiendo de todo en un mercado algo decadente. 

Por ahí suelo dejar mi caminata. Mi marido , si tiene ganas de andar, sigue con las niñas hasta el Monasterio de San Benito, situado en la plaza con el mismo nombre. Les cuenta que es de estilo gótico y esas cosas que a las niñas no les interesan. Sólo se apuntan al turismo monumental de su padre porque les da dinero para chuches. Mis hijas son muy espabiladas. 

Os recomiendo visitar Valladolid, una ciudad tranquila para pasear por sus calles en familia. Es tranquila y segura.

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2

Para hacer turismo en Roma es aconsejable alojarse en un hotel tan céntrico como este Residenza Di Ripetta que está en la calle de su mismo nombre. Es un hotel decorado con estilo clásico palaciego con toques de modernidad añadidos fundamentalmente en los cuadros que visten las paredes de sus habitaciones. 

A nosotros nos dieron una habitación grande, con un saloncito de sillones dignos de una sala de un palacio de otros tiempos. También el cuarto de baño tenía bastante de tiempos pasados. Nos dejaron una cortina en la bañera que tuve que quitarla porque me daba asquito. Estaba limpia, pero yo no aguanto las cortinas en bañeras y duchas. 

La cama era cómoda, con muchas almohadas y con un colchón blandito, como a mí me gusta. Menos me gustó el armario. Se nos quedó corto para nosotros dos y las dos niñas. Tuve que dejar casi toda mi ropa en las maletas para que cupiera la ropa de mi marido. 

No me gustaron los suelos de moqueta azul. La moqueta siempre da sensación de suciedad aunque la tengan limpia como los chorros del oro. Lo que sí me gustó fue el saloncito del que os hablé. Cerrabas las puertas correderas y tenías como dos habitaciones en una. 

El cuarto de baño era mejorable. Me gustó su color crema en azulejos y en sanitarios, pero la cortina de la pequeña bañera pedía a gritos una sustitución por una mampara o dejarla sin mampara y sin cortina. 

Os recomiendo la Residenza Di Ripetta, que está situada entre la Piazza del Popolo y la Plaza de España. Merece la pena sólo por la terraza con vistas panorámicas a toda la ciudad de Roma. 

Dispone de suites y apartamentos amplios con TV vía satélite y un aire acondicionado que te evita los calores del verano. En las zonas comunes hay conexión WiFi gratuita, no desde las habitaciones. En eso son un poco cutres. 

La Di Ripetta está en un antiguo monasterio y tiene techos altos, arcos en algunas estancias comunes y un patio interior tranquilo para leer ese libro que tienes pendiente. Me quedé con ganas de alquilar una habitación de las que tenían una zona de cocina. Mi marido es muy cocinillas y nos hubiéramos ahorrado un dinero en comidas y cenas. 

El personal es muy atento. Están siempre dispuestos a darte información turística. Parece que les pagan comisiones todos los restaurantes que te recomiendan. 

Desayunamos bien. El desayuno buffet es abundante con platos fríos y calientes. El Cafè di Ripetta ofrece aperitivos y almuerzos ligeros que te dejan con bastante hambre porque no son muy abundantes las raciones. 

Este hotel se encuentra a solo cien metros de la Via del Corso y a cinco minutos a pie sin prisas de la estación de metro de Flaminio y el famoso Museo del Ara Pacis. El hotel está comunicado directamente con un aparcamiento privado donde puedes dejar tu coche.

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3

El Auberge Saint-Antoine es el mejor hotel de Quebec o, al menos, de los mejores de esta ciudad canadiense que visité con mi marido y a la que me gustaría volver pronto. Mi marido quería alojarse en el Chateux Frontenac porque le habían contado maravillas de él, pero al final cambió de opinión. Mi santo tiene ideas cambiantes. 

Fue un acierto su cambio de opinión porque resultó ser un hotel con encanto de la cadena Chateaux & Relais. Los hoteles con encanto son ideales para unas vacaciones en pareja. Te vuelves a enamorar de tu marido. 

Nosotros ya conocíamos otros hoteles de cadena Chateaux & Relais en Europa (sobre todo en Francia y España), pero este hotel superó con creces nuestras experiencias anteriores. Es de lo mejorcito. 

Nos dieron una habitación grande, decorada con muy buen gusto. No parecía una habitación de hotel de lo acogedora que era. Tenía música ambiente. Un hilo musical que te relajaba con las cancioncillas que ponían. Te olvidabas hasta de que habías dejado a dos niñas en el dulce hogar a cargo y cuidado de una suegra que está como un cencerro. 

En este hotel avancé mucho en las lecturas pendientes. Me reclinaba en el sillón al que se le ponía el respaldo como quisieras y leía con toda la tranquilidad del mundo. 

Me gustaron mucho la cafetera y la tetera de cristal que nos dejaron. Pudimos preparar café e infusiones, lo cual es muy cómodo. No siempre le apetece a una ir a tomar la tila al bar del hotel. La tila la llevaba yo de esta España nuestra. No sé si la venden en Canadá. Ni siquiera me molesté a comprobarlo. 

En el cuarto de baño nos dejaron las "amenities" que necesitábamos y más de las que necesitábamos. El cuarto de baño era tan bonito como la habitación. Grande y con los sanitarios nuevos. 

Del personal sólo puedo decir maravillas. Fueron muy amables con nosotros. Al aparcacoches daba gusto darle propina porque siempre te encontraba el mejor sitio para nuestro coche alquilado. 

Fuimos a comer y a cenar al restaurante PATACHE. Tienen unas comidas que te abren el apetito. Los platos que sirven son de cocina francesa-canadiense de élite. Sólo por eso vale la pena alojarse en el hotel Chateaux & Relais. Fue uno de los hoteles donde mejor comí. 

Le recomiendo este hotel a todos los que vayan a Quebec. No es un hotel barato, pero vale la pena pagar un poco más y ser tratada como la Reina de España que no eres.

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