miércoles, 16 de marzo de 2016

El café que me traen a casa

Cafés La Mexicana lleva muchos años con nosotros. Recuerdo que, cuando yo era pequeña, mi madre era una de sus clientas fieles. Lo sigue siendo. A mi madre le encanta el café y en esta tienda de la Calle Preciados de Madrid los tienen estupendos. Yo les suelo comprar tanto el café como la malta que estoy tomando en infusiones últimamente. 

Tienen un café que tuestan a mano y que te lo muelen en el momento. Esto se nota en su sabor. El café recién molido tiene un sabor a fresco que no tienen los cafés que te venden molidos y envasados en los supermercados y grandes superficies. 

No son cafés baratos. La calidad se paga. El café Arabica en envases de 250 gramos cuesta 4,50 euros. Es uno de los mejores cafés clásicos que tienen. Es el que les compro siempre. Probé el café Guatemala Antigua que les compra mi suegra y no me gustó. Yo no soy de cafés especiales. 

No sólo venden cafés e infusiones. También tienen accesorios para preparar un buen café. Tanto en su web como en sus tiendas encuentras cafeteras que no hay a vender en las tiendas de pequeños electrodomésticos. Las tienen de todos los precios. Desde cafeteras muy sencillas por unos 17 euros hasta cafeteras más sofisticadas que andan sobre los 250 euros. 

Os recomiendo los Cafés La Mexicana. Los puedes comprar tanto en sus tiendas como a través de su web. El pedido te lo llevan a casa en 24 horas como máximo. Tienen cafés de todo tipo, también descafeinados. En descafeinados me que do con el descafeinado de Colombia, que tiene un sabor que no parece descafeinado. 

La única desventaja que les encuentro a estos cafés es su precio. No es que tengan un precio excesivo, pero sí son más caros que los cafés de marcas blancas que encuentras a vender en cualquier supermercado. Yo, cuando no ando muy bien de dinero, los mezclo con los cafés baratos de supermercado. No es lo mismo, pero consigo un café más rico que el café de paquete de supermercado a palo seco. 

Encuentras Cafés La Mexicana en Madrid, Salamanca y Toledo gracias a las franquicias que permitieron su expansión desde su primer local de la calle Preciados de Madrid.