Perfumes para nosotras

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Un olor distinto para cada momento

martes, 14 de marzo de 2017

Mis vacaciones en Guayaquil



Estuve con mi marido y mis hijas en el Hotel Howard Johnson Guayaquil, Guayaquil, un cuatro estrellas que está muy bien. Lo que más nos gustó del hotel fue su piscina exterior. Es una piscina que se sale de lo habitual. Es casi como un lago. la ves muy natural, como si se integrara en la naturaleza por su diseño bastante novedoso. 

El Grand Hotel está situado en el centro de Guayaquil, a menos de un kilómetro del distrito comercial de la ciudad, que está junto al río. Encuentras muchas tiendas interesantes por la zona. Esto motivo nuestra elección porque yo no puedo vivir sin ir de compras todos los días. Las compras son mi vicio. El aeropuerto Simón Bolívar queda a 10 minutos en coche y la estación de tren más cercana se halla a 25 kilómetros. A nosotros nos recogieron en el aeropuerto gratis. Esto tienes que pedirlo. Es lo más seguro, sobre todo si no te fías de los taxistas. 

Nuestra habitación era grande, luminosa, pero podía ser mejor. Por ejemplo, no me gustó que el suelo fuera de moqueta. La moqueta siempre da sensación de suciedad por muy limpia que la tengan. Tuvimos la suerte de que el cuarto de baño fuera de los mejores. Tenía ducha con mampara. Yo lo prefería a los que tenían bañera con cortina. Los sanitarios se veían nuevos. 

En nuestra habitación pudimos disfrutar de un buen televisor de plasma con canales por cable, conexión wi fi gratis y un minibar bien surtido. No era una habitación lujosa, pero, al ser tan grande, te sentías cómoda. Había un espejo bastante grnde donde estaba el escritorio, la cama era enorme y había una segunda cama casi igual de grande que compartieron mis niñas. La habitación era tan grande como un piso sin dividir. Teníamos también como un pequeño salón dentro del cuarto. 

Lo que no me gustó nada fue la comida. En el restaurante del hotel preparan platos de cocina ecuatoriana no aptos para mi delicado estómago. El bar-cafetería La Pepa de Oro está abierto todo el día y toda la noche. Fue allí donde pudimos comer algo más occidental. También fuimos al bar Turtle, un bar que sirve bebidas alcohólicas. 

Os recomiendo este hotel. Está bien y no es muy caro. Si le quitaran la moqueta de las habitaciones y hicieran algún arreglo más, sería perfecto.