sábado, 17 de septiembre de 2016

Mis vacaciones de monja de clausura



No me gustó nada el Parador de Guadalupe (Cáceres). Es un parador que no se ha librado de su pasado monacal. Este parador que está en la calle marqués de la Lomana fue un hospital en el siglo XV, el Hospital de San Juan Bautista. 

Hasta el jardín tiene un estilo monástico que parece que en cualquier momento van a salir las monjas con sus rosarios rezando por la humanidad. Cuando vi la piscina que hay en el jardín se me fueron las ganas de nadar. Tenía aspecto triste. 

Este parador mejoraría mucho con una decoración más alegre. Algo hicieron al respecto. Por ejemplo, pintar las paredes de blanco por fuera, pero los soportales con el color blanco de los muros todavía te hacen regresar más al pasado con tus pensamientos. Debieron dejar las paredes con piedras descubiertas. 

Nosotros nos quedamos a comer y tampoco me gustó la comida. Nos sirvieron un bacalao monacal, unas migas y un muérdago de Guadalupe. Es todo muy tristón. También la comida. 

Nuestra habitación era para no perderla. Casi no tenía ventanas, sólo unos ventanucos horribles tapados por unos trozos de tela marrón a juego con una colcha del mismo color marrón monjil. Encima la cama era pequeña. Y lo peor era una escalera de madera que te llevaba hasta otra minúscula ventana. Mi chico decía que era para que las monjas miraran las estrellas. Yo creo que las habitaciones sin ventanas era para que no escaparan las monjas y para que los enfermos murieran más pronto. En la Edad Media eran muy crueles. 

No os recomiendo el Parador de Guadalupe (Cáceres). Como os he dicho, hay paradores mejores. Yo me sentí como en la mismísima Edad Media. El edificio es más adecuado para un museo que para un hotel. Pudieron reciclarlo en un museo de antigüedades de la época. No lo habrán hecho porque a un Parador siempre le quitan más dinero que a un museo.