domingo, 25 de septiembre de 2016

Mis vacaciones en el paraíso



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Las Islas Cíes son sin lugar a dudas el paraíso gallego. Yo he ido infinidad de veces. Están en la desembocadura de la Ría de Vigo. Llegas en un plis plas en el ferry. Mi madre siempre se marea, pero yo nunca me he mareado y mis hijas tampoco. 

En total son tres islas, dos de ellas unidas por la playa de Rodas, una playa con aguas tan cristalinas que ves el fondo y unas arenas tan blancas que cuando el sol está muy alto, me molesta su reflejo en el arenal. Nosotros siempre comemos allí, debajo de los árboles que llegan hasta la playa. Se está genial. 

Estas dos islas que están unidas son la de Monteagudo, también conocida como la del Norte y la otra isla es la de O Medio o Do Faro. Del otro lado de la playa que las une hay un lago en el que no te dejan bañar porque hay un montón de especies marinas protegidas. Deben pensar que la gente le va escapar con los bichos acuáticos. 

Mi chico siempre le quita fotos a los crustáceos, es decir, a los centollos,nécoras, cangrejos... Por cierto, van a menos. Antes veías muchos cruzando el puente del lago, pero, la última vez que estuvimos por allí casi no se veían. Debieron morir o alguien se los llevó para comer. 

Cuando vamos solos nos acercamos a la Playa de los Alemanes, una playa nudista muy frecuentada por los alemanes, de ahí su nombre. Me encanta practicar el nudismo. Me hace sentir libre. 

La playa que menos me gusta de las Cíes es la playa de San Martiño. Tiene unos acantilados que meten miedo con sus alturas. No son nada recomendables para llevar niños. 

Lo que sí os recomiendo es visitar las Islas Cíes. Como mucho te lleva una hora de ferry llegar y no te mareas nada. Va muy lento. Y, aunque te marees, como le pasa a mi madre, vale la pena. Estas islas gallegas son un paraíso.




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Los niños de hoy en día conocen los animales visitando zoos y parques temáticos. Es el caso de mis hijas. A mí no me gustan mucho esos sitios, pero acabo llevándolas porque es una manera práctica de que se familiaricen con los bichos que sólo ven en la televisión y en fotografías. 

Uno de esos parques a los que las llevamos es el Faunia parque temático, Madrid, un parque que tiene un montón de animales vivos y que está en funcionamiento desde el año 2001. Es un parque que se renueva constantemente para atraer a los visitantes. Tienen espectáculos con animales de todos los países del mundo e incorporan constantes novedades. Siempre que vamos hay algo nuevo. 

Lo que más les gusta a mis hijas del Faunia parque temático, Madrid es la granja. Allí hay gallinas, cerdos, ovejas y demás animales domésticos. Es una granja de aldea tal cual. 

Lo que no me gusta nada a mí es el dinero que gastamos en el Faunia parque temático, Madrid. Te cobran hasta por respirar. A mi niña mayor se le da siempre por darle de comer al bicherío que hay en el lago y hay que pagar el alpiste de los patos y demás aves acuáticas. el otro día quería darle de comer a los cocodrilos. Le dije que ni hablar. Yo no pagaba cinco euros por la comida de aquellos bichos. 

Pese a todo, os lo recomiendo. El Faunia parque temático, Madrid tiene todos los animales del mundo mundial. Hasta tiene pingüinos en una zona helada como en los Polos. ¿Y qué decir del mariposario? En mi vida había visto tantas mariposas juntas volando por una vegetación frondosa. 

A mi hija pequeña le hace mucha gracia ver como nacen las tortugas. Son crías de las tortugas gigantes que tienen en una especie de isla. Salen del huevo con una facilidad pasmosa. Como le digo yo, sólo las hembras mamíferas sufrimos al parir.




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Hay museos de todo y para todos los gustos. También hay uno del bordado. Me refiero al Museo del Bordado Marcial Moreno Pascual, ubicado en una casa de labradores de principios del siglo pasado. Es una casa que se ha renovado conservando lo que tenía de antiguo. Por ejemplo, su antigua estructura, excepto en la planta superior. Es la casa típica lagarterana. 

Yo fui a este museo con mi madre. Le encantan los bordados y todo lo que tiene que ver con la costura. Yo soy menos aficionada a las labores de aguja, pero, por contentarla, la acompañé. 

En la planta baja del museo se encuentra un portal con cerámicas y todo tipo de utensilios de cinc y cobre de los siglos XVI al XX; una sala de láminas y óleos con motivos religiosos, un montón de cornucopias y espejos de los siglos XVIII y XIX y un dormitorio tradicional con una sala dedicada a los bordados donde hay una muestra de labores y trajes típicos de la zona de Oropesa (Toledo). Los espejos son preciosos. Es una pena que no te vendan alguno para llevar para casa. No quiero decir que te vendan los originales, pero podían tener copias de esos preciosos espejos antiguos para los visitantes. Se ganarían una pasta. 

En la primera planta se encuentra la exposición permanente de la obra costumbrista del bastante conocido Marcial Moreno Pascual. Me llamó mucho la atención ver en el patio del museo el verraco vettón encontrado hace no mucho tiempo en las inmediaciones de Lagartera. Había muchos turistas sacándole fotos. 

Os recomiendo visitar este museo. Se recorre pronto. Es un museo ideal para las personas aficionadas a las labores de la aguja. Ves bordados antiguos muy trabajados. La gente de antes se dejaba la vida haciendo cosas perfectas. Mi madre sacó fotos para hacer ella alguno bordados que le gustaron especialmente. Tiene mucha paciencia para bordar, cosa que las hijas no tenemos.