viernes, 31 de julio de 2015

A mis amigos les gustan los restaurantes para celíacos

Cuando alguien en la familia o el grupo de amigos tiene un problema como la intolerancia al gluten, toca buscar un restaurante, como el Maúz, donde sirven comidas para celiacos. Es un restaurante de cocina de encuentro, con receta tradicionales de Latinoamérica. 

Todos sus platos están elaborados con maíz, plátano y yuca. Estos son sus productos principales en la elaboración de las comidas porque son alimentos sin gluten. 

Yo fui una vez a este restaurante con unos amigos. Me pareció demasiado exótico aunque tiene una decoración muy sencilla. Sillas de madera estilo Ikea con banquetas en el mostrador del mismo estilo, suelos de madera tipo tarima y mesas igual de sencillas que las sillas. Del techo cuelgan unas lámparas que me recordaron esas lámparas infantiles que te venden en Ikea y en otras tiendas para las habitaciones de los niños y niñas. Todavía no es muy conocido porque llevará abierto unos seis meses. 

Yo sólo comí unos Tequeños de queso y una ensalada. Los Tequeños de queso no eran más que trozos de queso envueltos en una masa de harina de maíz. No fueron muy de mi agrado. Me contó el camarero que era un plato típico de Venezuela. Mi marido se quedó con una arepa mallorquina que no es más que paz de Latinoamérica con unas aceitunas dentro. 

Este restaurante Maúz no fue muy de nuestro gusto. Nuestros amigos se pusieron hasta las cejas de lo que para mí no eran más que comidas raras. Yo tuve que acabar de comer en un restaurante normal. Mi santo se partía de risa. Decía que no sabía qué iba a ser de mí si tuviera esa intolerancia alimenticia. Yo tampoco lo sé. Encima los platos no eran nada baratos. Los trozos de queso envueltos en masa de harina de maíz que me comí yo me costaron 6,20 euros, y era de lo más barato que tenían. Los otros platos superaban los 8 euros. 

Este restaurante está en Calle Monteleón, 17. Os aconsejo hacer reserva. Cuando estuvimos nosotros sobraban mesas, pero es mejor ir a tiro fijo, como dice mi marido.