martes, 27 de octubre de 2015

Mi turismo de compras en Miami

Me encantan las compras. Dice mi chico que soy una compradora compulsiva y tiene razón. No puedo pasar ni un sólo día sin entrar en un local comercial a vaciar la cartera. 

El día que fuimos al Dolphin Mall de Miami casi nos divorciamos porque le dejé a mi santo la tarjeta temblando de frío. Todo me gustaba y todo tenía que comprar. 

Este centro comercial está en las afueras de Miami. Yo había estado otras veces en esta conocida ciudad norteamericana, pero nunca había ido al susodicho centro. Una amiga me habló de él. Mi amiga había estado en el año 2001, cuando lo inauguraron a lo grande. 

Es tal como me había contado mi amiga: enorme. Dentro te pierdes de verdad. Yo agarraba a mis dos niñas de la mano porque temía que se me perdieran para siempre jamás. 

No sólo compramos de todo sino que también fuimos al cine. Había casi 20 salas. Mi marido no se apuntó a la película de dibujos. Prefirió quedarse trabajando fuera con el portátil aprovechando la buena conexión wi fi del centro comercial. 

No me hicieron mucha gracia las salas de lactancia. Impresionaba ver a tantas mujeres dando el pecho a los bebés. Tal vez porque servidora crío a sus hijas con biberones de leche de farmacia. No le daría el pecho a un crío ni que me pagarán. No soy una vaca. 


Os recomiendo este centro comercial. El Dolphin Mall de Miami es total. Yo pasé de planos. Si me perdía, me perdía. Estaba de vacaciones y quería disfrutar de Miami a tope. Mi chico, en cambio, iba con un plano en la mano como si fuera un japonés fuera de Japón. 

Tienen tiendas de todo: de moda, de decoración, de deportes... Nosotros entramos en Ross, Old Navy, Saks Fifth Avenue y Marshalls. Son las tiendas más grandes de este centro comercial. 

Os recomiendo muy mucho las tiendas de souvenirs. Encuentras cosas monas para esos regalos de compromiso en los que no quieres gastar mucho dinero.