viernes, 4 de diciembre de 2015

Mis vacaciones con más encanto

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El Marriott Hotel Surfers Paradise es un hotel con cierto encanto informal que lo hace ideal para pasar unos días con tu pareja dentro de las formalidades de un trabajo serio o de esas vacaciones por trabajo que no son vacaciones ni son trabajo del día a día. 

Está en 158 Ferny Ave, Surfers Paradise QLD 4217, Australia. A mí me gustó tanto por fuera como por dentro. Es un hotel muy bonito. La decoración del hotel es muy cuidada. Lo que es la zona de recepción es amplia. En este hotel todo es grande. 

La piscina, por ejemplo, es enorme. Parece un mar en pequeño. Yo no salía de la piscina y eso que no soy nada de piscinas, yo menos cuando tengo una playa cerca, como era el caso. La piscina estaba siempre muy concurrida, pero, al ser tan grande, no tenías sensación de estar como en una lata de sardinas. El tobogán hacia las delicias de los más pequeños. Mis niñas no salían del dichoso tobogán. 

En la laguna que había donde la piscina podías nadar entre peces. Era una sensación inolvidable. 

De la habitación sólo puedo decir maravillas. Era grande, luminosa, estaba decorada de manera moderna. Me recordó las habitaciones que tienen algunos hoteles en Las Vegas. 

Os recomiendo el Marriott Hotel Surfers Paradise, un hotel en el que te sirven un desayuno muy completo con zumos naturales. El personal es muy amable y muy eficiente. Lo tienen todo muy limpio. 

Como os decía, me encantó la piscina, la laguna de agua salada llena de peces. También era muy buena la playa privada. Cuando estuvimos nosotros había muchas parejas en escapada romántica. Aun así, noté bastante ruido sobre todo de día.

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2

El Tian Yi Hostel, tiene una ubicación céntrica en la grandiosa ciudad china de Pingyao. Te viene genial para hacer turismo sin necesidad de recurrir al transporte público para visitar los sitios de mayor interés de la ciudad. 

No es un hotel lujoso. Más parece una casa de pisos baratos que un hotel, tanto en las estancias comunes como en las habitaciones. No me gustó, por ejemplo, lo que es la entrada, la zona de recepción. Recordaba una escuela con todos aquellos papeles colgados con dibujos de los huéspedes que habían pasado por allí. Aquello no era serio. 

La habitación tampoco era muy de mi gusto. Demasiado sencilla. Pero esto no quitaba que tuviera una cama con dosel que parece que es muy típica de las casas chinas. A mí no me gustan este tipo de camas. 

Menos mal que tenían todo bien limpio. El personal es muy amable, incluso demasiado diría yo. No estoy acostumbrada a los excesos de amabilidad que se gastaban en este hotel chino. 

Eche de menos que la habitación fuera más grande. Mi chico y yo nos sentimos como dos sardinas en una lata. Encima el armario era minúsculo. Yo no deshice las maletas porque no me hubiera cabido ni media maleta en aquel armario. 

No os recomiendo el Tian Yi Hostel, Pingyao, ni os lo dejo de recomendar. Los hoteles chinos son todos parecidos. Son muy antiguos en cuanto a decoración. Parece que se han quedado en la antigüedad remota. En nuestra habitación nos dejaron el televisor más viejo que yo no había visto nunca. 

Lo peor de todo era el cuarto de baño. No había bañera ni ducha sino una especie de manguera con la que tenías que ducharte. El agua se iba por un desagüe del suelo. No quisiera volver a tener que utilizar un cuarto de baño tan cutre.